El "efecto CSI" (25 de febrero al 3 de marzo 2005)

En Estados Unidos ya están hablando del “efecto CSI”, en alusión a las conductas atribuidas a la divulgación de la exitosa serie televisiva sobre un grupo de investigación de escenas del crimen al servicio de la policía de Las Vegas. Y decimos que ha sido exitosa pues las encuestas muestran un creciente favoritismo del público por las historias de Grissom y sus colegas, tanto que a lo largo de los 5 años que tiene en el aire la misma productora ha sacado las versiones ambientadas en las ciudades de Miami (CSI Miami) y Nueva York (CSI Nueva York).
Esto demuestra un interés en la gente común por conocer cómo es la investigación forense, y eso debemos saludarlo como algo positivo. Por supuesto, si la serie tuviera el formato de un tratado científico probablemente no tendría los niveles de audiencia que efectivamente posee, y que la han puesto en el primer lugar de su género no sólo en Estados Unidos sino en buena parte de los países latinoamericanos.
Quizá los productores de este programa no pensaron en un principio cuánto éxito tendrían. Por eso cometieron algunos errores en la presentación en pantalla de algunos procedimientos aplicados en el trabajo criminalístico. Por ejemplo, es bien sabido que el levantamiento fotográfico del sitio del suceso tiene como herramienta insustituible al llamado “testigo” y a la cinta métrica. El primero no es más que una flecha de cartón que señala en el cuadro fotográfico cuál es la evidencia de interés. En otros términos, destaca algunos elementos sobre los demás al apuntarlo. La cinta métrica, por otra parte, nos indica cuál es la dimensión de los objetos fotografiados, al compararlo con una medida de uso común. En la serie de televisión, estos instrumentos rara vez aparecen.
Pero no debemos perder de vista que estamos ante relatos de ficción. Las personas que se desenvuelven en el mundo de la seguridad probablemente quisieran que este programa fuese un poco más realista en la presentación de los procedimientos forenses. La semana pasada, por ejemplo, la Asociación Americana para el Avance de las Ciencias ventiló en su reunión anual celebrada en Washington el “efecto CSI”, que según algunos participantes ha traído como consecuencia la formación de una “visión distorsionada” del quehacer criminalístico. Los despachos internacionales refierieron la intervención del profesor de la universidad de Virginia Occidental, Max Houck, quien criticó a CSI por transmitir la noción de que “la ciencia forense es infalible”.
Otra intervención citada fue la de Patricia McFeeley, patóloga forense, quien atribuyó a la serie la “insatisfacción” generada en el público por los resultados de las experticias que realizan en la vida real los distintos servicios de la medicina legal. Esta inconformidad vendría dada por el paradigma trazado a través de la serie televisiva, en cuanto a rapidez y exactitud de las pruebas.
Ahora viene el lado bueno, si es que lo anterior puede ser considerado como negativo: los cursos universitarios de ciencias forenses, que antes suscitaban escaso interés, ahora están abarrotados de alumnos. Esto no es más del interés creciente entre el público por el quehacer de la criminalística. Anteriormente, lo que salía de los laboratorios policiales era palabra santa, no admitía discusión. Ahora esto ha cambiado. La ciudadanía tiene más información sobre el particular, y cuando no dispone de ella sabe dónde buscarla. Esta es una expresión más de la constante superación que implica la vida en una sociedad abierta, de información libre.
Pero esto no implica que la crítica no pueda ser ejercida hacia los contenidos de esta serie. Luego de dos años de capítulos, sus productores han contratado a un equipo de especialistas que pueden acercar lo transmitido en pantalla a la práctica real de la criminalística, pero siempre con la noción muy clara de que se trata de un trabajo de ficción.
No vamos a entrar en otros aspectos importantes de la serie, como por ejemplo el tratamiento del hecho criminal –esencialmente violento- a través del lenguaje visual. Lo importante es que, aún con sus fallas actuales, CSI ha puesto al trabajo policial nuevamente en el centro de la atención ciudadana.

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