De retrato, retreta y retretes

Sin temor a exageraciones,podría aceptarse que uno de los más trascendentes eventos políticos ejecutadopor militares y acontecido en la sociedad venezolana desde que Colóndesembarcara por primera vez en el territorio hasta nuestros días, loconstituye el acto de desobediencia de la más alta jerárquicos militares elonce de abril de 2002.

Precedentes

En esa fecha el estamentomilitar se negó de plano a obedecer las órdenes directas del presidente, tcnel.Hugo Chávez Frías, para disponer, desplegar y emplear la capacidad de fuego dela Fuerza Armada (FA) contra una importante masa de población civil desarmaday, en ese momento, en ejercicio pleno de sus derechos. Por primera vez en todala historia de esta sociedad, desde la conquista hasta nuestros días, elcomponente militar de la fuerza pública se niega a intervenir en asuntos deestricta competencia civil y, derivado de ello, a emplear su equipamiento ycapacidad bélica contra una población civil desarmada y concentrada en unamarcha. Los profesionales de la alta jerarquía castrense, jugándose el todo, senegaron a hacer de nuevo el mismo protagónico y criminal papel que jugaran enlos crímenes que tuvieron como origen lo que se ha dado por llamar El Caracazo.Miles de muertos y heridos por arma de fuego empuñadas y disparadas porsoldados venezolanos contra venezolanos, fueron el trágico saldo de aquella nomuy heroica gesta militar que a catorce años de cometidos no han sido sometidosa una investigación, un derivado juicio y una consecuencial condena y, comocaso criminal, permanece aún, impune.

La realidad

Sintetizando, estosgenerales activos que quedan en la FA, por ahora, ya los definió Rafael Guinand[1]por allá por los años cuarenta cuando en sus programas radiales despectivamentese refería a ellos en términos de “generales de retrato y de retreta[2]”.Hoy en día, enmendándole la plana a Guinand, para ajustar su expresión a lanueva realidad venezolana, habrá de agregarse: …y de retrete. Es decir, entérminos de formulación matemática: erre a la tres.

Retratarse con sus uniformesllenos de condecoraciones de no se ha sabido ni se sabrá nunca cuáles batallas;asistir a todos los actos protocolares y saraos luciendo y pavoneando uniformesy condecoraciones a la vera de unos cuantos 18 años; pero a la hora de laverdad, cuando sus supuestas habilidades y capacidades son llamadas a capítulopor los eventos y circunstancias del país, aterrados, llorosos y moqueando–como aquel ministro de la defensa quien, en pleno desarrollo de los eventosdel 27F, paralizado, histérico gritaba en su despacho: “… mi carrera… micarrera…”; una vez sacudido, literal, e impelido por su compadre, entregó elmando de operaciones a éste– corren a encerrarse en el retrete a descargar elmiedo. Ese paralizante estado físico y mental derivado de una cómoda y regaladavida de cuartel, de la pura teoría de la guerra sin la práctica de la guerra;bien alejados de las fronteras y de todo lugar de contacto con fuerzasmilitares o para–militares equivalentes, reales o potenciales enemigos y detodo conflicto bélico, e impuesto por una voluntaria adhesión a la comodidad ya la ausencia de rendición de cuentas, a la falta de entrenamiento para sí ysus unidades y la derivada ausencia de experiencia en combate militar.

Esos dos últimos puntos, lospeores enemigos de cualquiera sea el ejército en cualquiera sea la época ehistoria que se observe. Es el origen del natural terror paralizante que seproduce en el soldado bisoño –independiente de jerarquía– frente a la expectativade una batalla contra un enemigo en igualdad de condiciones. Pánico que embalay anula el intelecto y el músculo no sólo para tomar las armas y asumir y hacerasumir el riesgo de la muerte propia y/o la de otros, para tomar y dictar lasdecisiones de comando superior, medio y de línea sino para acumular y mantenerla fuerza moral necesaria que demandará el ulterior afrontar de sus derivados.

A favor y en beneficio deesos enemigos internos, interiorizados en cada integrante de un ejército, juegatanto esa falta de entrenamiento, como la dedicación a tareas civiles que no leson propias a una maquinaria de y para la guerra. ¿Y cuál guerra? Deberá ser eltema de otra nota.

