Terror e historia

Solouna teoría como el Psicoanálisis puede explicar y justificar, sin maltrato, lagran violencia que somos capaces de desarrollar y experimentar los seres humanosentre si.

Enla historia de los pueblos predecesores al homo sapiens, existieronmecanismos de supervivencia que se transpolaron a civilizaciones posteriores yde estas a nuestros días, con ciertos cambios, o más bien adaptaciones de ordencultural (dependiendo del paradigma reinante y el momento de cada civilizacióno cultura). Un claro ejemplo de este posicionamiento lo plantea el Dr. SigmunFreud, en su libro Tótem y tabú, cuando nos presenta el horror que vivierony viven aun las tribus del interior del continente “más joven del planeta”:Australia; al enfrentarse a la posibilidad del incesto, los “infractores” sonperseguidos y castigados automáticamente con la muerte. El hombre muere porempalación, la mujer es mordida por sus congéneres y acribillada a lanzazos;como si se tratase de alejar un peligro que amenazara a la colectividad.

Estaactividad es referida por tradición oral de integrantes mayores a menores de latribu; pero en múltiples ocasiones los miembros infantiles de los grupos son testigosde excepción de este tipo de eventos; lo que constituye un referenteinigualable para instaurar el terror inconsciente por este hecho en los niños.

Estosprimitivos australianos, considerados por S. Freud (Viena 1912) como: “…unaraza aparte sin ningún parentesco físico ni lingüístico con sus vecinos mascercanos, los pueblos melanesios, polinesios y malayos. No construyen casas nicabañas sólidas, no cultivan el suelo, no poseen ningún animal doméstico, eignoran el arte de la alfarería. Se alimentan exclusivamente de la carne detodo tipo de animales, y de raíces que arrancan de la tierra. No tienen reyes,ni jefes y los asuntos de la tribu son resueltos por la asamblea de los hombresadultos. Es muy dudoso atribuirles unareligión rudimentaria bajo la forma de un culto tributario a seres superiores.Así mismo no observan una moral sexual próxima a la nuestra, ni imponenrestricciones severas a sus instintos sexuales.” (TÓTEM Y TABU, S. Freud,1912. Ed. Alianza, BBs – AAs 1984). Todo esto nos permite pensar en que asícomo estos pueblos se constituyen mentalmente, esta pudo ser la forma en quenuestra civilización lo hizo.

Lospárrafos anteriores, descriptivos de por sí, nos permiten entre otras, pensarcomo todas las normas que rigen la conducta de los hombres en comunidad, esdecir, tanto las normas de la conducta moral y social como las mismas leyesestablecidas por los legisladores con el fin de hacer justicia entre loshombres y de castigar a aquellos que no las respeten, son la versiónactualizada de un sistema tribal primitivo, basado en una serie de tabúes queregían la forma de convivencia dentro de aquellas sociedades.

En la actualidad puede resultar difícilreconocer la herencia de aquellas normas protectoras por estar demasiadoenraizadas en nuestro propio comportamiento.

Estospatrones culturales antiquísimos, los vemos hoy al interior de manifestacionesmas “civilizadas” como el establecimiento de restricciones familiares yculturales frente al mismo fenómeno (el incesto). Las tribus australianasmediante el respeto a una figura totémica se defendían del incesto, culturasoccidentales actuales lo hacen resolviendo el esquema edípico.

Porotra parte, en la convicción de los antiguos griegos figura como no puedeexistir amor sin poder y agresión, y como este mismo es una alianza entre elcariño y la belicosidad. Esto se ve reflejado en el mito de Eros, Dios delamor, y Armonía, deidad de la cordialidad y el entendimiento; quienes eranhijos de Afrodita, diosa de la belleza y Ares, dios de guerra y la rivalidad.

Agresión, poder, pasión, amor, odio, sonemociones que residen en la psique de todo ser humano desde otrora. Aspectosque desde el inconsciente gobiernan nuestro accionar diario, Jaques Lacan, losestablece teóricamente como núcleos mentales del inconsciente, que en la medidaque sean “estimulados” afloran y se convierten en agentes directores deldevenir cotidiano.

El ser humano desde el inicio de suformación mental (antes de su nacimiento e incluso previo a su concepción),construye bipolarmente una estructura psicológica basada en lo tanático y loerótico, instintos de muerte y de vida, que lo preparan para la defensa, elataque y la construcción. Somos siempre conscientes de la posibilidad de vida ymuerte que nos ronda, y así, desde ese paradigma, manejamos nuestrasinterrelaciones.

Elhombre, es tan proclive a la vida, a la creación, a la sublimación de suentorno, como lo es la destrucción, a la muerte, a la negación de su propioser. Aspectos ontogénicos y filogénicos se establecen de forma residual ennuestra memoria mental antigua (eg: La defensa contra el incesto,parte del instinto de conservación, etc.), permeando el conscientepermanentemente y generando actitudes y actividades que pueden parecerinconcebibles y hasta brutales, pero que no son mas que una expresión denuestro ser inconsciente.

En los momentos actuales de nuestrasociedad, nos enfrentamos a fenómenos netamente humanos, que parecierandesbordar nuestra capacidad de entendimiento.

ElTerrorismo, término de popular uso hoy en día ennuestros medios, nos retrotrae directamente y de forma imaginaria a los usosprimitivos de nuestros antepasados. Este término ha venido evolucionando con eltiempo y paralelo a este culturascompletas hemos crecido.

