Seguridad en barrios privados

Seguridad en barrios privados
La mitad de este artículo es cuento; la otra, una cruda realidad. El Contador Ambrosio Gutman, prestigioso profesional de 70 años, fue contratado por la Comisión Directiva del más grande y tradicional Barrio Privado de la zona de Pilar, al Norte del Gran Buenos Aires. Además de reorganizar la burocrática oficina administrativa, debía proponer, en un término de dos semanas, un plan de ajuste y reducción de gastos ya que las expensas mensuales eran insostenibles.
Como tarea adicional, debía buscar y preseleccionar una Empresa de Seguridad (buena y barata) para la protección del predio, de 75 viviendas y unos 300 habitantes permanentes, ya que la actual prestadora había perdido interes en continuar con el servicio.
Dada la idoneidad de Gutman, su rapidez mental y capacidad de trabajo, en 48 hs reorganizó el anacrónico y sospechoso sistema de administración y encontró las fallas contables; alguna factura dudosa; pagos no registrados y cosas por el estilo.
En cuanto a lo segundo, por no ser tema de su dominio y para no caer en el error de muchos Administradores, solicitó el asesoramiento de un especialista en Seguridad, quien se encargaría del asunto y en una semana le entregaría las carpetas de presentación, los presupuestos y las recomendaciones al respecto.
El Asesor, desde un principio le comentó que en materia de Seguridad no hay «bueno y barato»: lo bueno está dado por la Organización que respalda el Servicio, la profesionalidad de sus mandos medios, la preocupación de los Supervisores, la adecuada capacitación de los Agentes; la provisión del equipamiento personal y material de trabajo -linternas, telefonía, equipo para lluvia, armas y municiones, libros de novedades, etc-, además de ajustarse en un todo a la reglamentación laboral y la que determina el Ministerio de Seguridad provincial… eso, en principio es lo bueno. Lo barato, es justamente todo lo contrario.
Gutman, le dice al Asesor: «… disculpe, era una broma». Lo dejo en sus manos.
El requerimiento, según el Estudio de Seguridad efectuado en el predio, comprendía la cobertura las 24 horas de 4 puestos fijos y un rondín a pie, lo que se debía cubrir con 1 Jefe de Servicio, 6 Guardias por turno y los respectivos franqueros. En ausencia del Jefe de Servicio, éste designaría entre los más capacitados a quien lo cubra.
Entre las condiciones para la prestación del servicio, el Asesor de Seguridad, agregó:
Todo el personal debería cubrir turnos de 8 hs y como excepción, 4 horas adicionales las cuales se deberían abonar como extras. El personal del turno noche percibiría el adicional nocturno. Todos los integrantes percibirían además, un plus por asistencia y puntialidad no menor a $ 300 mensuales; se debería proveer todo el equipamiento y una vez a la semana, el Supervisor se debería reunir con el Administrador para tratar temas de su Area y Recomendaciones.
Efectuado el requerimiento a cinco Empresas de larga trayectoria e impecables antecedentes en el rubro, no tardaron en entregar los presupuestos, recomendaciones adicionales, avales, etc.
Las cotizaciones promediaban los $ 20 por hora/hombre y realmente era difícil preseleccionar una ya que todas reunían lo exigido y aseguraban que el Agente percibiría un sueldo neto de $ 2.000 mensuales, más horas extras y premio.
Gutman, al recibir el informe del Asesor de Seguridad, no se impresionó por el monto total de lo presupuestado (que era un 80% más de lo que ahora estaban pagando por el servicio) ya que de esa forma estaban asegurando una prestación acorde al nivel del lugar.
La Comisión Directiva puso serios reparos, pero finalmente accedió a la contratación, pese al incremento que registrarían las expensas.
Gutman, con su reorganización administrativa, había logrado bajar los costos lo que en definitiva haría diluir el 80% del incremento en rubro Seguridad.
FINAL:
Es un cuento muy infantil: los barrios privados están suprimiendo Puestos de Vigilancia; dejan de encender luces; no cortan el pasto de las areas perimetrales; reparan los alambrados en forma precaria; no actualizan sus Estudios de Seguridad (desconociendo a su vecindario); no mantienen vinculaciones con la Policía local ni Bomberos, etc….

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