Las puertas tipo "esclusa"





A raíz del incremento producido en el delito de ROBO (atraco), en los últimos años y de la forma como las autoridades en general se ocuparon del asunto, se ha generado la afluencia de empresas vendedoras de equipos, que éstas suponen constituirán un apor


A raíz del incremento producido en el delito de ROBO (atraco), en los últimos años y de la forma como las autoridades en general se ocuparon del asunto, se ha generado la afluencia de empresas vendedoras de equipos, que éstas suponen constituirán un aporte técnico importante contra ese tipo de amenaza.

Las casas representantes de los diversos productos nos han visitado o nos han invitado a asistir a presentaciones en las que han demostrado las características de lo que ofrecen. Entre ellas ha habido un interés especial en las puertas tipo ESCLUSA o TRAMPA, dispositivo que está destinado al control de acceso a las oficinas bancarias, de manera que quien ingrese, deje de ser una amenaza para la tranquilidad de las labores que allí se realizan.

Cada casa ofrece su propia solución, con características diferentes, pero con el mismo propósito. Todas ellas comentan la efectividad de su aplicación que han logrado hacer en países europeos. Interrogados sobre estadísticas que confirmen tal eficacia, sólo hemos obtenido cifras de origen informal.

Llama la atención el hecho de que en los Estados Unidos de N.A. no se haya despertado interés por este dispositivo. Al menos en las publicaciones a nuestra disposición no se hace referencia a él. Una explicación puede ser la de que allá el ROBO, tal como se produce entre nosotros, es muy poco frecuente. En U.S.A. suele haber muchos casos del conocido «pasa notas», ladrón individual que bajo presión de su arma (real o ficticia) obliga a un cajero a entregarle el efectivo disponible a su alcance.

Entre nosotros se trata de asaltos de un número variable de delincuentes (tres a siete y a veces más), poderosamente armados, que en cortos lapsos, llevan a efecto su incursión y bajo amenazas someten la vigilancia y dominan a clientes y empleados.

Esta modalidad decreció sensiblemente con la adopción del reloj de retardo, pero se volvió a incrementar cuando los delincuentes descubrieron las oportunidades de realizarlo cuando el efectivo se hallara fuera de la bóveda ( Llegada del Transporte de Valores y horas de apertura y cierre). Influyó además en el fenómeno el incremento de la actividad delictiva en general, y el evidente deterioro de la eficacia policial.

Ha sido norma que cuando una medida resulta eficaz contra la delincuencia, sus miembros busquen un nuevo modus operandi que les permita seguir realizando sus fechorías. Por tal razón cada éxito en nuestras modalidades defensivas, debe ponernos a la expectativa, sobre la reacción que sobrevendrá.

Esta es la razón por la que hemos solicitado de los vendedores de estos equipos, datos estadísticos que nos permitan apreciar si hubo un real decrecimiento en este tipo de delito en los países en que se ha aplicado el sistema. Y al mismo tiempo, si como consecuencia de él, se ha producido alguna variante de tal amenaza.

Algo a lo cual tenemos razón para temer, es a la proliferación del secuestro. Situación también muy delicada de manejar, y ante la que hemos tenido limitadas experiencias. Tenemos un estudio realizado en época en que este fenómeno se empezó a presentar y aunque él arroja ciertas luces, está basado en un número de casos muy limitado, como para que estadísticamente tenga un real valor.

Ante la existencia de una DOS MIL oficinas bancarias, en el País, la Policía se quejaba de no poseer efectivos suficientes para darles una efectiva protección. En realidad, en contacto y buena coordinación con los bancos, esa cifra decrece muy sensiblemente si se realiza un estudio de vulnerabilidad de todas esas oficinas.

