La circular roja (5 al 12 de julio 2002)

 

Desde el mes de marzo, la prensa internacionalviene divulgando informaciones “filtradas” en torno a la emisión de órdenes decaptura internacionales contra líderes de los grupos rebeldes colombianos,especialmente de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc).

 

Si analizamos las noticias, veremos que a losrebeldes neogranadinos les imputan una creciente lista de delitos:  desde conspiración para el asesinato hastael asesinato propiamente dicho, pasando por varios señalamientos que vinculan asus líderes con el tráfico de drogas.

 

Algunas de estos casos, tales como la muerte detres indigenistas a manos de militantes del llamado Bloque Oriental lideradopor Germán Briceño Suárez (alias “Mono Jojoy”), se remontan al año 1999.  Las causas por drogas, en cambio, tendríansustentación en informaciones recabadas durante la pesquisa contra eltraficante de origen brasileño conocido como Fernandinho.  La revista Jane´s Intelligence Reviewadvrtió en su número de abril sobre las consecuencias que este expedientepodría tener en la actitud del gobierno de Washington hacia la organizaciónsubversiva.

 

Ahora bien, esta lluvia de acusaciones contrael grupo liderado por Manuel Marulanda Vélez (“Tirofijo”) deja un extraño sabor a oportunismo. Si bien es cierto queeran esperadas desde hace tiempo por las autoridades neogranadinas –cerca comonunca del gobierno de Washington-, parecían estar represadas en el escritoriode algún burócrata estadounidense, a la espera del inminente fracaso de lasconversaciones de paz que adelantó el presidente saliente de Colombia, AndrésPastrana.

 

Pastrana entregrá la Casa de Nariño a AlvaroVélez, el hombre que ganó los comicios presidenciales sin necesidad de segundavuelta, con el ofrecimiento de un trato pétreo hacia los alzados en armas.  En esta transición, las Farc han recrudecidosus actividades bélicas, mediante la toma de poblaciones y la amenaza deviolencia física contra más de un centenar de alcaldes, en lo que constituyeuna táctica del más clásico terrorismo.

 

Lo que en 1966 comenzó siendo un grupo deorientación marxista, destinado a la defensa de los derechos delcampesinado,  con el pasar de los añosse ha ganado el trato de una banda de delincuentes organizados.  La “circular roja” emitida por Interpol poneal liderazgo de esta organización al nivel de los forajidos, y de hecho losaísla dentro del concierto internacional, impidiendo la posibilidad decualquier reconocimiento de su estatus beligerante.

 

En torno a las Farc se está creando un ambientesimilar al que en 1989 rodeaba al hombre fuerte de Panamá, Manuel AntonioNoriega.  Siempre es bueno refrescar lamemoria:  la operación Causa Justa laordenó George Bush (padre del actua presidente estadounidense) justificado enuna orden de captura emitida por un tribunal de Florida debido a delitos dedrogas, y también por el asesinato de un ciudadano estadounidense a manos delos grupos paramilitares que seguían las órdenes del gobernante de facto en lanación centroamericana.

 

Tirofijo podria terminar sus días en una celdade Miami.

 

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