Los eslabones de la seguridad ciudadana

Los eslabones de la seguridad ciudadana
El fenómeno de inseguridad ciudadana, sin ser homogéneo en el conjunto de nuestras ciudades pero teniendo un elemento común que es “EL TERROR”, amerita una solución inmediata. Sin lugar a dudas es un problema internacional de interés colectivo y público que compromete al conjunto de la sociedad así como a sus instituciones, lamentablemente no existe consenso en la región sobre las medidas efectivas para la prevención y el control de la criminalidad.
Analizando las últimas estadísticas y encuestas sabemos que la mayoría de nuestros países mantienen elevadas tasas de delito, y en otros incluso se ha incrementado en forma dramática; si en tantos años y a pesar de los esfuerzos no se ha logrado bajar las tasas de delito está claro que existe una necesidad de modificar las estrategias. Este es un clamor de las sociedades en su conjunto: QUE SE ENCUENTRE SOLUCIÓN AL AVANCE DELICTIVO.
Me pregunto si las autoridades están agotando todos los esfuerzos con estrategias y diseños apropiados, o es que la urgencia de enfrentar la problemática ha llevado no solo a diagnósticos sino también a respuestas erradas. La visión que tengo no es la tradicional, centrada únicamente en la institución policial y en la justicia. La seguridad se debe entender como un tema urbano con raíces socio – económicas y culturales, donde los ciudadanos jugamos un rol importante.
Debemos tener claro que hay cuatro Instituciones Públicas que son los pilares en la lucha contra el delito, y que sus acciones están ENCADENAS, la falla de cualquiera de estos CUATRO ESLABONES hará peligrar el esfuerzo y resultado de las otras. De ser así todo esfuerzo realizado por otras instituciones o la misma ciudadanía terminará en saco roto.
El PRIMER ESLABON (la policía) debe cumplir a cabalidad su labor de detener a los individuos que cometan delito, así luego de una prolija investigación estos deberían pasar al SEGUNDO ESLABON (el Ministerio Público), donde los Fiscales sabrán investigar con profesionalismo y con las pruebas respectivas determinarán la acusación, entonces pasaría al TERCER ESLABON (el Poder Judicial), es aquí donde los Magistrados verificarán la contundencia de la acusación fiscal, determinando la situación jurídica del acusado, y de ser el caso condenarán al delincuente, finalmente llegará el turno del ÚLTIMO ESLABON de esta larga cadena (los Centros Penitenciarios), ellos tendrán que poner a buen recaudo al delincuente, trabajando intensamente para que cuando este cumpla su condena pueda reinsertarse sin problema alguno a la sociedad.
¿En cuántos de nuestros países funciona coordinadamente estas Instituciones?
Si traducimos encuestas y estadísticas la verdad es que los delincuentes no llegan a pasar ni al SEGUNDO ESLABON por múltiples factores; se frustra de esta manera cualquier esfuerzo realizados por los Funcionarios de Seguridad Pública que trabajan en forma honesta, esforzada y responsable para combatir el delito. Se crea además un malestar en la población y una sensación de frustración y lo que es más grave, en los mismos delincuentes que se saben “protegidos”.A esto se suma que la percepción mayoritaria de la población es que existe corrupción e impunidad, cosa grave para una democracia. Por otro lado esto origina descrédito y desconfianza en sus Instituciones Públicas.
Hay una frase dura pero real en los Estados Unidos “ A MÁS DELINCUENTES EN PRISIONES MÁS TRANQUILIDAD EN LAS CALLES” , claro, a diferencia de Latinoamérica en los Estados Unidos no tienen los problemas carcelarios que la mayoría de nosotros sufrimos. Pero en algún momento debemos empezar el cambio: proponer por ejemplo la construcción de nuevos Centros Penitenciarios.
Debemos empezar a articular la respuesta de estas cuatro Instituciones Públicas, pues de su buen accionar depende en gran medida que se rebajen las tasas delictivas. Hay dos tipos de participación comunitaria: aquella que nace por iniciativa del gobierno y la institución policial, y la que nace de la preocupación de los ciudadanos. No debemos olvidar que las políticas de prevención comunitaria son hoy imprescindibles, por ello propongo una estrategia que podríamos llamar “INSEGURIDAD CERO”, esta estrategia debería insertarse en el fomento a la cultura de la prevención por parte de la población. Soy un convencido que si actuarán en forma integrada los actores públicos de seguridad y la sociedad civil se posibilitarían una serie de acciones con mejores resultados.
Finalmente hay algo que es sumamente inquietante y es que al ser la delincuencia un problema dinámico y cíclico donde las cifras de los diversos delitos tienen altibajos en forma constante observo con mucha preocupación como en algunas sociedades SE ESTAN ACOSTUMBRANDO A CONVIVIR CON ESTE PROBLEMA Y ELLO ES ALGO MUY GRAVE.

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