Los secuestros bancarios que han ocurrido, han tenido como víctimas a gerentes de oficina y a sub-gerentes o cajeros principales. Específicamente, a personal con acceso a la bóveda. Su duración suele ser inferior a las 24 horas. No existe como en los otros tipos de secuestro, de larga duración, la oportunidad de negociar. El secuestrado cuenta con muy poco tiempo para decidir y normalmente bajo la amenaza contra su familia, entrega el dinero que se le exige, creando problemas difíciles de resolver.

Si a la Policía le pareció que 2.000 oficinas eran muchas, al ponerse de moda el secuestro, aumentaríamos el número de lugares a proteger, al añadir las casas de habitación de los secuestrables. Casi tres por cada oficina.

En muchos de los secuestros ya ocurridos en Venezuela, los delincuentes llegaron a la casa del gerente o la víctima, el día anterior y allí permanecieron hasta la mañana siguiente, en la que, dejando a la familia «custodiada», llevaron al Gerente a su oficina a buscar el dinero.

Esto plantea la necesidad de incrementar nuestro esfuerzo por un buen Plan de Protección de Ejecutivos (medios) que hasta ahora nos ha sido difícilmente aplicable. Se requeriría reforzar la seguridad de las residencias de los candidatos a ser secuestrados, y acentuar la educación de éstos, de su familias..etc.

Ya ha habido expresiones de las nuevas autoridades sobre la conveniencia de adoptar las puertas esclusa. Nada de raro tiene que terminemos en la obligación de adoptarlas. No obstante, convendría que se analizara bien la medida en coordinación con esas autoridades, a fin de que el remedio no nos vaya a engendrar problemas más graves.

Neutralizar un secuestro requiere una óptima coordinación entre las instituciones financieras, las Policías y la familia de la víctima. Esta labor no es fácil. Cualquier desacierto puede traer consecuencias muy graves.

Otra de las amenazas que aparece de inmediato, es la del «auto secuestro». Las medidas de protección del candidato a ser secuestrado, las actitudes ante la víctima al suponérsela bajo el horror de la tensión que esto crea a él y a sus familiares, y el difícil manejo de su situación de quien se apodera de una suma -generalmente alta- para «salvar» a su familia. Animan a personas inescrupulosos a simular un secuestro, en combinación con su presunto secuestrador, y repartirse con él el botín. Esta es la razón por la que los seguros no pagan, al menos con facilidad, estos siniestros. Y una razón más para aumentar su gravedad.

Analizadas aisladamente las características de las puertas esclusa, son indiscutiblemente un eficaz medio de filtrar los accesos a las oficinas bancarias, permitiéndolo sólo a quienes van a realizar transacciones y creando un ambiente de tranquilidad en su recinto.

Para atenuar el impacto de sus costos debería adelantarse la revisión y actualización del índice de vulnerabilidad, que haría necesario este dispositivo, por lo menos inicialmente en las que por esa razón más lo requieran.

De llegarse a presentar la situación en la que el uso de las puertas esclusas se impusiera como obligatorio, convendría que la División de Seguridad preparara en forma tabulada las diversas ofertas de modo de hacer una selección adecuada, a fin de proponerla como la más conveniente para nosotros.

Uno de los que ofrecen ese dispositivo, nos habló de que uno de los bancos venezolanos le había adquirido varios equipos. Sería interesante, observar su funcionamiento y eficacia antes de contraer compromisos con él, o con otra de las firmas

Otra dificultad previsible es la de originar la disposición que obligara a todo el personal armado (policías y militares) a dejar su arma en el dispositivo. Con la experiencia en credenciales y uniformas falsos, correríamos el peligro de que sin esa disposición el sistema resultara inútil.

Uno de los vendedores nos relató que en un lugar se presentó el caso de amenazas con inyectadoras con supuesta sangre contaminada de SIDA. Amenaza indetectable.

Estas líneas, han sido redactadas a fin de ilustrar diversos aspectos del problema de adopción de esta solución, basados en nuestras experiencias, de manera que a quienes les corresponda recomendar o decidir, usen este documento a título de referencia.

 

 

 


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