Venezuela en crisis, pánico y miedo: padres y maestros, ¿qué debemos hacer?

Lo primero que debemos hacer deberá ser reconocer y admitir que el país está realmente en crisis y que vivimos momentos traumáticos. Un trauma es un acontecimiento en la vida de una persona, que por ser tan intenso, hace que esta persona sea incapaz de responder adecuadamente, como lo haría en una situación de dificultad habitual. La capacidad de una persona para responder, dependerá de múltiples factores, entre ellos, la experiencia sufrida, la duración del trauma, el estado psíquico anterior al trauma, los recursos externos de que disponga, y especialmente de la capacidad que tenga esa persona de recurrir a sus recursos internos, experiencia previa y recursos para defenderse.
El enemigo no está ni de un lado ni del otro, sino que los enemigos son en realidad, enemigos comunes de ambos lados. Nuestros enemigos son la negación, la apatía y el pánico. La negación, en esta circunstancia, es cuando sentimos que no pasa nada, aún cuando hay abundancia de evidencias de que algo terrible acontece. La apatía es cuando admitimos que algo está pasando, pero sentimos, por una u otra razón, que no es importante involucrarnos. La apatía es el peor enemigo de cualquier democracia. El pánico, el terror o la histeria (en el sentido popular del término) es una reacción emocional irracional ante una situación no-amenazante, ó una sobre-reacción a una situación amenazante. Esto transforma una situación mala en peor.
Diferencia entre pánico y miedo
Hay diferencia entre el pánico y el miedo. Mientras que el pánico es una reacción irracional, o una sobre reacción que se da ante una situación que realmente no es amenazante, el miedo es una respuesta emocional a una situación que sí nos amenaza, y que nos prepara ó nos alerta, para pelear o huir. En las situaciones peligrosas necesitamos movilizar nuestro miedo, para tomar las medidas apropiadas de seguridad, pero debemos protegernos contra el pánico, el cual pudiera conducirnos a comprometernos en una conducta inútil y poco razonable, de descuido, o francamente peligrosa.
Ambas situaciones, pánico y miedo, son psicológicamente muy reales. El pánico es un problema psicosocial que en cierto sentido, es contagioso. Se esparce a través de los medios de comunicación y en el día a día, a través de conversaciones en que la información es exagerada, tergiversada, vaga o sensacionalista, y que al aturdir nuestros sentidos, comienza a movilizar nuestros miedos individuales.
A medida que las historias llenan los medios impresos, la televisión, la radio, el Internet y nuestras conversaciones cotidianas con nuestros amigos y familiares, nuestros pensamientos y sentimientos comienzan a inundarse. Nos sentimos horrorizados por las imágenes, pero continuamos mirando. Nuestros sentimientos de impotencia y rabia oscilan, dependiendo del momento, entre el extremo del aislamiento por un lado, (promoviendo que nos retiremos), y el deseo de venganza indiscriminada, por el otro.
Utilice los medios de comunicación para mantenerse informados y poder planificarse apropiadamente, pero si reconoce, tras leer o ver las noticias ansiosamente por horas y horas, que sólo logra aumentar su ansiedad, entonces debe saber que no ayuda a nadie con esa actitud, mucho menos a usted mismo.
Los actos de terrorismo, sin importar cuán lejos estén, funcionan como un imán que remueven nuestros miedos y ansiedades personales. Vemos noticias de violencia en las marchas y pensamos en la marcha a la que asistimos. Oímos de problemas en relación a las Fuerzas Armadas y pensamos en algún conocido que es militar. Por horrible que sea lo que vemos, es curioso que de alguna manera encontramos la forma de asociarnos al hecho, de participar en él, de controlarlo. Mágicamente pensamos que si vemos la noticia, lograremos controlarla. Y aquellos de nosotros que vivimos fuera de las zonas de peligro real, somos curiosamente, también vulnerables a este tipo de reacciones, pues de alguna manera sentimos que nos perdemos algo, o que tenemos aun menos capacidad de responder, ya que no estamos presentes en la situación. Queremos dominar esta sensación de impotencia, entonces tratamos de involucrarnos en el acontecimiento, aunque no nos afecte directamente. No tiene mucho sentido lógico (por eso es una respuesta irracional) pero muchas veces nos descubrimos pensando y comportándonos de esta forma.