Paraesta apreciación en particular, utilizaremos la definición de terrorismo quepresenta Francisco Alonso-Fernández, en su libro Psicología del terrorismo, portratarse de una visión, que cubre una amplia gama de lo que puede ser estefenómeno. Alonso-Fernández, realizó una aproximación al término, desde elsujeto del terrorismo así:

“Movimientocolectivo o grupal de violencia; movido por un propósito predominantemente ideológico”.

Desdeeste punto de vista, el terrorismo se manifiesta como la necesidad de imponeruna idea o pensamiento a través de medios que implican, la agresión del “Otro”;al sujeto que establece diferencia, pero que al mismo tiempo reafirma mediantesu reconocimiento, bien sea este por negación o afirmación.

Esdecir, y para el caso del terrorista, que es quien ejerce la acción “violenta”sobre la contraparte, se requiere necesariamente del reconocimiento del hecho,para que este sea eficaz a sus propósitos. Un proverbio Chino dice: “El artede matar a uno para aterrar a diez
mil”.

Ahora esta voluntad ciega, que se debateentre lo tanático para reducir al adversario y lo erótico para convencer yconstruir nuevos ordenes, generalmente se queda en el medio camino, es unavoluntad sin principio de realidad, es como la del niño que esta construyendosu aparato mental y requiere de satisfacciones inmediatas, sin tiempo deconcesión para lograrlas.

Ennuestra condición particular la lucha “política” establecida por lasdiversas organizaciones terroristas, seplantea básicamente entorno al poder, este terrorismo subversivo trata dedesestructurar las instituciones existentes, mediante la manipulación delterror.

Elgran problema radicado en nuestro conflicto, es que esta lucha por el podermediante la fuerza de las armas, toma caracteres despiadados extremos, no solocontra el “adversario – enemigo” sino contra la mayor parte de la población,integrada por sujetos inocentes, ajenos al cruento litigio.

Enmúltiples sociedades, incluso Latinoamericanas, en pasados recientes (léaseChile o Argentina, etc.), el terrorismo puede ser también generado desde lainstitucionalidad, entonces, hablamos de la búsqueda del aniquilamiento deladversario por métodos que siendo normalmente no publicitados de forma masiva(esto por conveniencia), si generan terror en el enemigo, y le implican laimposibilidad de cualquier forma de expresión, como sucede también con losaborígenes Australianos y el incesto.

Sibien el término terrorismo se acuña desde la palabra terror, El ser humanopuede experimentar diferentes sensaciones asociadas a esta de formainconsciente, pero vale la pena aclarar que técnicamente es diferente hablar deterror, miedo, temor, pánico, ansiedad, etc. Temas que abordaremos en otraoportunidad.

Terror:Del latín “terror”, temblor físico. Desde una concepción clásica,podemos manejarlo como una conmoción o ruptura brusca del equilibrio emocionalante una situación sorpresiva de alarma intensa y prolongada.

Asípues, ese terror que se instaura ennosotros desde “primas etapas”, estará directamente concatenado con nuevas experiencias que serelacionen con esos instintos y cargas emocionales, adquiridas en el desarrollode nuestra existencia.

Todoaquello que implique una amenaza franca y directa a nuestra supervivencia (Eg.:Incesto) hará que se activen aquellos dispositivos psicológicos que nospermiten reaccionar y buscar protección interna o externa.

Ahorabien, de no existir la posibilidad devivir la emoción que produce el terror, seriamos permanentemente victimasfatales de un sinnúmero de ataques, es decir, son estos sentimientos losresponsables en buena parte de nuestra supervivencia. Y en sentido inverso,probablemente el hecho de atacarnos mutuamente sea una forma de defensainconsciente que permita la continuidad de nuestra especie, recopilando la leynatural de supervivencia “solo los mas fuertes sobrevivirán”; Esto no sedebe tomar como una apología a la violencia cotidiana a la que nos vemossometidos, menos aun pretende ser una ley o juicio, simplemente es un intentode explicación de nuestras agresivas conductas sociales.

Valela pena resaltar como ciertas tendencias de nuestra vida diaria privilegiansituaciones que incrementan el estado de cosas, entre estas: El culto a laagresión que forma parte de los procesos de socialización de nuestramodernidad, esto ha vuelto imposible que los protagonistas de la violencia ydel terror aniquilador de libertades sean reconocidos como tales.

Anteeste amplio numero de factores que hemos recontado hasta ahora, y que seconvierten en generadores de cargas de terror en la Psicología del hombre moderno – postmoderno; el caminoparecería cerrarse inexpugnablemente.

Sinembargo, las mismas exigencias de nuestra época y la entrada definitiva en elpostmodernismo, nos entregan herramientas valiosas para la convivencia armónicaen una época de crisis, es ahora cuando ningún campo profesional puede rehuirsu responsabilidad social en la contribución para conseguir una disminución enlos evidentes niveles de tensión existentes en nuestro contexto.

Consideropor lo demás, que el esfuerzo conjunto fructificará, en la medida en que eldialogo, como forma básica de comunicación y la tolerancia lógica, seanproductivos y no enmascaren otras semillas que se siembren inadvertidamentebajo la cubierta de una fachada deslumbrante.

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