Hay que enfrentar la violencia contra la niñez

Hay que enfrentar la violencia contra la niñez
La violencia es una realidad cotidiana para millones de niños y adolescentes en el mundo. Lo más sorprendente es que en pleno siglo XXI ese tipo de violencia cuenta con aprobación social, según lo indica uno de los últimos estudios sobre el tema, publicado por Naciones Unidas en el año 2006.
Lamentablemente las cosas, hasta la fecha, no solo no han cambiado sino que se han incrementado. Esta violencia es injustificable pero además es prevenible, sin embargo, son cada vez más los niños y adolescentes que se suman y sufren desigualdad, indiferencia, discriminación, exclusión y pobreza, todo ello ocurre en varios ámbitos como sus propios hogares, en las escuelas y en las calles.
Este fenómeno social se refleja en las formas más bárbaras: mutilaciones, estrupor y violación, quemaduras, fracturas, la violencia psicológica que es moneda común en hogares con dosis de alta violencia intrafamiliar. Otro drama que se afronta son los bebés recién nacidos que son abandonados a su suerte en parques, basureros o en cualquier punto de la vía publica. Generalmente sus madres son jóvenes adictas al alcohol y a las drogas o viviendo en una extrema pobreza.
Lamentablemente, las cifras no reflejan su real dimensión ya que hay una importante cifra negra por tratarse de un delito que no se denuncia, sin duda el problema es mucho mayor de lo que aparenta. Otro problema muy preocupante son los miles de niños y adolescentes que desaparecen cada año en diversas partes del planeta, sin dejar rastro alguno y no teniéndose noticias en muchos de esos casos.
Se manejan varias hipótesis, desde redes de prostitucion infantil, contrabando de órganos humanos o esclavos laborales. Los Estados tienen que enfrentar de forma más eficaz la violencia contra la niñez. En mi opinión se necesita construir una clara política de educación y prevención masiva hacia los padres de familia en las zonas excluidas y marginales que son las que más altos riesgos tienen.
Para revertir así los actuales patrones basados en la violencia, ante tal drama urge trabajar de forma integral para poder sentar las bases de un cambio que lleve a la tolerancia, al diálogo, al afecto y comprensión en las familias y con sus hijos. Recordemos que todo niño tiene derecho a las medidas de protección que su condición de menor requiere por parte de su familia, de la sociedad y del Estado, ello está consagrado en el artículo 24 de la convención americana sobre derechos humanos.
Finalmente, mas allá de ser una frase trillada, el futuro está en los niños de hoy que teniendo un presente complicado su futuro será incierto.

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