Inseguridad: efecto boomerang

«Durante todo el día he escuchado de todoacerca de este tal Bin Laden excepto esto: ¡Nosotros creamos esemonstruo!».

Michael Moore –periodista político estadounidense – 11/09/01 10 PM.

 

Ilustración

Michael Moore reflexionabaen la apertura de su ciclo televisivo diciendo: “Durante todo el día heescuchado de todo acerca de este tal Bin Laden excepto esto: ¡nosotros creamosese monstruo!”. Este comentario era una alusión clara al hecho que, a fines delsiglo XX en Afganistán,  Bin Laden yotros grupos rebeldes tuvieron apoyo armado, logístico y político de Estados Unidos de América en sulucha contra el imperio soviético.  

 

Este hechohistórico sirve como ilustración del presente artículo, donde se desarrolla elconcepto de que los altos índices de inseguridad son alentados por conductasque están arraigadas en la sociedad misma, ya sea por acción u omisión. Asícomo el boomerang, lo que va, vuelve.  

 

Sobrelas amenazas actuales

La era digital permitió una apertura de fronteras, una eliminación de lasbarreras comerciales y un gran intercambio de información. Así las economíashan venido creciendo, y también lo han hecho las organizaciones delictivas. Seestán forjando fortunas como resultado del accionar delictivo; así todos losaños, los delincuentes organizados blanquean enormes sumas de dinero deprocedencia ilícita (dinero negro y dinero sucio).

 

En la actualidad individuos y entidades,gubernamentales y privadas, están expuestas a un accionar delictivo complejo: ataquesterroristas – ataques suicidas y asesinatos en masa de todo ser viviente queaporte a su causa -; situaciones de crisis – toma de rehenes, secuestros extorsivos,secuestros express, secuestros virtuales -; ilícitos económicos – hurtos y robos de importancia, extorsiones,delitos informáticos, espionaje industrial, copiado de patentes y marcas,falsificación de moneda – ; ilícitos mixtos – corrupción,contrabando, lavado de dinero, narcotráfico, tráfico de armas, tráfico deinfluencias -.

 

Las amenazas actuales – que son una evolución de las viejas amenazasque  han incorporado nuevas modalidades operativasy herramientas de última generación – tienen un sin número de orígenes ycausas, aunque la misma consecuencia: un aumento en el nivel de inseguridadmundial.  

 


Debuenos, malos y su nivel de equipamiento

Un reciente informe de Naciones Unidas nos indica que los grandes gruposdelictivos imitan los negocios legítimos forjando alianzas multinacionales paraampliar su alcance y aumentar sus utilidades. Las tríadas con base en Hong Kongy el grupo japonés Yakuza comercializan drogas sintéticas y trafican conmujeres y niños con fines de esclavitud sexual a escala mundial. Según laPolicía Nacional de Colombia, los poderosos carteles de la droga del país estánhaciendo negocios con la mafia rusa y grupos delictivos de Europa oriental.Como las empresas legítimas, los grupos delictivos más grandes pueden tambiéndiversificar sus actividades hacia una amplia gama de «productos»,utilizando las mismas rutas, redes e incluso a los mismos funcionarioscorruptos para el traslado de mercancías y personas.

 

Las instituciones que deben combatir el accionar delictivo cuentan conrecursos inferiores al que poseen las organizaciones delictivas. El desarrollode la delincuencia organizada ha sido extraordinariamente rápido: no cuentancon procedimientos burocráticos, no tienen restricciones presupuestarias y no respetanlos códigos éticos y morales de la sociedad. Evidente y desafortunadamente lacarrera en el nivel de equipamiento, y también a veces el nivel de alistamiento,está siendo ganada por las organizaciones delictivas.

 

Laparadoja de la seguridad

No es un secretoque cuando se habla de seguridad, lo que preocupa a la sociedad es el nivel deinseguridad. Entendemos por seguridad a una práctica dinámica que persigue la salvaguarda del individuo,su contexto y sus bienes, contra hechos fortuitos o premeditados. Lainseguridad es la relación entre la seguridad real y la seguridad total –utopía inexistente –. Las Instituciones encargadas de la seguridad, enrealidad, deben lograr que el nivel de inseguridad esté dentro de losparámetros mundialmente aceptados como válidos. Paradójicamente la seguridadentonces, se mide por el nivel de inseguridad existente en la sociedad.

