¿Hacia un complejo industrial de la seguridad? (8 al 15 de agosto 2003)

El Departamento deSeguridad Interna de Estados Unidos anunció que pondría a la disposición de losgobiernos locales y regionales de ese país una partida de 1,5 millardos dedólares para ayudar al personal encargado de la aplicación de la ley en esosgobiernos en cuanto al financiamiento de la planificación, el entrenamiento, elequipamiento y los “otros costos asociados al refuerzo de las medidas deseguridad emplazadas durante el período de alerta alta”.

Paralelamente el mismo despachoabrió una línea de financiamiento por 33 millones de dólares para“investigación y pruebas” de nuevas tecnologías que puedan contribuir alrefuerzo de la seguridad interna en ese país. Estas son cifras muy atractivas para la industria privada de laseguridad, que en EE.UU. ha cobrado auge como consecuencia del incremento de lainversión en estos tópicos –tanto pública como privada- desde el 11 deseptiembre de 2001. Los resultados delas encuestas que periódicamente hace la revista Security Magazine sonconsistentes en el sentido de que la seguridad es una creciente preocupaciónentre los pequeños y grandes empresarios alojados en territorio estadounidense.

Ahora Washington dio un pasoadelante. La publicación mensual Military& Aerospace Electronics en su edición de junio abre con la noticia deque los planificadores del Departamento de Seguridad Interna han solicitado ala industria privada “50 tipos de herramientas contra el terror” agrupadas encinco categorías: medidas contra lasarmas de destrucción masiva, detectores de explosivos improvisados; protecciónde infraestructura básica; soporte investigativo y forense; protección personaly seguridad física.

El gobierno estadounidense estábuscando prototipos de tecnologías para proteger a los vuelos comerciales deataques misilísticos, otros para advertir a los buzos mediante altavoces queestán demasiado cerca de los navíos militares, para la recuperación de lainformación borrada intencionalmente de los discos duros de las computadoras opara la detección de la entrada ilegal de inmigrantes dentro de contenedores.

No hay dudas de que taliniciativa tendrá un enorme impacto en los próximos desarrollos tecnologías deseguridad. Muchas cosas nuevas seránvistas en los meses por venir. Pero nocreemos que sea posible un súbito reemplazo de las que ya están funcionando enlos edificios públicos. Esta limitaciónobligará a los “cerebros” de la industria a generar sistemas de seguridadcompatibles con los que están en funcionamiento, pues de lo contrario el costoreal de la instalación se incrementaría excesivamente.

La disparidad entre los viejosy los nuevos sistemas dificulta el trazado de los estándares de seguridad portanto tiempo buscados. En un artículopara la revista Government Security Robert Hutchins expresa la esperanzade que tal meta podrá ser alcanzada, y que eso será “un catalítico para eldesarrollo de la totalidad de la industria”.

Mientras tanto, señala elarticulista, “solamente habrá una relación de negocios”. Lo cierto es que relaciones de negocioshabrá siempre, con o sin patrones para el desarrollo y adquisición de tecnologías. La noción de que la empresa privada y los gobiernos, del país o laregión que sean, pueden formar “alianzas” no es otra cosa más que una consignapropagandística. Estas “coaliciones”llegarán hasta la finalización del festín presupuestario.

En el área de la seguridadempresas y gobiernos no son conceptos antagónicos sino más biencomplementarios. Pero eso no los hace aliados. En los cincuentas del siglo pasado, el presidente Eisenhower instauró lanoción de que las fuerzas armadas estadounidenses debían sustentarse en laactividad del llamado complejo industrial-militar. Las necesidades de defensa durante la Guerra Fría fueron elacicate para el crecimiento de las compañías pertenecientes a eseconglomerado. Finalizado el conflictoglobal con el bloque soviético ese complejo entró en picada de maneradramática, tal y como lo describe William Greider en su obra FortressAmerica. Pero la amenaza terroristaha servido para darle nueva vida: enapenas dos años el mundo ha presenciado dos conflictos bélicos. Estos son apenas capítulos de una luchaglobal que apenas comienza.

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