¿Estamos preparados frente a la inseguridad?

¿Estamos preparados frente a la inseguridad?
Es notorio el aumento del incremento de las tasas delictivas, de violencia y de accidentes de tránsito, en las grandes ciudades, sobre todo en Latinoamérica. Es indudable que en el fenómeno de la inseguridad ciudadana, son varios los sentimientos encontrados que tiene la población respecto a ello; y estos van desde la indiferencia, pasando por un fastidio y llegando en algunos casos a un verdadero pánico.
Lo cierto y lo real es que la gran mayoría de los ciudadanos en muchos de nuestros países, han tenido que modificar de algún modo su ritmo y calidad de vida. Analicemos lo que pasa generalmente un fin de semana cuando se tiene que acudir a un compromiso social. Espontáneamente nos formulamos las preguntas: ¿Es una zona segura?, ¿dónde guardamos el automóvil?, ¿No hay que salir muy tarde, las calles son peligrosas? ¿Qué hora es, no han llamado los chicos?
Cuando salimos a pasear con nuestra familia un domingo, nos quedamos con el malestar por haber dejado solo nuestro domicilio. Se ha llegado a extremos de construir verdaderos búnker. Hoy la gran mayoría de las casas de la ciudad de Lima, así como en otras ciudades, están enrejadas y, en algunos distritos, las calles son cerradas en las noches por seguridad.
Todo ello evidencia una sola cosa: en la ciudad la delincuencia es real y, de alguna manera, ese fenómeno ha modificado el estilo de vida de la sociedad en su conjunto. No son los ciudadanos los que hoy nos encontramos presos, habitando casas enrejadas y con toda una parafernalia de seguridad. Como siempre, la pita se rompe por el lado mas débil y son los más pobres los que más expuestos están a ser victimas de estos flagelos. El actuar del pandillaje es una evidencia de ello.
Queda clara la importancia que tiene el Estado de buscar las estrategias adecuadas y saber aplicarlas, para con ello poder bajar drásticamente las altas cifras de delito que hoy vivimos, pero mientras ello ocurre los ciudadanos estamos en la obligación de asumir una conducta de prevención.
Siendo las causas y orígenes multifactoriales su tratamiento, esto debe y tiene que ser articulado e integral. Debemos comprender que la seguridad ciudadana está llamada a convertirse en el nuevo pilar para el desarrollo del país y, por ende, del bienestar ciudadano.
Existen tres tiempos básicos de seguridad:
El antes (prevención).
El durante (crisis o enfrentamiento).
El después (investigación).
Los ciudadanos debemos poner todo nuestro esfuerzo en la prevención, el de evitar el delito.
¿Cómo podemos medir nuestra tranquilidad?
Algunos de ustedes seguramente cuentan en la actualidad con algún tipo de seguridad. Por estadísticas sabemos que son muchos los casos de personas que a pesar de contar con algún elemento de seguridad, estos fueron fácilmente vulnerados, y ello ocurre cuando nuestros riesgos son mayores a las medidas preventivas adoptadas. Tomemos en cuenta que la delincuencia hoy trabaja con información que, en muchas ocasiones, sale de nuestro entorno más cercano. Además, siendo el delito activo y dinámico, cambia constantemente su modus operandi. Las preguntas serán:
¿Podrá usted o su familia responder bien a una crisis de seguridad?
Sea cual fuera su respuesta, nuestra actitud de prevención será nuestra principal herramienta. Además, debemos tener una evaluación objetiva, un control metódico y constante de los elementos o servicios de seguridad que poseemos. Lo importante es partir de un análisis de riesgos para detectar nuestras vulnerabilidades. En mi opinión es un error trasladar el 100% de nuestra seguridad a terceros, ya que debemos estar involucrados en el control de esa seguridad y actitud de comportamiento.
¿Cuáles son algunos de estos elementos? (Los más usados)
Tenemos una variedad de servicios y elementos de seguridad, tales como: vigilantes informales, guardianes, vigilantes de empresas, guardaespaldas, alarmas, cercos eléctricos, lunas polarizadas, automóviles blindados, armas no letales, armas de fuego, entre otras. La pregunta es ¿cómo actuaran ante una crisis de seguridad que se pueda presentar? Además, son muchas las personas que adquieren servicios, sistemas o equipos de seguridad porque se lo recomendaron, lo hacen según su propio criterio o, lo que es peor aún, de acuerdo al criterio de un vendedor que sabe muy poco de seguridad y va a ganar la comisión de la venta que realice.
