Espionaje Industrial

Espionaje Industrial
El Espionaje Industrial, es una especialización de la Inteligencia en el cual el agente designado, se debe valer de todas las artes, técnicas, recursos, herramientas y capacidad profesional para el logro de su objetivo y desde luego, no ser detectado.
Se convierte en un agresor, que tiene que violar estrictas medidas de seguridad establecidas (y comprobadas en su efectividad) sin que su presencia física o rastro virtual sea advertido: de ser así, un buen Jefe de Seguridad, adoptará las medidas de Contraespionaje para neutralizarlo, decepcionarlo, confundirlo y si puede, capturarlo.
Suponiendo que este buen Jefe de Seguridad haya detectado la agresión, debería analizar el hecho en particular y relacionarlo con el contexto general; debería preguntarse quien es el agresor, para poderlo definir; si es interno, de la competencia o extranjero; si opera en red o es autónomo; si es profesional o improvisado; si actúa por odio, rencor, patriotismo o dinero.
Debería -hipoteticamente- además pensar: con que medios trabaja y cual es su finalidad (robar información, destrucción, desprestigio,….).
Ahora bien: mientras el buen Jefe de Seguridad -o mediocre- informa a la Dirección de la Compañía y espera la aprobación para iniciar las acciones (contramedidas) y los recursos para afrontarlos, es muy probable que el espía ya haya fotografiado, tomado fotocopias, copiado archivos, robado planos y hasta haya puesto diarreico en el dispenser del agua de la cafetería.
En síntesis:
Ante la detección de una agresión, solo resta actuar con urgencia y frialdad. Recuerde: las horas de los burócratas, generalmente tienen más de 60 minutos.

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