Más allá de la violencia y las balas

Más allá de la violencia y las balas
Mucha tinta ha corrido desde aquel fatídico 5 de Junio en Bagua. Sin duda alguna la falta de una adecuada inteligencia, así como una logística en recursos humanos y en equipamiento por parte de la policía fue la base para que ello ocurriera. Recordemos además los errores políticos en el desalojo del bosque de Pomac en Chiclayo o del puente Montalvo en Moquegua, donde incluso un general fue humillado por los revoltosos.
Claro está que nadie con sensatez quiere más violencia y muertes, pero es importante aclarar que al derogar los DL 1064 y 1090 se está creando un precedente. Se están sentando las bases una vez más de que las protestas con violencia son la forma de exigir pedidos al Gobierno. Otra lectura es que nuestra frágil democracia dejó de ser el Gobierno de las mayorías para convertirse en una especie de dictadura de las minorías.
Sin duda, estas derogatorias son una salida de coyuntura, la madre del cordero fue que el Gobierno intentó imponer una modernización neoliberal de la selva, prescindiendo de sus pobladores. Está claro que no se debe manejar un sistema excluyente de modernidad, si democracia es mayoría entonces ¿cómo es que casi medio millón de peruanos se puedan imponer a los 28 millones restantes?
La verdad es que por la falta de olfato político no había mucho por donde escoger luego de la muerte de 34 personas. Solo habían dos posibilidades: imponer la autoridad a sangre y fuego y sumar más muertos o entrar a un diálogo cediendo y derogando los decretos antes nombrados, cosa que hoy sucedió en el Parlamento de la República.
Este fue un enfrentamiento entre compatriotas que pudo y debió evitarse. Lamentablemente ha quedado demostrado una vez más la fragilidad del Gobierno en negociar y enfrentar temas como los de Bagua, nunca será tarde para aprender una lección, por más dolorosa que ésta sea. Hay muchas lecciones que ha dejado estos sucesos, como que en adelante tiene que haber proporcionalidad entre los medios utilizados y los resultados obtenidos, eso que los administradores llamamos costo/beneficio, se pagó un alto costo por un mal manejo de la crisis.
Por ejemplo, es de suma importancia que la comisión del legislativo corrobore la versión de que 28 policías de la estación numero 6 del oleoducto Norperuano de petroperu en Imasita, a solo 120 kilómetros de la curva del diablo en Bagua, se encontraban secuestrados dos meses antes del operativo.
Era evidente que con esas acciones se incrementaban el riesgo de muerte de esos policías Primero se debió recuperar el control de la estación 6. Otro punto importante a tomar en cuenta es que tenemos que reconocer que el Estado en muchas zonas de nuestra Amazonia y Serranías es el gran ausente en temas esenciales como salud, educación, seguridad y el promover el acceso de estos compatriotas al ejercicio pleno de sus derechos.
Un punto aparte a mencionar es la vergüenza ajena que siento al observar que algunos políticos echan leña al fuego con una irresponsabilidad escalofriante, sin duda, con miras a las elecciones del 2011.
Aceptemos que el Perú es un país difícil de gobernar, hay que saber leer la historia, cuando un Gobierno renuncia a seguir sus propias convicciones y valores y se aleja del sentido común, estará poniendo en riesgo su permanencia.
Finalmente, si realmente queremos fortalecer nuestra débil democracia y cambiar gran parte de nuestra clase política tan venida a menos, busquemos los canales apropiados para que la población en su conjunto participe de modo organizado en la política nacional.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.