Contrapeso a la violencia

Los hechos de violencia parecen inherentes a la condición humana: se multiplican en proporción directa al desarrollo mismo del hombre y de su entorno, aumentando, incluso, a medida que la tecnología se perfecciona.

Hasta mediados de 2004 en Venezuela murió por hechos violentos más de una persona diaria y se robó más de un vehículo cada quince minutos, por lo que ciudadanos, empresas e instituciones se ven obligados a invertir cada vez mayores sumas de dinero en concebir Planes de Seguridad, Planes de Contingencia y Planes de Control de Crisis que les permitan contrarrestar, al menos parcialmente, la incapacidad del Estado por garantizar su seguridad.

Objetivos lucrativos

Personalidades públicas y altos ejecutivos, especialmente aquellos respaldados por grandes organizaciones transnacionales, son considerados objetivos muy lucrativos, por lo que, cada institución debe evaluar la efectividad de sus sistemas de seguridad a partir de estudios realizados por especialistas, tanto a la Corporación como a sus Ejecutivos, tomando en consideración factores como, por ejemplo:

1. El tipo de delitos y crímenes que suceden con mayor frecuencia en el país; 2. Las zonas más peligrosas; 3. La validación de la data que existe en relación a los delitos; 4. Los delitos que, por su naturaleza, son más propensos a afectar directa o indirectamente a la empresa y a sus directivos; 5. La factibilidad de aplicación de medidas preventivas; 6. La capacidad de respuesta adecuada en caso de ocurrir algún incidente delictivo como, por ejemplo, un Secuestro Express; 7. Las medidas tomadas por otras empresas e industrias en relación a la seguridad de sus bienes y ejecutivos: ¿de qué se protegen?, ¿cómo se protegen? 8. El nivel de seguridad más adecuado a las necesidades particulares de cada personalidad o ejecutivo al que debe protegerse; 9. El tipo de protección que debe darse a cada caso particular: guarda-espaldas, vehículos blindados, vigilancia en su casa, escolta para el grupo familiar, entre otros; 10. Evaluación de los niveles de seguridad previa de los personajes a fin de establecer las posibles acciones y medidas a tomar a favor de su mayor protección.

Es evidente que hoy en día la seguridad depende de todos y cada uno de los miembros de nuestra sociedad. Sin embargo, se hace cada vez más necesario contar con opiniones y estrategias especializadas que nos permitan hacer frente a los actos violentos y delictivos que diariamente nos aquejan.

Para acabar con la violencia es necesario contar con un plan a mediano y largo plazo que garantice el equilibrio necesario entre libertad y autoridad, siempre en el marco de las instituciones democráticas y el estado de derecho. Para ello resulta igualmente imprescindible la adopción de medidas que hagan frente a la llamada “Tríada del Delito” que actualmente impera en nuestro país: una gran deuda social acumulada, la falta de políticas anti delictivas efectivas y una impunidad creciente que estimula la delincuencia por la ausencia de sanciones.

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