Cuando digo que el terror se convierte en un imán que atrae nuestros miedos y ansiedades personales, es una forma de decir que todas nuestras dudas personales, inseguridades, miedos, desconfianza, viejas heridas y confusiones, que venimos acumulando en nuestra vida adulta y arrastrando desde nuestra infancia, se reactivan bajo la amenaza aterrorizante, ocasionándonos que reaccionemos irracionalmente. ¿De qué manera la experiencia vivida con un padre, hermano o maestro punitivo se reactiva por la noticia de violencia en nuestras calles? ¿De qué manera las reacciones de estrés traumático, que remiten a experiencias previas de conflictos nacionales, se reeditan para aquellos que debieron tolerar esos eventos?. ¿De qué manera las reacciones de estrés postraumático producto de asaltos o accidentes, se reanima por las sensaciones similares de impotencia que nos despierta ver las escenas de violencia que están a la orden del día?. Debemos distinguir nuestros miedos personales de los peligros reales de la situación. Debemos evaluar con precisión el peligro y tomar las precauciones necesarias. Pero por encima de todo, no debemos permitir que los protagonistas de la violencia aprovechen nuestros miedos y ansiedades personales en contra nuestra.
¿Qué debo hacer?
• Para evitar quedar atrapados en la histeria del terror, mantenga hábitos saludables en su diario vivir y evite el uso de alcohol y drogas ilícitas como excusa para manejar el estrés. Algunos quizás digan, Ay, esto es una crisis. Necesito un trago!» Pero lo que debieran decir es «Ay, esto es una crisis. ¡Lo último que necesito es un trago!»
• Mantenga buenos hábitos de alimentación y descanso; la ansiedad se incrementa dramáticamente cuando las personas no duermen o no comen adecuadamente.
• Mientras que un período de aislamiento y pérdida del interés en el mundo no es poco común luego del shock producido por noticias terribles, es importante no permitir que el aislamiento se haga crónico. Ocúpese de su vida diaria y permanezca involucrado con las cosas que son importantes para usted, su familia y sus amigos.
• Mantenga su horario usual tanto como pueda, pero esté claro que ésta no es una situación usual y algunos aspectos de la vida diaria serán diferentes. No se equivoque, esto no es lo usual.
• Evalúe la situación de manera realista, planifique la acción apropiada, prepárese para los problemas que usted anticipe y haga calmadamente lo que se debe hacer. Refuerce su nivel de seguridad en la situación actual y las acciones concretas que deben ser tomadas para mantenerse a salvo.
• Mantenga en perspectiva la amenaza de peligro inmediato y distíngala de sus ansiedades personales. Planifique para usted mismo y para sus niños en términos del peligro real, no del peligro imaginado.
• Comparta sus pensamientos, preocupaciones, fantasías, ideas, en vez de sufrirlas en silencio. Cuando converse con amigos y familiares acerca de la crisis actual, pueden usarse el uno al otro para hacer la distinción entre peligros reales y miedos personales imaginados. Si las conversaciones lo conducen a asustarse, a paralizarse, a la negación ó a la apatía, entonces usted necesitará otra persona con quien conversar. Pero si sus conversaciones apuntan a la evaluación constructiva de la situación y a la planificación práctica para lidiar con el problema, usted camina por la vía apropiada.
• No tome decisiones irracionalmente.
• Utilice los medios de comunicación para mantenerse informado y poder planificarse apropiadamente, pero si tras leer o ver las noticias ansiosamente por horas y horas, reconoce que sólo logra aumentar su ansiedad, entonces debe saber que no ayuda a nadie con esa actitud, mucho menos a usted mismo.
