Guerra avisada (4 al 11 de abril 2003)

 

La prolongación del conflictoen el Oriente Medio incrementa el riesgo de ataques terroristas.  Según los voceros iraquíes, más de 4 milpersonas estarían dispuestas a dar sus vidas en “ataques suicidas”.  Si el llamado a la jihad o “guerra santa”cala entre la población musulmana, podríamos ver a algunos de estoscombatientes entregar sus vidas en arremetidas contra objetivos civiles encualquier parte del mundo occidental.

 

Ante este panorama se requierede cierto grado de organización social, para enfrentar las emergenciasplanteadas por tales incidentes.  Podríaser la consecuencia de un carro-bomba contra un restaurant –como ocurriórecientemente en el club El Nogal de Bogotá y en Bali-, o un nuevo avión depasajeros transformado en misil contra un rascacielos.  En todas estas circunstancias, lasinstituciones y la ciudadanía deben hacer lo posible para atender a lasvíctimas y a sus familiares, tanto en los aspectos físicos como psicológicos.

 

En estas líneas limitaremos elanálisis a indicar cuáles deberían ser las pautas de conducta de las personasafectadas directamente por el atentado, por una parte, y por la otrareferiremos cómo debería ser el trabajo de los funcionarios que acuden al lugardel siniestro.

 

Luego del desconciertoinicial, un atentado terrorista plantea en las víctimas una situación desupervivencia, en medio de un altísimo estrés que debe ser controlado.  El 11 de septiembre del 2001 demuestra laimportancia de tener además una actitud solidaria con las personas quecomparten la misma desgracia:  de ellopuede depender la vida.

 

El Manual de Supervivenciade las Fuerzas Armadas de EEUU da algunas pistas sobre lo que debe hacerseen circunstancias como éstas.  El primerconsejo tiene más de 25 siglos: conócete a ti mismo. De esa forma, es posibleprefigurar el comportamiento que se tendrá en un ambiente de miedo, ansiedad yotros contratiempos.  Esto se lograpracticando y reproduciendo en lo posible el escenario de los atentados.  Los países con alta organización socialúltimamente han realizado simulacros frente a un eventual ataque con armas dedestrucción masiva.  Tales ensayospodrían marcar la diferencia entre la vida y la muerte, el éxito o el fracasocomo sociedad.  De todas formas, si losgobiernos no toman previsiones el individuo, su familia y su comunidad máscercana deben hacerlo.

 

El factor actitud esbásico.  “El ensayo mental y real de losprocedimientos de emergencia sirva para enseñarle a automatizar susdecisiones.  El conocimiento y el ensayode los procedimientos de supervivencia le proporcionarán una sensación deconfianza –una actitud de supervivencia- y le prepararán paraenfrentarse con éxito a cualquier emergencia, aunque se encuentresemiconsciente en ese momento.  Unapersona sin una actitud positiva puede atemorizarse en circunstanciasadversas”, señala esta obra, de consulta obligada para los soldados.

 

Además de la actitud, existencategorías de acciones que deben ser tomadas en el momento crítico.  La situación debe ser calibrada, medida conla mayor frialdad, si es posible fuera del teatro del incidente.  Para ello hay que conocer el entorno,determinar lo que según el manual es “el patrón de la zona”. El desconocimientode los alrededores representa un handicap que, unido a otros factorespropios de un momento tan comprometido, puede cerrar las posibilidades desobrevivir.  Cuando ardían las TorresGemelas, muchos salieron bien librados por conocer los recovecos de ese grancomplejo de negocios.  Al momento delderrumbe, pudieron acceder a los sótanos y salir con vida.

 

Otros indicadores deimportancia tienen que ver con la consciencia sobre los recursos disponibles,tanto en lo humano como en lo material. ¿Estoy en forma, con todas mis cualidades físicas? ¿Qué herramientaspuedo usar?  Nuevamente, el conocimientoy la práctica son básicos, pues incluso podrían ayudarnos a improvisar.  El ejército norteamericano recomienda tomarun utensilio en frío e intentar darle cuantos usos sea posible.

 

Para los funcionarios deDefensa Civil, Bomberos y de los sistemas de atención hospitalaria, la prácticadebe ser algo cotidiano.  Pero quizá losriesgos previstos sean distintos a los que comporta un atentado terrorista encualquiera de sus modalidades.  Loprimero, por lo tanto, es percibir la existencia de un riesgo y prepararse paraél.

 

Como quiera en la escena de unatentado convergen empleados de distintas instituciones, y con distintos fines,es necesario contar con un protocolo comúnmente aceptado para regular el ámbitode actuación de cada uno de ellos.  Esteprotocolo debe tomar en cuenta detalles tales como el rol de la Central deComunicaciones y la delimitación del área afectada.  J. Gilarranz Vaquero, en un ensayo que recogemos al final de esteartículo, destaca la necesidad de contar con códigos y procedimientosestandarizados de alerta, alarma, aproximación, aislamiento del lugar delsiniestro, triage de las víctimas, estabilización, soporte vital, transporte ytransferencia de todos los afectados.

 

Todo atentado terrorista tieneconsecuencias legales. Por lo tanto, Gilarranz hace énfasis en que el trazadode los límites del sitio del suceso tiene que hacerse de mutuo acuerdo entrelos representantes de la policía científica y los funcionarios dedicados a laatención de las víctimas.  A ella sólopodrán entrar personas debidamente autorizadas.

 

Los funcionarios de atención alas víctimas indican de inmediato cuál ha sido la zona de impacto (atención insitu)  de socorro (puesto médico) y decuidados definitivos.  Entre ellas debehaber rutas definidas y libres de obstáculos. Esto a menudo choca con la necesidad de preservación de lasevidencias.  En lo posible, indica elexperto, se debe “evitar mover y tocar elementos de la escena delsiniestro”.  En medio de la emergenciapuede gestarse la impunidad para los responsables.

 

Finalmente, creemos necesarioque los familiares y allegados a las víctimas cuenten con centros deinformación a los cuales acceder para conocer el estado en que ellas seencuentran.  Los familiareslegítimamente angustiados pueden, sin embargo, generar perturbacionescontraproducentes para la atención de los afectados.   Los medios de comunicación tradicionales así como la internetpueden contribuir a aliviar las presiones.

 

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