Historia sobre el uso del polígrafo en Venezuela

El polígrafo, conocido igualmente como "detector de mentira", ha ocupado la atención de políticos, legisladores, industriales, escritores, guionistas, médicos, psicólogos, expertos de seguridad y, evidentemente, criminalistas. En realidad, el instrumento detecta y registra indistintamente reacciones psico-fisiologicas que pueden obedecer a sentimientos de temor, de aversión, de desagrado, de indignación, de hostilidad, de orgullo, de satisfacción, de euforia como a la mentira. Llegar de allí a la conclusión de que toda reacción se debe a una expresión o manifestación contraria a lo que se sabe, cree o piensa, denominada mentira, seria erróneo. Por ello, es el aporte del operador o examinador el factor más importante en la administración de este examen. Se requiere una gran pericia para la adecuada formulación de las preguntas, su secuencia y correlación entre si y la interpretación de las gráficas para poder deducir las conclusiones adecuadas. Por ello el o los instrumentos dedicados a esta medición han ido denominándose polígrafo, tomando del griego la "poli" de mucho y "graphein" de escribir, sugiriendo que el instrumento cuenta con la capacidad de registrar una multiplicidad de reacciones. Cada vez se impone más la tendencia de denominar esta ciencia como la detección psico-fisiológica de la decepción, abreviada bajo la sigla PDD (Psychophisiological Detection of Deception), en la literatura dedicada a este campo.

La interrogante más común gira alrededor de la confiabilidad del instrumento y, por ende del examen, el valor legal de la prueba, la posibilidad de defraudar la prueba y los eventuales abusos o injusticias que su empleo pueda generar.

Ha sido en los Estados Unidos de América donde más legislación y literatura se ha producido sobre esta materia. La tendencia legislativa ha ido trasladando el polígrafo del campo de la honestidad al de la seguridad. De hecho, todas las Agencias Federales y las Fuerzas Armadas emplean el polígrafo. Varios de los Estados lo están empleando para la supervisión periódica de los transgresores sexuales.

A lo largo del presente artículo se quiere analizar el empleo de este instrumento en base a la experiencia venezolana en el campo de la seguridad privada. Esta cuenta para el año 2005 con un archivo de unos 10.000 exámenes, producidos por peritos, formados en distintas escuelas certificadas, quienes intercambian experiencias y se otorgan mutua asistencia, cuando así lo requieran las circunstancias. Este estilo, corriente o escuela, inició sus actividades en Venezuela a principios de la década de los años 70 y ha actuado en forma ininterrumpida.

Fue la Dirección de los Servicios de Inteligencia y Prevención-Disip, la primera dependencia que optó por el empleo de esta ciencia. Su objetivo era el examen de los aspirantes a ingresar al organismo, del personal que manejaba casos y documentos de cierta sensibilidad, la investigación de eventuales fugas de información y de transgresiones disciplinarias. A principios de la década de los años setenta, se contrató a un instructor proveniente de una reconocida empresa de seguridad privada norteamericana, el cual adiestro a un grupo de funcionarios de alta jerarquía en el manejo de este instrumento y la consecuente técnica de interrogatorio. La experiencia puede considerarse como altamente favorable, por cuanto los objetivos propuestos fueron alcanzados. Con la reubicación de algunos de estos expertos en el campo de la seguridad privada, la actividad se extendió a éste medio donde ha contado con una imagen profesional.

La principal cualidad del polígrafo, en el cual supera a cualquier otro medio investigativo, consiste en su capacidad de abarcar los tres tiempos: el pasado, el presente y el futuro. Las relaciones contractuales requieren un clima de mutua confianza y ésta se forma en buena parte en base a un conjunto de informaciones sobre la contraparte que nadie mejor que ella misma puede suministrar. El ingreso a un plantel educativo, la obtención de un servicio medico u hospitalario, la gestión de un crédito, la adquisición de cualquier bien de mayor valor, la obtención de un empleo, requieren una información que es aportada en primera instancia por el solicitante. Los haberes y capacidades de éste suelen ser soportados en algunos casos por alegatos y documentación que no siempre corresponde a la verdad. En cuanto a las intenciones futuras, ya sea el deseo de permanecer en una labor que requiere un costoso adiestramiento, o la de guardar los secretos profesionales difícilmente se pueden determinar fuera de la entrevista verificada mediante el polígrafo.