• En medio de las crisis, las personas suelen perder su habilidad para establecer prioridades. Las cosas que son más importantes se minimizan u olvidan y otras cosas de menos valor cobran una importancia desproporcionada. Suele ser útil elaborar listas de lo que hay que hacer, para luego separar cada tarea, según sus prioridades, como metas a corto y a largo plazo.
• Obsérvese a si mismo, cuidando que su ansiedad no se exprese en conductas como conducir riesgosamente, el descuido en el manejo de herramientas peligrosas, o discusiones irritadas con quienes están a su alrededor. Tómese un tiempo para relajarse y luego trace un plan de acción que sea realista, para poder abordar su situación.
• Una crisis aguda como la inundación en Vargas (1999) requirió de una acción rápida por un período corto de tiempo. Una crisis a plazo largo, como la confusión económica, política y social que ahora experimentamos, requiere de un plan de acción, medido paso a paso, capaz de mantenerse durante un periodo de tiempo prolongado. Es como la diferencia entre una carrera de cien metros y un maratón. Así es que tómese un tiempo para respirar y recargar sus baterías emocionales.
• Piense de manera realista acerca de los peligros verdaderos y use su miedo para movilizarse en acciones prácticas, así como también en la acción creativa, política, social, artística, científica y literaria. Convoque reuniones familiares o de vecindario para reconocer la situación de crisis y planear como manejarla. Una sus fuerzas con grupos de acción política, su gremio profesional, su iglesia, sinagoga, mezquita, sus vecinos, sus amigos o simplemente su familia, para encontrar formas de canalizar sus miedos o preocupaciones y encauzarlos en una acción apropiada.
• Usted advertirá que algunos de los protagonistas principales de la crisis actual, a menudo no parecen sufrir ni la mitad de la ansiedad que el resto de nosotros. Esto se explica debido a que su ansiedad se moviliza y es canalizada todos los días en acciones concretas. Encuentre algo concreto -algo específico, algo realista, que tenga forma o estructura- que usted pueda hacer para canalizar la situación. No todos podemos hacer todo. Escoja algo que usted pueda hacer y hágalo
• En el frente político, usted puede organizar una reunión, escribir una carta, unir sus fuerzas con personas que comparten su opinión, para expresarla conjuntamente. Piense, discuta y planifique su acción.
• En una crisis como esta, no toda acción necesita ser política. Hay abundantes esfuerzos humanitarios que pueden ayudar en la crisis, sin ser de naturaleza política.
• Tenga presente su experiencia, sus habilidades y sus conocimientos asociados con su trabajo y su vida personal y pregúntese a si mismo de que manera éstos pueden serle útiles para conducir los problemas.
• En el frente interpersonal, pregúntese de qué manera usted puede aliviar la carga de otros cuidando a niños cuyos padres deben atender otros asuntos. Visite a alguien que usted sabe que debe estar sintiéndose solo. Ofrezca ayuda a quienes usted sabe que están necesitados. Todo esto probablemente le hará sentirse mucho mejor, a la vez que útil a otros.
• Exprésese creativamente a través del dibujo, la pintura, el baile, la escultura, la poesía, la creación literaria, la escritura de un diario, etc. La expresión creadora alivia el estrés, da forma a nuestras más profundas preocupaciones, contribuye a poner en orden nuestros pensamientos y sentimientos, y a menudo, su resultado puede compartirse con otros.
• Tómese un descanso y recuérdese a si mismo que si usted no descansa, no será muy útil a nadie.
• Mantenga el sentido del humor. Sea amable con usted mismo y con los otros.
• Trate de comprender a aquellos con quien usted no está de acuerdo. Trate de percibir al mundo en perspectiva. La comprensión que obtenga desde perspectivas alternas, lo ayudará al diálogo y a la resolución de problemas con otros.
¿Qué debo NO hacer?