Sus derivados

Cuando frente a estoscondecorados “guerreros sin guerra” no están los fusiles, granadas y cañones deun aterrorizante enemigo en igualdad o superioridad de condiciones yequipamiento, sino una población civil armada sólo de voluntad política, pitos,cacerolas y banderas, no hay peligro. Para los incondicionales del régimen, los“valientes” y vende papas, fácil resulta entonces ordenar el zafarrancho decombate, mover los tanques, tanquetas, ametralladoras, fusiles y soldados a sualrededor –al igual que aquel famoso general Monch quien exuberante sobre latorreta del tanque hiciera su entrada triunfal a La Alcantarilla, hasta quesonaron los primeros tiros y comenzaron a caer a su alrededor uno tras otroslos miembros de su unidad de combate; El Porteñazo– para hacer su entradatriunfal en la escena, dar muestras de su valentía ante su jefe y subalternos,pateando, humillando y vejando al “enemigo” dominado, negándole la atenciónmédica y hasta el agua y el alimento, incomunicándolo y, luego, a punta depistola sobre la cabeza del prisionero, bajo la amenaza de muerte, daños a sufamilia, cárcel, violación y mayores vejámenes, pretender obligar a ese prisioneroa ejecutar sus órdenes y voluntad. ¿Dónde está el honor de ese soldado y de labandera que alega defender?

Esa es la historia de esasFA después de la tan publicitada gesta libertadora del siglo XIX y lasbarbaridades de principios del XX, que, por decisión política y convenienciamilitar, no han hecho otra cosa distinta a la de apuntar sus ballonetas y laboca de sus fusiles hacia dentro, contra la propia sociedad de cuya integridadson custodios –a 180º del objetivo natural de toda fuerza militar que se preciede tal–, para sostener en el poder, en contra del país y de su población civil,a quienes les garantizan los privilegios de vivir en la opulencia sin tener quetrabajar; y, Hugo Rafael Chávez Frías, uno de su especie, no sólo se las ha garantizadosino que se las ha incrementado significativamente al poner en la mano de susgenerales, sin límites, rendición de cuentas ni control alguno, en líquido,parte importante de los fondos públicos, esos mismo fondos públicos que nadieha explicado hasta ahora en qué han sido invertidos.

Su expresión material

Más de 110 mil millones dedólares en cuatro años han sido los recursos, provenientes de las exportacionespetroleras e impuestos, que ha recibido este gobierno: ¿Dónde están?. No se hainaugurado durante ese lapso ni una sólo obra pública de infraestructura quemerezca ser mencionada. Según los medios y las cifras no refutadas porpersonero alguno de gobierno, más del ochenta por ciento de los programassociales que habían sido implementados y venían funcionando desde los períodosde gobiernos anteriores, fueron cancelados; se incrementaron los impuestos, sehan cerrado más de cinco mil empresas, cincuenta y dos por cie
nto de lapoblación económicamente activa del país, esta en la informalidad; más deveinte por ciento de desempleo abierto; un índice cercano –sino ya rebasado– alos treinta y cinco muertos por cada cien mil habitantes es el producto de ladelincuencia llamada común, más de noventa por ciento de ellos por arma defuego; armas de fuego, por cierto, en buena medida suministrada, traficada opuesta al acceso de los delincuentes, por los propios funcionarios públicos dedistintos niveles políticos y jerárquicos. Hasta ahora, en cuatro años degobierno, ni un solo delincuente –tan común como los anteriores– de éste ocualquier otro gobierno anterior y que haya quedado al descubierto por saqueo alos fondos públicos, ha sido investigado menos aún llevado a juicio, hecho preso, juzgado y condenado.

En términos económicoscontemporáneos, total y absoluta impunidad es la muy significativa “ventaja comparativa” de la cual disfruta y dentrode la cual se mueve y actúa el crimen y los criminales en este supuestogobierno y supuesta revolución. Por su lado, los otros “poderes”, guardan cómplicesilencio mientras representantes del más alto tribunal de la República –que antes que magistrados,parecieran miembros de esa pandilla de criminales en acción–, con cada nueva eingeniosa sentencia, demuestran y confirman su adhesión al régimen, y no sonotra cosa que piezas de un macabro juego político. Más abajo, algunos jueces,fiscales y defensores del pueblo, todos juntos y en contubernio –como quedarademostrado en el caso del abordaje de buques tanqueros– y actuando dentro delmás depurado estilo del esbirro de turno y en suerte, apoyando y avalandodesmanes y tropelías de los vende papas, sus pares, actuando frente y en contrade ciudadanos desarmados.