 

Las Instituciones implementan programaspuntuales para combatir la delincuencia, generalmente atacando los efectos y nola causa. Recientemente en Argentina se implementó un programa para combatir elrobo de vehículos, debido a la gran cantidad de muertes que se generaban poreste delito. Así se fueron desbaratando los lugares donde se fraccionaban losautomotores para luego vender las partes. Si bien se disminuyó este ilícito, sevio un incremento en otros tipos de delitos: robos con violencia, secuestros,etc… ¿Por qué?, los delincuentes buscan alternativas para su supervivencia, yvuelcan su “capacidad laboral” a otros sectores que no están siendo tancontrolados, ni están en la vidriera periodística.

 

El hombre asiste cada vez más indiferente aimágenes televisivas que muestran los efectos del accionar delictivo. Ya nosorprende que un coche bomba mate a 50 personas en un centro comercial, o queun lugar turístico nocturno explote dejando cientos de muertos, o que se asesinea un funcionario de primera línea de un país conocido por su seguridad. Laescalada de inseguridad es un hecho mundial, del que nadie está exento.

El efecto boomerang

Analicemosalgunos índices: casi el 80% de la población mundial vive en condicionesinfrahumanas, cerca del 50% de la población mundial sufre de malnutrición,cerca del 60% de la riqueza mundial se concentra en el 6% de la población. Laalarmante desigualdad social hace que gran parte de la población mundial sea marginal,por lo tanto, quede fuera del sistema.

 

Permítanmecompartir algunas reflexiones: ¿Cuántos de nosotros conocemos profesionalesaltamente capacitados y con mucho para dar, que por ser mayores de 40 añosestán fuera del mercado laboral? ; ¿Cuántos de nosotros conocemos personas quegastan significativas sumas de dinero en animales, las cuales alimentarían a unafamilia tipo por una semana?, ¿Cuántos de nosotros conocemos personas que sevoltean en una esquina cuando un chico le pide una moneda, justificándose que seguramenteese dinero irá a parar a malas manos?;  ¿Cuántos de nosotros conocemos a grandesempresarios que hacen trabajar a sus empleados en condiciones poco dignas, paraluego ir a una cena de negocios donde gastan cientos de dólares para compraralguna influencia? Podría continuar, hoja tras hoja, compartiendo reflexionesde hechos que dañan a la sociedad; pero sé que usted lector sabe a losinnumerables casos a los que me refiero.

 

No debo olvidarde mencionar otra serie de actos, que también corrompen a la sociedad misma,como lo son: dirigentes que no sirven, sino se sirven; sistemas judiciales pocoeficientes; sistemas penitenciarios que perfeccionan el accionar delictivo delos reclusos; sistemas de seguridad que generan desconfianza en la comunidadque deberían servir; marcos legislativos donde pareciera que los derechos de lasvíctimas no existen; comunidades amordazadas con valores dormidos ignorando losilícitos que ocurren en su seno.

 

Empecé mi escritocon un caso histórico que ilustra el efecto boomerang relacionado con lainseguridad. En la medida que no tomemos conciencia de que la seguridad es untema de todos, en la medida en que la seguridad no se planifique en el nivelestratégico adecuado, en la medida en que sigamos combatiendo los efectos y nolas causas de los ilícitos, en la medida en que los programas que seimplementen para combatir el accionar delictivo sean puntuales y no integrales,y fundamentalmente en la medida en que no entendamos que la seguridad estarelacionada estrechamente con la solidaridad y la justicia social la sensaciónde miedo nos será cada vez más familiar puesto que la inseguridad continuará suescalada.

 

La inseguridad debeser combatida a partir de un sistema de seguridad integral en donde se cumplanlas siguientes premisas: 1- todas las áreas del Estado deben estarinvolucradas, 2- las Instituciones deben funcionar eficientemente y generandoconfianza, 3- los dirigentes deben usar el poder para servir a la sociedadtoda, 4- la erradicación de la corrupción institucional, 5- la sociedad debetener una participación activa, basada en la solidaridad y eliminandoprejuicios instalados. La excelencia, la justicia social y los valores son lasmejores armas para lograr disminuir el índice de inseguridad vigente,recordemos que lo que va… vuelve, como el boomerang.

 

Ing. Ruy Campos Dugone

Enero – 2004

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