• NO cultive el odio y la intolerancia. Reconozca que debemos tolerar las diferencias de opinión pero no debemos tolerar la violencia. Evite consentir actitudes de odio.
• NO estrechar el campo perceptivo. Trate de oír al otro.
• NO recurra a la bebida y al uso ilícito de drogas como medios para enfrentar la crisis.
• NO admita la violencia política, la violencia doméstica, los gritos, insultos y otros tipos de intimidación y conducta irrespetuosa, ya sea en público o en el hogar.
• NO ayude a sembrar el terror con rumores, que crean mas angustia.
• NO pierda el control ni descargue su ansiedad, rabia e impotencia con sus familiares y seres queridos. Son ellas las personas a quien más debemos cuidar. Más bien, trate de programar actividades placenteras con la familia, nuestros mayores aliados.
• NO invierta horas y horas frente a la televisión, leyendo el periódico o escuchando la radio, si ésto sólo logra alimentar su ansiedad. Obtenga la información que necesita y luego planifique una actividad productiva para su día.
• NO se retire del mundo. Retírese por un tiempo prudente y luego vuelva a la carga.
• NO niegue lo que está sucediendo, teniendo la esperanza de que simplemente eso pasará pronto. Admítalo y confróntelo.
• No se hunda en la apatía, pensando que usted no puede tener ser efectivo. Si la tarea se le hace más accesible, piense en pequeño, piense de manera práctica y concreta. Si cada uno de nosotros crea apenas un grano de arena, todos juntos acabaremos por construir una playa.
• NO sea inflexible y rígido. Canalice su ansiedad en acciones creativas y productivas.
Qué hacer para ayudar a los niños en esta crisis
Si bien algunos adultos se encierran en si mismos y otros sufren crisis emocionales en medio de las tragedias, los niños pequeños (exceptuando aquellos que han estado involucrados directamente), tienden a tomar como patrón de referencia a sus padres. Aunque no es recomendable negar los hechos de esta crisis frente a los niños, es común que los niños exageren estas crisis cuando creen que eso es lo que se espera de ellos o que así agradarán a sus padres.
• Es por ello que recomendamos a los padres, maestros y orientadores escolares que ni minimicen, ni exageren el problema. En lugar de ello:
• Sólo comunique a los niños los detalles básicos y concretos, que ellos puedan comprender, teniendo presente su edad y nivel intelectual. En otras palabras, no discuta la crisis económica con un niño de seis años de edad! Cuando los padres les cuentan a sus niños pequeños acerca de la confusión económica, política y social, es generalmente porque los padres están ansiosos y sienten necesidad de hablar. Pero los niños no entienden el contenido de lo que se les dice y solo acaban por absorber la ansiedad de sus padres, sintiéndose impotentes para lidiar con ello. Los padres deben conversar con otros adultos para tratar los asuntos de naturaleza adulta. Permita a su niño permanecer fuera de esto.
• Asegúrense de no sobrecargarlos con detalles cruentos. Dígales lo que necesitan saber para mantenerse a salvo: «Hay personas peleando en la calle y eso es una manera errónea de resolver los problemas. Es también peligroso y por eso nosotros no vamos hoy al centro ni a la escuela. Hagamos algunas actividades en casa hoy.»
• Déles oportunidad de dibujar y contar sus historias sobre lo que han visto en la televisión y cómo se sienten al respecto, así como de describir sus fantasías secretas del evento. Los miedos irracionales, con frecuencia se perciben desde una mejor perspectiva cuando se les puede expresar creativamente, y al ser conversados de manera calmada con alguien dispuesto a escuchar y a manejarlos de manera realista. Ofrezca a sus niños experiencias lúdicas creativas para expresar sus pensamientos, sentimientos y conflictos.
• No siembre semillas del pánico en la mente impresionable de los niños. Hable con ellos acerca de la crisis y de los peligros reales de una manera clara y práctica.
• La desorganización e inestabilidad del mundo exterior se experimenta como una desorganización de nuestro propio mundo interior. Dentro de la nueva situación, trate de mantener una organización estable en el hogar y en la escuela.
