El referéndum sobre las armas en Brasil

El 23 de octubre casi dos tercios de los brasileños se pronunciaron en un referéndum en contra de la prohibición a la venta de armas y municiones en el país. Una iniciativa que se caracterizó por la ser la primera de su naturaleza en el mundo, impulsada por el Gobierno con el apoyo de la Iglesia, Naciones Unidas y organizaciones no gubernamentales, para mitigar el nivel de inseguridad.
En la consulta popular obligatoria: ¿Debe prohibirse el comercio de armas y municiones?, con más de 90% de los votos escrutados, al menos el 64% de los electores rechazó la propuesta, mientras que el 36% votó a favor, estimándose que más de cien millones de personas participaron en la votación.
El triunfo de la campaña en contra de la prohibición encontraría su razón central en la falta de convencimiento de la población en que la veda no reduciría la violencia, ya que la delincuencia no suele adquirir sus armas en el circuito legal.
Es que aproximadamente más de la mitad de las armas en Brasil no están registradas. De acuerdo a una encuesta de grupos no-gubernamentales en la actualidad habría más de 17 millones de armas en el país, de las cuales 9 millones no estarían registradas.
Pese al resultado del referendo, la posesión de armas por parte de civiles continuará siendo controlada con rigurosidad por el Gobierno, siendo una de las principales causas del nivel de violencia.
Brasil tiene el mayor número de muertes por armas de fuego del mundo, con un promedio de una víctima fatal cada 15 minutos. Las armas de fuego son responsables del 63,9% de los homicidios que se cometen en el país, y sólo durante 2004 ocasionaron la muerte de unas 36.000 personas.
Según un informe de la Unesco, en Brasil las muertes por armas de fuego en la última década superaron el número de víctimas de 23 conflictos armados en el mundo, siendo la cifra menor sólo en el caso de las guerras civiles de Angola y Guatemala. Se estima que más de medio millón de personas murieron en Brasil en incidentes relacionados con armas de fuego entre 1979 y 2003. De acuerdo a la misma fuente, de las 550.000 personas que fallecieron, el 44,1% fueron jóvenes entre 15 y 24 años.
De acuerdo a la cuarta edición del “Mapa de la violencia: los jóvenes de Brasil”, presentado por Unesco junto con la Secretaría Especial de Derechos Humanos, el 11% de los homicidios del mundo se comete en Brasil. El país ocupa el quinto lugar entre los 67 países analizados, detrás de Colombia, Islas Vírgenes, El Salvador y Venezuela, con el mayor número de niños y adolescentes muertos de forma violenta, donde el 40% de ellos fue asesinado, la gran mayoría con un arma de fuego.
Es que la tenencia de armas tanto en manos de civiles (fundamentalmente legales) y en poder de la delincuencia (donde prevalecen las ilegales), es una de las principales causales de la violencia, no sólo en el país sinó también en la región.
En Venezuela, en el ránking de 57 países efectuado por la Unesco el país ocupa el primer lugar en muertes por armas de fuego. Este informe indicó que en Venezuela murieron 22,15 personas de cada 100.000 en el año 2000 como consecuencia de armas.
En Uruguay, aproximadamente una de cada 5 personas tiene un arma, si tenemos en cuenta que el país tiene una población de 3 millones de habitantes, y existen 570.000 armas en poder de la población civil. Si bien Uruguay es un país tradicionalmente con niveles bajos de inseguridad, durante la actual década se ha registrado cierto aumento en los índices de violencia urbana y violencia doméstica ocasionados por armas de fuego.
En Chile, el gobierno está promoviendo una campaña que ya motivó la entrega y destrucción de cerca de 6.000 armas de fuego, según datos oficiales. Existen actualmente 700.000 armas de diferentes calibres registradas en el país, según datos del Ministerio del Interior. De acuerdo a estimaciones del director ejecutivo de Amnistía Internacional en el país, Sergio Laurent, existen otras 750.000 no catalogadas.
En Perú, después de décadas de conflictos, lo más preocupante son las armas de aquel período que no han sido retiradas de circulación. El país andino inició en julio al igual que Chile una campaña para la entrega de armas, la que en concreto parecería no haber mostrado avances sustanciales, ya en cuatro meses solo 322 armas fueron retiradas de circulación en todo el territorio nacional, una cifra muy baja, aunque no existen estadísticas confiables sobre el total de armas en circulación en el país.
En Guatemala, es una nación que todavía se está recuperando de varias décadas de guerra civil, uno de los legados de ese sangriento conflicto es la violencia, tanto doméstica como urbana. Otro legado son las armas: Naciones Unidas estima que hay por lo menos 1,5 millones de armas ilegales en el país, lo que la convierte en el país más fuertemente armado de Centroamérica. En 2004, casi 4.500 guatemaltecos murieron violentamente y, de ellos, 8 de cada 10 perdieron sus vidas a causa de disparos.
A nivel mundial, existen más de 600 millones de armas de fuego de pequeño porte en circulación, de las cuales entre el 40 y el 60% son ilegales, según estimaciones de Naciones Unidas. Esas armas serían responsables por la muerte de 500.000 personas cada año en el mundo, 300.000 en conflictos armados y 200.000 en homicidios y suicidios. Según la organización suiza Small Arms Survey, los principales exportadores de armas cortas son EE.UU., Italia, Brasil, Alemania, Bélgica, Rusia y China. Los mayores importadores, en cambio, son EE.UU., Chipre, Arabia Saudita y Corea del Sur. La falta de información gubernamental sobre el comercio de armas y las confiscaciones que realizan las fuerzas de seguridad, se encuentran entre las principales dificultades para el control del mercado ilícito.
El fracaso del referéndum a favor de la prohibición de la comercialización de armas y municiones en Brasil, más allá de la derrota política que implicó para el gobierno que fue su principal impulsor, probablemente muestre que los gobiernos deben concentrar sus esfuerzos fundamentalmente en el mercado ilegal, sin que ello implique dejar de hacerlo también en el legal.

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