La mayor parte de las solicitudes de exámenes proviene del campo empresarial. La rama laboral requiere frecuentemente información, no obtenible con igual precisión y costo fuera del aporte del propio aspirante. Se han elaborado varios cuestionarios adaptados a la especificidad del empleo, los campos de mayor vulnerabilidad y los aspectos sobre los cuales se requiere una particular certeza para determinado empleo.

El segundo grupo de exámenes se ubica dentro de la gama de las personas incriminadas. Los casos de mayor frecuencia han sido hurtos, apropiaciones indebidas, falsificaciones, actos de sabotaje, pintas, escritos, mensajes electrónicos y llamadas telefónicas anónimas así como cualquier otra trasgresión ubicable dentro del campo del abuso de confianza. En esta categoría se pueden incluir desde las fugas de información hasta los casos de espionaje industrial. Buenos resultados se han obtenido mediante el polígrafo como recurso disuasivo. La mayoría de las personas parten del supuesto de que todo acto carente de testigos, de huellas, de algún registro documental o de video no puede ser probado, quedando el autor impune y los agraviados indefensos. En estas situaciones, los exámenes de polígrafo han sido particularmente eficaces, no solo para investigar sino para prevenir.

El solo anuncio de exámenes periódicos ha resguardado la pacifica convivencia en más de un medio laboral.

No es conveniente tratar de determinar la utilidad del polígrafo, limitándonos a la experiencia forense. Es ínfima la parte de las relaciones interpersonales y contractuales que llega a una controversia judicial. La mayoría de las actuaciones humanas conlleva algún tipo de riesgo. Interesa determinar el riesgo que representa la elección de una persona, el otorgamiento de un crédito, el inicio o la ccontinuación de una relación contractual, todo lo cual se ubica dentro del campo de las tomas de decisión. Las decisiones se toman en base a informaciones que generan alternativas. Mientras menos sean los elementos meramente subjetivos que soportan una decisión, menor debería ser la posibilidad de un error. En muchas de estas situaciones, el polígrafo representa un recurso eficaz, de difícil sustitución, a veces único y, frecuentemente, el más económico y expedito.

Los tipos de examen empleados en la prueba del polígrafo son fundamentalmente tres: el examen de caso específico, el de preempleo, y el de rutina o verificación de la fidelidad del empleado.

Los exámenes de caso específico se utilizan para investigar transgresiones ya cometidas citando como ejemplos más comunes los casos de cuestionamiento de la confianza, los hurtos, robos, apropiaciones indebidas, las falsificaciones, actos de vandalismo y sabotaje, autoría de escritos o comunicaciones anónimas, las simulaciones, consumo de substancias psicotrópicas, espionaje industrial, enriquecimientos ilícitos, secuestros y conflicto de intereses.

En el examen de preempleo interesa tanto la información aportada por el examinando como aquella omitida o falseada por él. Los campos habitualmente examinados son: identificación, apellido(s) y nombre(s); lugar y fecha de nacimiento; estado civil; domicilio actual y domicilio(s) anterior(es); educación; antecedentes laborales, salarios, causa de cesación en empleos anteriores; antecedente(s) policiales(s); servicio militar, calificación de la baja, consumo de bebidas alcohólicas; consumo de drogas; hábitos de juego, deudas, participación en grupos delictivos y crímenes o delitos no detectados. El examinando suele contestar previamente por escrito todas estas preguntas, llenando por lo general una planilla confeccionada al efecto, en cuyos espacios dejados en blanco coloca su respuesta. La planilla finaliza con una declaración de sometimiento voluntario a un examen verificador mediante el polígrafo de las respuestas dadas por el solicitante, suscrita por este.

