¿Fallas de inteligencia? (18 al 25 de julio 2003)

Cada día que pasa se debilita el argumento centralesgrimido por George W. Bush y Tony Blair para ordenar un “ataque preventivo”contra Irak. Los enormes inventarios de armas de destrucción masiva supuestamenteacumulados por el régimen de Saddam Hussein no aparecen por ninguna parte. Nisiquiera una leve traza de los 25 mil litros de ántrax o medio gramo del uranioque supuestamente los iraquíes obtuvieron en Africa para erigir un poderatómico que pudo existir hace 15 años pero que ahora, y a juzgar por lasevidencias, no era sino un espejismo.

La acción bélica contó con un respaldo casi unánimede los parlamentos de Washington y Londres, cuyos integrantes no deseabanasumir en lo interno la responsabilidad de oponerse a un nuevo capítulo de la“cruzada contra el terrorismo”, en cuya gestación ellos mismos contribuyeron. Loscongresistas simplemente dieron un cheque en blanco a sus gobiernos para queenviaran sus tropas a buscar los misiles que supuestamente apuntaban a lasgrandes capitales del mundo desarrollado. Entonces hicieron caso omiso a lasdeclaraciones del inspector de armas de la Organización de Naciones Unidas HansBlix, según las cuales en Irak no había mayor evidencia de la continuación delprograma atómico. El único indicio fuerte –y esto debe ser recordado- fue elhallazgo de los misiles Al Samud II. Pero luego se constató que talesartefactos estaban desprovistos de ojivas nucleares.

Ahora los poderes legislativos a uno y otro lado delAtlántico están indagando sobre las verdaderas motivaciones de la operación“Libertad para Irak”. ¿Estaban realmente convencidos el presidente deEE.UU. y el Primer Ministro inglés de que Hussein avanzaba en la obtención delpoder atómico, y de que tal situación representaba una amenaza inminente parael mundo occidental?

El primer paso de la investigación ha sidodeterminar si los gobernantes tomaron tan delicada decisión sobre la base deinteligencia confiable. Tanto Bush como Blair han insistido en la credibilidadde tales informes. El primero incluso dio recientemente un espaldarazo aldirector de la Agencia Central de Inteligencia George Tennet, en unreconocimiento tácito de que fue él mismo quien no aprobó los cambios sugeridos porla CIA al discurso sobre el Estado de la Nación, en el cual sostuvo que elrégimen de Bagdad gestionó la adquisición de uranio en Níger.

Está planteada una situación que podría tenerconsecuencias impredecibles. Si Bush declaró la guerra sobre la base de datosfalsos el cuestionamiento iría directamente a su aparato de inteligencia, yacriticado a raíz de su inoperancia para detectar los preparativos de laoperación terrorista que culminó el 11 de septiembre del 2001. En este caso elPresidente de EE.UU. saldría salpicado, entre otras razones por la incapacidadpara designar a su personal de confianza. Pero cabe también la posibilidad deque la invasión fuese ordenada luego de ocultar información vital o, lo que espeor, tras mentirle abiertamente al Congreso para ganar su adhesión. Esto seríainaceptable para el sector político y la sociedad estadounidenses.

Desde el punto de vista militar la inteligencia esdefinida como “los esfuerzos de búsqueda, evaluación e interpretación de todala información disponible que tiene que ver con un enemigo real o hipotético ocon ciertas áreas de operaciones, inclusive las condiciones meteorológicas y elterreno”. Este es el enunciado que se divulga en la Escuela de las Américas, yque se mantiene en otros ámbitos.

La inteligencia obedece a un ciclo que parte desdela planificación y continúa con la recopilación, el procesamiento y ladiseminación de los informes en los niveles de decisión deseados. La CIA señalaque la inteligencia surge de información sin procesar, que puede ser fragmentada,contradictoria, ambigua, no confiable o simplemente errónea. Si atendemos alcriterio del coronel retirado Daniel Smith, en el caso de Irak las decisionesfueron tomadas sobre la base de informes confeccionados con datos viejos,desactualizados.

“La evidencia que se acumula señala que laAdministración (Bush) escogió de los reportes de las agencias de inteligenciaestablecidas el material que hizo público para sustentar su caso e ir a laguerra. Parte de esta información se supone que vino de iraquíes que viven enel exilio, en algunos casos desde hace décadas. En otros casos la información errónea fue aceptada por laAdministración aunque los reportes fueron cuestionados o refutados porindividuos bien entrenados y con conocimiento dentro de esas agencias (…)EE.UU también aceptó un dossier del Reino Unido sobre el programa de armas dedestrucción masiva de Irak basado en una tesis de grado de hace 12 años”,afirmó el oficial retirado en su análisis.

Pronto los legisladores comenzarán a exigirresponsabilidades por el episodio de Irak. Los gobiernos de EE.UU. y del ReinoUnido han comenzado a vender la manzana de que ya el mundo se libró de untirano. El problema de fondo no es ese. Todos coincidimos en que Hussein teníaque salir por opresor y genocida. El punto es que para llegar al paraíso elmundo no debía embarcarse en un camino de mentiras. Todavía hay tiempo parademostrar que no todo fue un engaño. En esta tarea la inteligencia tambiénpuede ser de utilidad.

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