Planes de contingencia





En el esquema se presentan unos catorce planes de contingencia que deben estar escritos, y permanentemente actualizados, sin los cuáles las emergencias a los que ellos responden pueden ponernos en aprietos


En el esquema se presentan unos catorce planes de contingencia que deben estar escritos, y permanentemente actualizados, sin los cuáles las emergencias a los que ellos responden pueden ponernos en aprietos.

Cada plan difícilmente responderá con exactitud a las circunstancias reales en que una emergencia concreta se nos presenta. No obstante, si ellos están bien concebidos, servirán de guía para las acciones a tomar ante la simple amenaza, o ante hechos concretos, evitándonos al máximo la improvisación.

Primordialmente los planes tratan de aprovechar las experiencias que se tengan de situaciones similares propias o ajenas, y facilitar las decisiones a tomar, impedir que el nerviosismo traiga consigo confusión, y que los recursos a que haya que apelar, estén disponibles a la mayor brevedad.

Por otra parte los planes deben estar orientados hacia la vuelta progresiva a la normalidad, y a la recuperación del máximo de las pérdidas que se hubieran podido sufrir.

El esquema nos recuerda casi todas las situaciones que se nos puedan presentar y la forma de diseñarlo facilita su asociación, como es el caso de que cuatro de ellos ( Sismos, artefactos explosivos, Incendios e inundaciones) tienen de común la utilidad inmediata del Plan de Evacuación. Del mismo modo el Plan de Protección de Ejecutivos, está relacionado con el de reacción en caso de Secuestro (extorsión) y la Guía de preparación de Eventos.

Así como cada plan debe mantenerse actualizado, para el manejo del conjunto de planes, las prioridades irán variando con las circunstancias. Esto quiere decir, que estos planes deben someterse a consideraciones como son la PROBABILIDAD de que se presente la amenaza de la situación que justifica su entrada en vigencia, como la GRAVEDAD de sus consecuencias.

Siendo la existencia de cada uno de los planes de gran importancia, ésta se incrementará con respecto a los demás cuando se haga evidente su amenaza. Pero hay planes cuya inmediata necesidad responde a emergencias que son a veces sorpresivas, como es el caso de los Incendios, que manejados profesionalmente, pueden esperarse en cualquier momento.

La tarea de mantener en perfecto estado los sistemas de detección y de alarma, de tener adiestrado al personal, de mantener las vías de evacuación libres de todo obstáculo… Etc.. requieren una atención DIARIA, que no admite descuidos. Las mudanzas, los acondicionamientos de locales, las variaciones de personal en ellos, no justifican el abandono de esta preocupación. Las complicaciones que estas cosas acarrean, no son comparables con la tragedia de un incendio, que hará más daño en cuanto menos preparados nos sorprenda.

En la actualidad hay fallas muy sensibles en nuestro sistema de detección, se están diligenciando las medidas correctivas, pero mientras ellas entran en funcionamiento el riesgo es alto. Las medidas sustitutivas son deficientes y se hace imprescindible acelerar su solución. Una detección tardía puede significar pérdidas graves.

En nuestra Organización la contingencia relacionada con la computación, ha sido encomendada a Sistemas, pero la existencia del plan correspondiente, y su actualización debe ser preocupación de Seguridad. Esta es una de las emergencias que rivaliza con las más graves, y su manejo es complejo, requiriendo trabajo de especialistas. Los mexicanos, aun con sus previsiones tuvieron una alarmante experiencia que han tenido la amabilidad de divulgar.

El Plan de Protección de Ejecutivos, siempre ha chocado contra resistencias inexplicables, y pese a los esfuerzos de Seguridad, su implantación sigue siendo deficiente.

Si las ofertas de empresas que han hallado el ambiente propicio para tratar de convencernos del uso de puertas tipo "trampa" de acceso a nuestras oficinas, contra el robo (o atraco), llegan a tener éxito, nada tiene de raro que empiece a proliferar el secuestro, otra de nuestras graves emergencias.

Si la Policía se sentía acogotada por la gran cantidad de oficinas bancarias a las que debía dar protección, tendrían en ese caso que dar protección por cada oficina a la casa de habitación de los gerentes, de los sub-gerentes y de los cajeros principales.

El Secuestro, tipo "alto ejecutivo", de larga duración y negociaciones (como el de los ganaderos) ha sido poco frecuente en el ambiente bancario. Entre nosotros se ha presentado el de un Gerente de Oficina o un Cajero Principal, con duración frecuentemente no mayor de 24 horas, y en los que no hay tiempo para negociaciones (se anexa literatura sobre la materia).

Seguridad del Banco Mercantil, asociada con la de otros bancos realizó un estudio sobre este tipo de secuestro que mantenemos en nuestro archivo. Allí se tomaron en cuenta la experiencias reales de los bancos que habían tenido personal secuestrado.

Sobre Protección de Obras de Arte, hay un magnífico instructivo, que desafortunadamente ha caído en "desuso", al obviarse muchos de los pasos en él dispuestos, por razones que valdría la pena revisar y reactivarlo.

En resumen, todo lo comentado, pareciera imponer la necesidad de un equipo que se ocupe de mantener estos planes vigentes y actualizados, como misión específica.


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.