Menos frecuente, más letal (21 al 28 de febrero 2003)

 

Quizá la sección más interesante del informe Patronesdel Terrorismo Global que año tras año divulga del

Es cierto que tales estadísticas obedecen adefiniciones que son adoptadas con fines operativos, y que por tal razón laCancillería de EEUU puede omitir el registro de algunos hechos de corteterrorista.  El gobierno estadounidensetambién pudo haber modificado la metodología de su análisis, invalidando deesta forma cualquier comparación de las estadísticas viejas con las másrecientes.  No obstante, en esta materiason pocas las fuentes que nos puedan ofrecer una visión de conjunto.  Por lo tanto, la tomaremos aún a riesgo deque posteriormente pueda ofrecerse un estudio más ambicioso.

 

Un primer vistazo a la incidencia anual de hechosterroristas nos indica que hay un decrecimiento ostensible durante los últimos15 años.  En 1987 el Departamento deEstado contabilizó 666 ataques en todo el mundo, cifra récord.  Si tomamos en cuenta los cuatro añosprecedentes, hubo un promedio de 595,2 actos de esta categoría.

 

A partir de la caída de la Unión Soviética (1989) lacifra anual de hechos terroristas ha ido en descenso, hasta tal punto que enninguno de los años posteriores –salvo 1991- fueron reportados más de 500, loque está muy por debajo de la media señalada para el lapso 83-87.  Entre 1997 y el 2001, año del último reportedisponible en Internet, hubo un promedio de 349,4 hechos catalogados comoterroristas por el Departamento de Estado.

 

Entre los años 91 y 93 hubo un total de 1359incidentes de orden terrorista, que afectaron a 2555 personas.  El promedio de personas afectadas por cadaacto fue de 1,8.  En el trieniocomprendido entre 1999 y el 2001 fueron contabilizados 1169 ataques contraobjetivos de todo tipo, 190 menos que en el primer lapso señalado.  Sin embargo, fueron heridas o muertas 6799personas.  La media fue de 5,8individuos afectados.  Si escogiésemosel lapso 1998-2000 veríamos que el promedio es aún mayor, como consecuencia delos atentados contra las embajadas de Estados Unidos en Kenia y Tanzania.

 

Estamos entonces ante una tendencia según la cual lafrecuencia de los actos terroristas disminuye en términos generales, pero laletalidad de cada uno ha ido en incremento. El análisis de las organizaciones que se responsabilizan por cada ataquehace pensar a los expertos que el terrorismo de inspiración nacionalista, o elde izquierdas o derechas, ha cedido su paso ante el de inspiración religiosa.

 

El analista de la Corporación Rand Bruce Hoffmanllega a la misma conclusión sobre la base de un seguimiento hecho por eseconglomerado.  En un ensayo, cuyo textocompleto puede ser obtenido a través de los links colocados al final, elexperto indica razones de orden estructural, así como otras relativas a lanecesidad de captar la atención del público.

 

“Los terroristas se sienten compelidos a llevar acabo acciones cada vez más dramáticas y sangrientas con la finalidad de lograrel mismo efecto que una acción menos ambiciosa o sangrienta pudo haber tenidoen el pasado”, afirmó.

 

Otra conclusión que se desprende de la lectura delos informes del Departamento de Estado es que, si bien el terrorismo es una tácticaaplicada consistentemente para lograr objetivos políticos desde los añossesentas, con el Tercer Mundo como principal escenario de sus desgracias, fuenecesario llevar el terrorismo a las casas y los televisores de losestadounidenses para que éste se convirtiera realmente en un problema de laagenda mundial.

 

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