El precio de la prohibición (8 al 15 de febrero 2002)

 

 

Desdehace un par de años, renació un debate que parecía olvidado en lasaméricas:  la posibilidad dedescriminalizar el consumo de ciertas sustancias prohibidas, tales como lamarihuana, aunque sea con fines terapéuticos.

 

Ladiscusión surgió e nuevo, no por el reflejo de la voluntad directa de alguno delos poderosos lobbys de la droga,  sinopor iniciativa del que para entonces ostentaba la denominación del Zar en lalucha contra los carteles:  el generalBarry Mc Caffrey.

 

Eloficial, ya para entonces en situación de retiro, solicitó a un grupo deexpertos un estudio sobre la factibilidad de que la marihuana, y másespecíficamente su ingrediente activo (conocido con las siglas THC), fuesenconsumidos por pacientes aquejados por enfermedades terminales y dolorosas.

 

Y esque, tal y como lo corroboró ese estudio, esta sustancia convenientementedosificada puede tener efectos analgésicos con una secuela adictiva menor quela que de hecho poseen opiáceos como la morfina, combinada además con efectosde tolerancia más leves.  Esto implicaque en largos tratamientos no es necesario incrementar las dosis de maneranotable para obtener el mismo resultado que al comienzo de la medicación.

 

Estadecisión generó intensos debates en Estados Unidos, cuya opinión pública estáradicalizada al respecto tras 18 años de “guerra contra las drogas”.  La iniciativa de despenalizar el consumo de canabissurgió, por cierto, en uno de los estados de la unión donde se han reportadolos sembradíos más extensos de la hierba: California.

 

Para esemomento, ya los vecinos canadienses habían tomado una decisión positiva sobreel particular.  La marihuana puede serconsumida en ese país no sólo para mitigar el dolor de una enfermedad mortal,sino también en aquellos casos en los que el paciente posee males graves,aunque no necesariamente deban finalizar con el deceso de la víctima.  Los pedidos de la droga se pueden hacer através de internet.

 

El usode la marihuana con fines recreativos todavía no es socialmente aceptado, comopuede serlo por ejemplo en Holanda, donde existen locales públicos destinados asu consumo.  Pero no hay duda de que setrata de la droga más demandada, hasta el punto de que para los habitantes deciertas islas caribeñas (Jamaica y Martinica, entre otras), donde la hierbacrece agreste, su presencia en el paisaje no constituye motivo alguno depreocupación.

 

Ladespenalización del consumo de marihuana con fines medicinales quizá sea elprimer paso en un proceso de retorno a una relación más natural entre las sociedadesamericanas y algunos cultivos de utilidad, estigmatizados actualmente.  El cáñamo no sólo ha servido comoanalgésico.  De él también se extrae unafibra para ropajes, aceites y otros productos.

 

Peroesta decisión no puede ser interpretada como un relajamiento en los controleshacia otros psicotrópicos, asociados a la marihuana como el puente a sudestino.  Si se comprueba que lamarihuana tiene el efecto de atraer la curiosidad del consumidor hacia otrasdrogas más “duras”, entonces las sociedades tienen que tomar una determinaciónen cuanto a dónde pondrán la línea de la prohibición.  Y asumir las consecuencias.

 

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