Los que hablan y los que padecen (9 al 16 de septiembre 2005)

En abril de este año se filtró a la prensa de Estados Unidos la decisión adoptada por el Departamento de Estado en cuanto a cesar la emisión de su reporte anual “Patrones del terrorismo internacional”. El motivo, indicó entonces la noticia, fue que durante 2004 supuestamente se batió la marca de incidentes catalogados como terroristas desde que ese documento comenzó a ser emitido, en 1985.
No es necesario ser un gran analista para colegir que, de ser cierto el dato, la invasión y ocupación de Irak ha constituido un detonante, tanto en lo referido al nefasto récord como también en lo relacionado con la decisión de la cancillería estadounidense. Por decirlo de otra forma, el reporte colocaba a Washington en un dilema. Al publicarlo, tendría que admitir que la guerra planteada por ellos en el país asiático ha sido un catalizador del terrorismo, antes que un inhibidor.
El estudio anual de la Cancillería estadounidense tenía serias debilidades, entre las que figura el constante cambio de los criterios para clasificar y presentar los hechos, lo que impedía tener una visión clara sobre las tendencias en cuanto a estas manifestaciones de violencia política en el planeta. Aún así, era un punto de referencia en una materia en la que los estudios de largo alcance son escasos.
Queda, sin embargo, una excelente base de datos en el Centro Nacional Contraterrorista estadounidense, que se ha nutrido con los aportes de la Corporación Rand y de instituciones universitarias para otorgarle al visitante la posibilidad de hacer sus propios análisis y sacar conclusiones. El visitante puede aplicar diversos criterios de búsqueda, y tender una mirada desde el año 1968 hasta el presente.
Gracias a esta herramienta, se puede hacer un interesante experimento. Entre el año 2000 y el momento actual han sido registrados 12.803 incidentes catalogados como terroristas. El término está definido en la propia base de datos como la “violencia, o la amenaza de ella, calculada para crear una atmósfera de miedo y alarma”.
En este lapso, Asia Central y del Este, Norteamérica, Africa, el Sudeste de Asia y Oceanía han sido las regiones donde menos incidentes han sido reportados, para totalizar apenas el 5,75 por ciento. No obstante, han concentrado el 25,4 por ciento de las muertes debido a que en ese lapso ocurrieron los ataques contra las Torres Gemelas y el Pentágono, los más letales de toda la historia moderna. Entonces, el resto de las regiones del planeta fueron escenario del 94,25 por ciento de los hechos terroristas del último lustro, y aportaron el 74,6 por ciento de los fallecidos.
Si colocamos la lupa en lo sucedido a partir de enero de 2004, encontraremos quizá la explicación a la decisión adoptada por el Departamento de Estado. La misma base de datos utilizada para dar las cifras del párrafo anterior, ahora indica que han ocurrido 5.386 incidentes de terrorismo en todo el mundo. De ellos, 2.149 (39,8 por ciento) sucedieron en suelo irakí durante la ocupación militar de las fuerzas aliadas encabezadas por Estados Unidos. De los 9.289 muertos arrojados por estos incidentes, el 66,7 por ciento han estado en Irak. Esto no quiere decir que sean oriundos de ese país. De hecho, lo más probable es que un buen porcentaje pertenezca a otras nacionalidades, debido a la naturaleza y objetivos atacados por los grupos terroristas de Irak durante los últimos dos años.
Este balance resulta revelador, más aún si se toma en cuenta que entre enero de 2000 y diciembre de 2003 en Irak solamente fueron reportados 21 incidentes terroristas, con apenas 4 muertos. La gran paradoja es que la invasión a Irak fue ejecutada en aras de una guerra mundial contra el terrorismo. Quizá hubiese sido mejor decir de una vez que la idea era simplemente tumbar a Saddam Hussein e imponer un nuevo régimen que le diera a Occidente más seguridad en cuanto al flujo de hidrocarburos.
Una reflexión final: llama la atención que los lugares más afectados por el terrorismo son los que menos conocimientos producen al respecto. Por el contrario, los países en cuyo interior predomina la paz política disponen de suficientes tiempo y recursos económicos para investigar lo que ocurre en otras latitudes, y estructurar bases de datos como la que ha permitido elaborar este artículo.

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