Política y políticos

No nos sorprende en loabsoluto que el tratamiento del acto de desobediencia militar del 11A, hayasido objeto de tan poca o ninguna atención y análisis de eso que llaman elestamento político venezolano: el stablishment o la nomenclatura. Bastepara ello acoger como válida la sentencia que expresara el francés Casamayor[3]:“… nadie está dispuesto a acabar con una maquinaria de la cual ha de servirsecuando llegue al poder…”.

Para esos conspicuospersonajes del mundo político –de extrema, centro o moderada izquierda, oderecha si existe– y de los muertos pero no enterrados partidos del estatus yotros que se incorporan y que hoy pretenden de nuevo emerger de sus cenizaspara ocupar posiciones de poder, el silencio que aprueba los desmanes, señalala trascendencia para ellos del tema, son los primeros interesados en que la purgaque adelanta el tcnel Hugo Rafael Chávez Frías y a la cual está siendo sometidala Fuerza Armada de Venezuela, se lleve adelante y hasta los extremos, y que,sólo generales y oficiales superiores émulos de condecorados y enriquecidosvende papas, queden en los mandos. A futuro, en su fantasía, si llegaren alpoder, necesitarán de la garantía de que cualquier nueva expresión colectiva dela ciudadanía en la calle que atente contra los privilegios de quienes detentanel poder, tenga el mismo tratamiento del Caracazo y, por supuesto, tenga losmismos aterrorizadores resultados de aquel. Tremendo error, viven en el mismo mundo del actual jefe de Estado, deallí que tanto político, revolucionario y ex guerrillero sin cargo público,guarde silencio, y que tanto “come flor”, esté negociando su futuro.

Corolario

Definitivamente, para biende un país y de una nación que ahora –por primera vez desde el siglo XIX–comienza por aborrecer a caudillos, mesías, salvadores y encantadores deserpientes; después de esta nunca vista e impresionante movilización demillones de ciudadanos que han paralizado al país y tomado las calles de lasciudades para no abandonarlas ya jamás; después de estas múltiplesdemostraciones en respuestas al cuándo, cómo y con qué se come la sociedadcivil; después de eso, la sociedad venezolana como nación, Venezuela comoterritorio, la democracia y sus instituciones como sistema de gobierno, elciudadano común, el político y la política, el poder su toma y ejercicio, lajusticia y la administración de los fondos públicos, no podrán ser lo mismo queen el pasado; a partir de la solución del conflicto y de nuevas elecciones,serán otra cosa muy distinta.

Tan distinta, que losfuncionarios públicos sean o no generales y oficiales militares o policiales deretrato, de retreta y de retrete, la “R³”,están condenados al igual que todas sus antisociales conductas; unos y otrasestán sentenciadas al ostracismo, y quizás será, de persistir en sus conductashacer y dejar de hacer, para y por el bien de una sociedad en busca de unfuturo de igualdad ante la ley y de oportunidades para todos sus ciudadanos enun Estado de Derecho, el único sector –si por el número de sus integrantes sepudiere así clasificar– que llevará el sello y sufrirá los efectos de lacondición de: excluidos.

Caracas, 251202


[1] Rafael Guinand (1881–1957). Actor, poeta, autor dramático yempresario teatral; debuta como profesional en el teatro Calcaño y se consagrala noche del 30 de julio de 1914; funda la compañía de teatroPuértolas–Guinand; a partir de 1920 escribe una columna regular en el diario ElSol, “Tirabeque y Peregrín”; participa en 1926 en la fundación de la primeraestación de radio en Venezuela, AYRE, a partir de 1937 trasmite sus obras demayor éxito; en 1948 inaugura el programa “El Galerón Premidado”, clausuradopor la Junta Militar de Gobierno el 24 de noviembre de 1948. Notas tomadas delDiccionario de Historia de Venezuela; Fundación Polar; Editorial Ex Libris,Caracas, 1988.

[2] “… Retreta f 1. Función de música de banda que seda en las plazas públicas. 2. Fig coloqobsc Conjunto repetido de golpes, tiros, palos, etc…”. Diccionario deVenezolanismos, Tomo 3; UCV; Academia Venezolana de la Lengua Fundación Edmundoy Hilde Schnoegass; Caracas, 1993.

[3] Seudónimo del vice ministro del Interior francés cuando el affaireMehdi Ben Barka; 29 de octubre de 1,965

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