La importancia de no golpear a nuestros hijos

La importancia de no golpear a nuestros hijos
En pleno siglo XXI no se debería criar por medio del castigo físico a nuestros hijos. Hace cuatro décadas, ¿quién de nosotros no recibió un palmazo o un jalón de orejas, tal vez un jalón de patillas o un buen correazo o pellizcon? Sin embargo, eran otros tiempos y la gran mayoría en esa época fuimos blancos del castigo físico por parte de nuestros padres para tratar de corregir ciertas conductas.
Hoy las nuevas tendencias en la educación han ido desterrando estos métodos de castigo, los expertos en psicología y educación afirman de que cualquier castigo físico es perjudicial y causa daño en la autoestima de los niños. Sin duda, hoy el castigo físico implica que los padres han fracasado en la tarea de criar a sus hijos, pero mucho cuidado con los padres acostumbrados a estas prácticas ya que hay una delgada línea en caer en el maltrato infantil.
Es importante tener presente que cuando un niño es golpeado como parte de un castigo, éste se asusta, se atemoriza. No internaliza que debe ser obediente o cumplir con sus obligaciones, asume equivocadamente que lo correcto se imparte de esa manera, mediante la violencia. Lo más grave es que el niño repite esa forma de impartir justicia. Durante la experiencia que tuve en el año 2002 al trabajar en los penales, la mayoría de internos con los que conversé, y hablo de varios cientos, me manifestaron que de niños sufrieron fuerte golpizas por parte de sus padres o tutores, lo que me parece un dato más que interesante.
El niño es capaz de comprender lo que se le explica, puede razonar junto con el adulto de por qué estuvo mal lo que hizo, cuando el niño desobedece o se porta mal sí hay que castigarlo, pero jamás con golpes. Lo que se debe sancionar es su accionar y no a él como persona. Es mejor castigarlo con lo que más le gusta, por ejemplo, no saliendo a jugar con los amigos o no ver su programa favorito, de esa manera a la próxima el niño ya sabe a qué atenerse.
Lo importante es que estas reglas se cumplan por ambos padres, ya que si uno castiga y el otro perdona, el niño va a lograr manipular a sus padres y no va tener límites, ojo que ello no se logra de un día para otro. Lo importante es que exista más diálogo entre padres e hijos, esto generará más confianza y respeto hacia ellos. Un niño debe ser visto como un ser que, al igual que un adulto, tiene derecho a expresar su voluntad y los padres deben prestar atención a ello.
Indudablemente, los niños de hoy por muchos factores entre ellos el Internet han abierto más lo ojos que hace cuatro décadas atrás. El niño de hoy se posiciona de otra manera, se viste como él desea, tiene más contacto con sus amigos. Finalmente, si tenemos un niño de carácter difícil lo mejor será apelar al dialogo y empezar a inculcar reglas para corregir la conducta del niño.

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