Acorazado (7 al 14 de febrero 2003)

 

En abril de 1995, el aspirante a la jefaturadel gobierno español por el Partido Popular José María Aznar hacía un recorridode campaña por las calles de Madrid.  Suvehículo –un Audi negro- se desplazaba a escasa velocidad.  Una bomba, plantada dentro de un automóvilpor comandos del grupo separatista vasco Euskadi ta Askatasuna (ETA), estallócuando el candidato le pasaba por un lado.

 

El vehículo de Aznar quedó hecho trizas, peroél sobrevivió al atentado debido un leve retraso en la detonación y a que lanave estaba revestida con un blindaje especial, diseñado no sólo para aguantarel embate de proyectiles de fusil sino también para mitigar en lo posible elefecto de una explosión.

 

El caso de Aznar revela lo importante que estomar en cuenta las amenazas de seguridad y actuar en consecuencia paraprevenir sus posibles efectos. Probablemente, si el estado italiano hubiese hecho algo parecido, aúncontaría con los servicios del juez antimafia Giovanni Falcone, quien pereciódos años antes en Sicilia como producto de un atentado con explosivos activadosa distancia.

 

El blindaje de vehículos es una opción cada vezmás accesible para aquellos que desean aminorar los riesgos mientras se muevende un lado a otro.  Estos sonprecisamente los momentos en que la persona es más vulnerable, y cuando porende pueden ser objeto de secuestros y ataques mortales.

 

El número de empresas que ofrecen transformarlos vehículos en “acorazados rondantes” es cada vez mayor, en la medida en quelas tecnologías para hacerlo se vuelven más accesibles. No existe un conjuntode normas internacionalmente aceptadas en cuanto a la confección de losvehículos blindados.  Sin embargo, elInstituto Nacional de Justicia de Estados Unidos (NIJ, por sus siglas eninglés) trazó los estándares mínimos para cada uno de los niveles deprotección.  Esto sirve como punto dereferencia para las empresas que operan en ese país, muchas de las cualesposeen sucursales en el área hispanoamericana.

 

Como sucede con los chalecos antibalas, elblindaje de vehículos posee niveles de protección. Se logran aplicando más omenos capas de policarbonatos (kevlon es uno de los más populares), sobre losvidrios y las puertas.  El nivel IIAdebería proteger contra un proyectil calibre 357 magnum o 9 milímetros; elnivel II hace un escudo contra el 357 magnum de alta velocidad y el 9 mm.Parabellum; el IIIA hace lo propio con un calibre 44 magnum o una 9 milímetrosde alta velocidad.  El Audi de Aznartenía un nivel de protección VI.

 

Los paquetes integrales que hoy en día ofrecenempresas reconocidas internacionalmente como Armormax incluyen ademásrevestimientos que impiden el estallido de las llantas o de los tanques decombustible durante un ataque con armas de fuego o con explosivos.

 

Como quiera que el diseño primigenio de unvehículo no contempla la instalación de blindajes, puede ser necesario invertirsumas adicionales en la reformulación del sistema de suspensión.  No obstante, hasta el nivel de protección IVello no es necesario, pues el peso añadido equivale al de dos pasajeros,aproximadamente 140 kilogramos.

 

Algunas casas como BMW, Audi, Mercedes Benz oToyota ofrecen a sus clientes la posibilidad de ensamblar unidades especialescon blindajes incluidos.  Así se evita queel vehículo sea desarmado nuevamente –lo cual implica desajustes en sumecanismo-, y se preserva la garantía del fabricante.

 

El costo de los blindajes vehiculares dependedel nivel de protección deseado.  Sinembargo, los más solicitados tienen precios que oscilan entre los 14 mildólares y los 25 mil dólares.

 

El equipamiento de un vehículo con blindaje leconfiere a su conductor un “as bajo la manga”, un elemento de sorpresa que nodebe ser divulgado, ni en forma verbal ni mediante calcomanías, pues entonceslos eventuales atacantes escogerán otro momento para cumplir con su objetivo.

 

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