Ideas para maestros en las escuelas
• Los niños pequeños que no pueden entender la naturaleza social, política y económica de la crisis, necesitan ser protegidos y deben aprender tanto de paz como sea posible. Sin embargo, ellos pueden advertir ciertos aspectos de la crisis tal como la violencia en las calles, y es ventajoso no ignorarlo, sino más bien utilizarlo como otra oportunidad para enseñar lo que es una buena o mala acción, e introducirlos en el tema de la resolución de problemas y conflictos.
• Lectura o narración de cuentos donde puedan posteriormente expresar lo que sienten, ayudándoles a identificar su sentimiento. Darles repuestas claras, sencillas y verdaderas.
• Expresiones en plastilina, arcilla, pintura.
• En el salón de clases, no se trata de que la crisis logre las metas de uno u otro lado, sino de enseñar valores humanos y cómo pensar democráticamente acerca de un problema.
• Los niños se identifican con las figuras de poder y de autoridad. Usted como padre y como maestro es una figura de poder. Permítales identificarse con una figura de autoridad sólida, calida, y que respeta los derechos de las personas y la diversidad de opiniones. Esto le hará sentirse más seguros y protegidos y les permitirá a su vez actuar de manera similar en el futuro.
Los niños mayores y adolescentes pueden lidiar con la crisis más directamente a través de actividades académicas específicas entre las que puede incluirse:
• Manejo de un nuevo programa del ministerio de Educación. Transmitirlo ayudando a pensar críticamente
• Prestar atención a los acontecimientos actuales.
• Recortar artículos del periódico y discutirlos.
• Que los alumnos elaboren redacciones acerca de la situación actual, en donde se incluyan las preguntas: ¿Qué esta pasando? ¿Qué siento? ¿Qué va a pasar? ¿Qué puedo aportar al país?
• Que cada alumno elabore un álbum con artículos del periódico, fotos, dibujos, sus propias observaciones, etc. La crisis actual de Venezuela es uno de los momentos más importantes en la historia del país, junto con la independencia y el establecimiento de la democracia. Un álbum como el descrito podrá constituir un tesoro que cada estudiante abrigará para el resto de su vida.
• Utilice los acontecimientos actuales para estudiar la historia de Venezuela, la estructura del gobierno, los asuntos sociales, la economía, etc.
• Cada estudiante puede ir elaborando, día a día, un diario de la crisis, donde vaya describiendo lo que va aconteciendo, los aspectos que no entienden, cómo se sienten en relación con ello, qué piensan, y las ideas que tengan para resolverlo.
• Haga un diagrama en clase con una línea de tiempo, para visualizar y evaluar la evolución de los acontecimientos semana a semana.
• No es el labor del maestro imponer sus opiniones políticas a los alumnos, pero sí lo es enseñarles a pensar acerca de la información que reciben, evaluarla y aprender resolución de problemas. Los estudiantes que tengan una posición política deben estar en capacidad de defenderla con contenido, no con lemas. A partir de esta defensa de su posición, se les puede estimular a que expresen de manera coherente, el punto de vista opuesto, debiendo ponerse en el lugar del otro.
• Juego a la mesa de negociación. División en tres grupos (oficialismo- oposición- árbitros). Vivencia de cómo llegar a una negociación y las reglas a seguir.
• Planear en clases ejercicios de comprensión del “enemigo”. Los alumnos pueden ser enseñados a evaluar diferentes perspectivas. Enseñemos que Persona e idea son cosas distintas. No las confundamos.
• Actividades compartidas en grupos, que ayuden a desarrollar la experiencia de la solidaridad, conciencia nacional y política.
• Aprovechar la crisis para transmitir los valores de libertad, democracia, derechos humanos, tolerancia de las diferencias, el respeto por las diferencias y su enriquecimiento.
