Protección remota (27 de febrero al 5 de marzo 2004)

La necesidad deproteger instalaciones remotas se plantea en las empresas del área energética(electricidad, hidrocarburos, etc.) y en las corporaciones cuyos activos fijosno están concentrados en una sola localidad.

En Latinoamérica hemosvisto cómo el oleoducto Caño Limón-Coveñas, ubicado en la fronteracolombo-venezolana, durante años ha sido el blanco de ataques dinamiteros porparte de grupos subversivos, especialmente el Ejército de Liberación Nacional(ELN).  Se trata de la segunda línea dehidrocarburos más importante de Colombia, capaz de transportar 220 mil barrilesdiarios.  Es operada por la corporaciónOccidental Petroleum, la cual paga un impuesto por barril procesado al gobiernoneogranadino.  Por lo tanto, lasconstantes voladuras (más de 200 por año) afectan la actividad económica de latransnacional y del gobierno en Bogotá. Además, representan una constante amenaza para las cuencas del lago deMaracaibo.

En países extensoscomo Canadá los grupos ecologistas son vistos por las petroleras como unafuente de riesgo.  Tal y como lo relataTeresa Anderson en la revista SecurityManagement, los integrantes de estas organizaciones son capaces deparalizar la actividad productiva durante horas o días y ocasionar cuantiosaspérdidas monetarias.

La vulnerabilidadfísica de las instalaciones de transmisión de hidrocarburos, explicó EdBadolato en la publicación SecurityProducts, deriva de las grandes extensiones que tiene el sistema y de lalejanía entre las partes que lo componen. “Es virtualmente imposible defender cada milla del sistema de losataques que se concentran en unos cuantos puntos particulares”, resumió.

Esto obliga a lascorporaciones a acudir a sofisticados sistemas de telecomunicaciones,denominados Control para la Supervisión y Adquisición de Datos (SCADA, por sussiglas en inglés), gracias a los cuales es posible llevar el pulso a lasoperaciones y detectar las fallas prácticamente en el mismo momento en que seproducen.  Los módulos del SCADA soncomplementados con sistemas redundantes ubicados en lugares distintos, loscuales dan apoyo en casos de apagones eléctricos, contingencias naturales oataques humanos.

Badolato aclaró quetanto los SCADA como el resto del sistema de transmisión de hidrocarburos debenser inspeccionados periódicamente por el ojo humano.   Debido a las enormes extensiones de estoscomponentes, la tarea es cumplida desde avionetas capaces de volar a bajaaltura y velocidad, como las utilizadas para la fumigación de cultivos.

Luego del 11 deseptiembre de 2001, las empresas de generación de tecnología están trabajandoen el diseño de un sistema de monitoreo a distancia de estasinstalaciones.  Hasta ahora lassoluciones han sido parciales.

Frente a estarealidad, Anderson sugiere que se debe poner un énfasis en el factor humano delproblema, pues la acción o la omisión de las personas sigue siendo la causaprincipal de los cortes en el flujo de hidrocarburos.  Relató la experiencia de una transnacional conpresencia en 86 países, que analiza las actividades de los grupos capaces derepresentar una amenaza, esencialmente sobre la base de la informaciónpublicada en los medios locales. De esta forma diseñan sus estrategias.

En este sentidotambién resulta de vital importancia el entrenamiento de los empleados que sedesempeñan en las instalaciones remotas, no sólo para afrontar contingenciascomo la de una protesta sino también para dictarles pautas de comportamientoante eventos como los secuestros, capaces de poner en jaque la continuidad delas operaciones.

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