Los exámenes de rutina o verificación de la fidelidad del empleado están diseñados para verificar si éstos han incurrido en alguna irregularidad dentro de su lugar de trabajo, lo cual podría estar perjudicando a su empleador. Los campos que usualmente se examinan son: la sustracción y entrega de información confidencial; el hurto y la apropiación indebida de bienes, mercancía o dinero del empleador; el cobro indebido de comisiones; el conflicto de intereses y la falsificación de documentos.

El polígrafo, conocido igualmente como “detector de mentira” es un instrumento científico de gran precisión, certeza y confiabilidad, capaz de registrar de forma continua y simultánea, en una gráfica, las señales fisiológicas que emite el corazón, la respiración, la sudoración y los movimientos corporales de una persona, mientras se le hacen una serie de preguntas previamente convenidas y sujetas a un formato de examen estandarizado. Esto con la finalidad de determinar, a través de las gráficas, si el individuo presenta alguna variación o reacción fisiológica, que sea indicativa de una mentira.

Es científicamente comprobado que el ser humano cuando percibe algún temor, miedo o riesgo, se prepara fisiológicamente para defenderse ante la amenaza. Una vez que una persona percibió y analizó el estímulo como hostil, se activa su mecanismo de defensa, que prepara el cuerpo para defenderse mediante una agresión o fuga, es decir, para pelear o huir. Después de estimulado el mecanismo de defensa, dota al sujeto de adrenalina, acelera su ritmo cardíaco y lo oxigena para darle mayor energía a los movimientos que habrán de salvarle la vida ante una agresión inminente.

Si una persona ha cometido alguna acción por la cual pueda sufrir un perjuicio, ésta va ser capaz de acudir a una mentir para evitarlo y, por ende, buscará en ella su protección. Las preguntas en un examen de polígrafo están diseñadas para que produzcan en el examinando culpable un temor, por lo que la decisión de mentir va a ser un mecanismo de defensa. Todos los sistemas del cuerpo que participan en la actividad defensiva se activarán, entre ellos el corazón, la sudoración y la respiración, señales fisiológicas registradas por el instrumento del polígrafo.

Debido a que el corazón, el sistema circulatorio, respiratorio y endocrino pertenecen al sistema nervioso autónomo del cuerpo humano, la mente conciente carece de capacidad para ejercer control sobre ellos. En consecuencia, es imposible para el examinando suprimir o modificar una reacción ante una mentira.

Siendo el polígrafo un instrumento científico que registra las reacciones fisiológicas, su confiabilidad mantiene una íntima relación con la pericia del poligrafista. Las calificaciones y credenciales del operador, tanto académicas como técnicas, su conocimiento humano, pericia como entrevistador y su experiencia en el campo influirán en forma determinante sobre la confiabilidad de la prueba. Los gremios que abarcan los profesionales de esta ciencia ejercen un estricto control, tanto inicial como periódico, de sus miembros, lo cual constituye un elemento adicional para garantizar la necesaria profesionalidad.

Desde el momento en que la ley somete la confesión a determinadas circunstancias y solemnidades, tendientes a excluir cualquier coacción o apremio, el examen de polígrafo, que puede arrojar consecuencias técnicamente similares a las de una confesión, requiere la aceptación, comprensión y cooperación del examinando.

El examen de polígrafo se ubica en la categoría probatoria de las experticias. Como tal, le corresponde al juez apreciarlo. Este tomara en cuenta la argumentación psico-fisiológica que le sirve de base, la metodología empleada en su ejecución, los alegatos y conclusiones del examinador y la credibilidad de este perito promovido por una de las partes, a raíz de lo cual podrá adquirir el valor probatorio de un indicio.

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