• Esta es una excelente oportunidad para estudiar la ley, la Constitución, las funciones de la prensa, del ejército, el derecho como profesión, funciones de la policía, los roles de los ciudadanos, etc.
• Actividades artísticas en relación con la crisis: los alumnos deben ser invitados a dibujar, trabajar con cerámica, realizar maquetas de la situación, escribir poemas y cuentos cortos acerca de la crisis. También puede estimulárseles a componer canciones con temas de la crisis, crear su propio CD, ó crear obras de teatro para ser presentadas en el colegio.
• Podemos ayudarlos a afianzar su identidad, induciéndolos a que recurran a sus recursos internos, es decir a sus afectos, ideales, vínculos, recuerdos, invitándolos a ponerse en contactos con las preguntas: Quien soy, que quiero, que pienso, y por que?
El peligro de las soluciones sencillas
Las reacciones «histéricas» o de pánico pueden incluir respuestas extremas e irreales, no acordes a la amenaza real, y conducir a actitudes de descuido, agotamiento, agitación, depresión, aislamiento, trastornos del sueño, cambios en el apetito, síntomas estomacales o dermatológicos, dolores de cabeza, irritabilidad hacia otros, conducir vehículos descuidadamente, etc.
Mientras que estas reacciones pueden cobrar un vuelco personal y transformarse en problemáticas para los miembros de la familia y personas adyacentes, pudieran llegar a ser particularmente peligrosos, cuando la gente comienza a buscar soluciones sencillas a sus problemas, por ejemplo, atribuyendo la culpa a los miembros de un grupo social especifico, y reaccionando contra ese grupo, de manera violenta.
En nuestra situación actual es esencial diferenciar entre los perpetradores de la violencia y aquellos con quienes no compartimos la misma opinión política. Hay una inmensa diferencia entre estos dos grupos, y si no los diferenciamos y reaccionamos irracionalmente, los terroristas se anotarán otra victoria, y habremos sucumbido a la histeria del terror. No hagamos eso.
A diferencia de muchas otras crisis tal como la inundación de 1999, esta es una crisis que no nos golpea un solo día, dando la posibilidad de comenzar a tratar de resolverla a partir del día siguiente de haberse producido. Esta es una crisis que se renueva todos los días, nos ataca todos los días y requiere que mantengamos la calma y creemos soluciones, todos los días, durante meses y meses.
Para algunos, puede ser útil leer y releer las recomendaciones de esta lista día a día. El lector advertirá que estas ideas no son complicadas ni sofisticadas; ni siquiera novedosas. En la mayoría de los casos no están mas que guiadas por el sentido común; pero inmersos en la crisis, es a menudo difícil pensar claramente, y es por ello que puede resultar útil leer estos recordatorios una y otra vez. La crisis, el pánico y el miedo nos toca a todos, incluyendo a aquellos de nosotros (padres, maestros, psicólogos, etc.) que están en la posición de ayudar a otros a lidiar con ella!
A menudo, la gente en medio de una crisis como ésta, siente que debe resolver todos los problemas, y al no lograrlo, experimentan un sentimiento de impotencia que pudiera ser paralizante. Es por ello que es de suma importancia que cada persona participe a su manera, y de acuerdo a sus posibilidades. Si cada persona contribuye con su parte, será suficiente para que logremos nuestras metas. No todo nuestro trabajo requiere una labor política; puede ser humanitario, profesional, interpersonal, orientado a la comunidad, familiar, artístico, literario, etc. Todos debemos trabajar, jugar y amar para seguir adelante con el desarrollo de la cultura, así como para vencer el terror.
Cuando nos frustramos por lo que vemos, es tiempo de pensar creativamente. Y si hay algo de lo cual no nos queda duda, es que los Venezolanos son un grupo de personas extremadamente creativas y que llevan la democracia como valor muy arraigado en su mente. Usemos la creatividad no solo para defendernos de la violencia, sino también para prepararnos para la paz!
Nota del editor: este artículo fue escrito junto con Adriana Prengler.

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