Acercándonos más al tema de su seguridad personal, no se ha dado cuenta que Usted trata de proteger su casa con medidas extremas al ausentarse; más no así cuando está dentro de ella con toda su familia.
LA FALSA SENSACIÓN DE SEGURIDAD
La causa o factor más notoria que da lugar a la inseguridad ciudadana es la falsa sensación de seguridad. Este fenómeno influye negativamente en nuestro comportamiento debido a que distorsiona nuestra capacidad de análisis y observación para identificar y tratar las amenazas de diversas naturaleza y lo que es más grave: anula la capacidad de reacción en forma adecuada. Analicemos los siguientes puntos:
a. Esperar que los aspectos de la problemática nacional sólo deben ser solucionados por el Estado/Gobierno.
b. Pensar que la policía u otros organismos de seguridad pública son los únicos responsables por la seguridad ciudadana.
c. Creer que contando con medios y medidas de disuasión como vigilantes, guardaespaldas, alarmas, cercos eléctricos, carros blindados u otros son suficientes para obtener una protección total.
d. Creer que la delincuencia disminuirá sólo con correctivos procedimientos policiales y judiciales.
e. Esperar que las pólizas de seguros solucionen las amenazas y siniestros que afectan a las personas.
f. Creer que los problemas de inseguridad les ocurren solamente a otros y nunca a nosotros o a nuestras familias.
Hoy más que nunca la población en general, y en forma particular los empresarios, ejecutivos y comerciantes que son los de más alto riesgo de sufrir un hecho delictivo, deben tomar muy en serio su protección. Por ello la importancia de asumir la seguridad preventiva como una norma de vida, ya que a pesar de los esfuerzos de las entidades de seguridad pública, el delito continúa ganando las calles. La gran pregunta es ¿quién será la próxima víctima?
En mayores o menores porcentajes la inseguridad ciudadana es percibida según diversas encuestas en un número importante de la población; ya que ser víctimas de algún accidente o delito en la ciudad es muy fácil, bastará estar desprevenido y en el lugar equivocado. La mayor ventaja de los antisociales es el factor sorpresa; de saber cuándo, dónde y cómo nos atacan, sumándose en la actualidad el manejo de información que muchas veces es proporcionado por el propio entorno de la víctima.
El temor que experimentamos cuando una persona conocida o de características y condiciones sociales parecidas a las nuestras ha sido víctima de algún hecho delictivo nos causa miedo y angustia, pero ello es momentáneo, ya que tenemos la falsa creencia que eso les sucede a otros y no a nosotros mismos. Pareciera que, no obstante, la delincuencia nos aterra y la violencia nos disgusta, la aceptamos casi como una fatalidad.
En realidad, el crimen está presente en todas las sociedades, con una estrategia adecuada se pueden bajar sus índices pero nunca desaparecerá. ¿Acaso alguien conoce una sociedad idílica donde no haya ocurrido algún hecho de violencia o delito?
Esto ocurre en todos los países, en unos más que en otros, lo importante es que el Estado se preocupe en controlar estos fenómenos y que la población tenga cultura de seguridad y una actitud de prevención permanente. El delito hay que evitarlo, no enfrentarlo; ya que su accionar es y serán cada vez más violento.
Por ello es importante protegernos y salvaguardar con mayor eficacia nuestro patrimonio, el cual va desde el dinero hasta información confidencial. A pesar del esfuerzo de la seguridad pública, a diario muchas personas son víctimas de diversos delitos y accidentes de tránsito que ocurren en cualquier punto del país. Las personas por descuido, exceso de confianza o por falta de medidas de seguridad pasan a engrosar las estadísticas.
Finalmente, recuerde que la seguridad grupal es la que mejores resultados ha dado. Hoy no basta una casa segura, sino una cuadra segura. Converse con sus vecinos y seamos solidarios en un tema que nos debería involucrar a todos.

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