La violencia doméstica

La violencia doméstica es el crimen que se va cometiendo poco a poco y solo sale a la luz pública una vez consumado. Normalmente quien lo padece suele intentar disimular los golpes y erosiones que padece con mil argucias, como que ha resbalado en la bañera, que limpiando se cayó y cosas similares.
Muchas de estas historias terminan trágicamente. Cada año la estadística de mujeres muertas aumenta sin cesar, pero hay otra que se desconoce por no hacerse pública: es la de las mujeres que no lo hacen público por miedo a más golpes, a represalias sobre los hijos y siguen siendo vejadas por sus parejas. Si una mujer ante un intento de agresión desde un primer momento pusiera las cosas en su sitio por tener un lugar donde acudir y atender, es seguro que no habría ninguna más. Pero el problema radica, cada vez menos por suerte, en que se denuncia y las autoridades vayan tomando cartas en el asunto.
Cuando una mujer va a denunciar una agresión a una comisaría de policía no se le suele dar la importancia que requiere el caso, manifestándole el funcionario que regrese a su casa que es lo mejor. Por otra parte cuando los jueces decretan un alejamiento sobre el domicilio donde han convivido agredido y agresor, no se suele cumplir y es una sentencia que nadie controla que se cumpla. Una manera fácil de hacerla cumplir sería el poner al agresor una especie de pulsera con un chip y así saber en todo momento donde se encuentra. Y ya por último una buena educación desde la escuela, que es el semillero del mañana, donde se dé el valor a las personas por ser tal cual son y no empezar a discriminarlas.

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