Pecho protegido (24 al 31 de enero 2003)

 

El uso de chalecos antibalas disminuyenotablemente la probabilidad de morir como consecuencia de la herida infligidapor un proyectil.  Pero siempre esnecesaria una dosis de suerte para no perder la vida en el teatro deoperaciones.

 

En el caso del candidato presidencialcolombiano Luis Carlos Galán, las balas que le disparó un sicario armado conametralladora llevaban una trayectoria ascendente, y penetraron en su cuerpo através de zonas que no estaban cubiertas por el chaleco que portaba en esemomento.  El aspirante a la casa deNariño estaba sobre una tarima, y su atacante se había mezclado entre elpúblico ubicado en un nivel inferior a él. Sin embargo, cabe destacar que Galán perdió la vida por desangramiento,y no porque la ráfaga hubiese interesado partes vitales de su organismo.  Quizá una atención médica diligente lohubiera salvado.

 

La mayor disponibilidad de armas de fuego enlas zonas conflictivas hace que profesionales no siempre vinculados al área dela seguridad se interesen por el uso de chalecos antibalas. Es el caso de losmédicos, los periodistas y camarógrafos que deben atender a las manifestacionesque se supone podrían culminar en hechos de violencia armada.

 

En otras oportunidades, no era frecuente queestos profesionales tuvieran que tomar previsiones.  Ahora deben hacerlo al saberse eventuales objetivos de laviolencia. Como si los periodistas y los médicos fuesen militantes de alguna delas partes en liza.  Pero losprofesionales de estas ramas poco o nada conocen sobre la escogencia de loschalecos antibalas:  cómo operan, de quématerial están hechos y si todos son capaces de “blindar” al usuario contratodo tipo de armas.  Aún así, suutilización ha permitido a corresponsales contar la experiencia que significala cobertura periodística de una marcha opositora en Venezuela.

 

Un chaleco antibalas está hecho esencialmentede kevlar, un polímero patentado por la firma Du Pont que comenzó a tener usosindustriales hace 40 años.  Su invenciónfue atribuida por la propia compañía a los científicos Stephanie Kwolek y Herbert Blades.  Con él se pueden elaborar pequeñas capas defibra, muy ligeras y maleables, que sirven de base para la confección de loschalecos antibalas.  El kevlar tambiénes la materia prima para guantes, uniformes, lentes y otros productos de usoindustrial.

 

La protección que brinda una prenda hecha dekevlar se fundamenta en el principio según el cual toda bala o proyectil hacedaño no solo por su forma y por el material del que está hecho, sinoesencialmente por la energía que le imprime la detonación del cartucho.  Esta energía cinética puede ser dispersadacuando el proyectil choca con la fibra de kevlar, sin que penetre o traspongaesta barrera.  Otros materiales recientementeincorporados a los chalecos son Spectra, Twaron y Zylon.

 

Los chalecos antibalas ofrecen esencialmentecuatro niveles de protección.  Elprimero es capaz de impedir el paso de un proyectil calibre .22, mientras queel cuarto opera como una coraza contra proyectiles de fusil de asalto.  Generalmente, para trabajos citadinos serecomienda llevar uno de nivel III.

 

Algunos chalecos pueden ser reforzados conplacas de metal o cerámica, tanto en la parte anterior como en laposterior.  Es importante que lacobertura de estas prendas incluya también los costados.  Los últimos modelos traen versiones que seadaptan a los bustos femeninos.  Un usoinadecuado de los chalecos puede traer severas incomodidades a las mujeres.

 

El Instituto Nacional de Justicia de EstadosUnidos ha recomendado a los funcionarios y organizaciones interesadas enadquirir chalecos que revisen primero cómo han sido los incidentes con arma defuego en la jurisdicción. De esta forma se puede precisar cuál es la amenazaque hay en la calle.

 

Desde el año 2000 hasta diciembre del 2002, elCentro Nacional de Aplicación de la Ley y Tecnología en Correccionales, unadependencia del Departamento de Justicia, ha hecho más de 1014 pruebas dechalecos antibalas, para determinar si se adaptan a las exigencias planteadaspor la incorporación de nuevos y más letales materiales en los proyectiles, asícomo también el grado de resistencia que pueden tener a los ataques concuchillo.  De ese total, solamente 593 (58%)ha logrado la satisfacción de las autoridades.   Antes de hacer una compra inútil y costosa, es mejor asesorarsecon quienes conocen la materia.

 

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