Temor de violencia en víspera de votación en Venezuela

CARACAS (Reuters) — Los venezolanos se preparaban el sábado para votar en el referendo revocatorio que decidirá el destino del presidente Hugo Chávez, divididos políticamente y temerosos ante un posible caos si el referendo se ve empañado por denuncias de fraude.
En la víspera de la consulta, el gobierno avivó la incertidumbre sobre el futuro político del quinto exportador mundial de crudo al advertir a través de su ministro de Energía, Rafael Ramírez, que si Chávez pierde la consulta, «nadie» aceptará esa decisión.
La declaración sembró inquietud ante la posibilidad de que se repitan episodios violentos como los que rodearon el fugaz derrocamiento de Chávez en abril de 2002, seguido por un desgarrador paro petrolero de dos meses y choques callejeros que dejaron decenas de muertos y heridos.
«Uno no sabe lo que va a pasar mañana y ahorita estoy comprando algunas cositas que me faltaron (…) Esperemos que mañana no pase nada porque hay muchos cuentos», dijo Rodolfo Escalona, un pintor de 36 años, en el mercado popular de Quinta Crespo, en Caracas.
La tranquilidad imperaba en el país, cuyas calles y avenidas centrales están tapizadas con propaganda electoral a favor de cada una de las opciones: el «Sí» que propugna la oposición y el «No» en apoyo al gobierno, opciones ante la pregunta de si Chávez debe dejar anticipadamente el cargo.
Algunos nerviosos compradores en un supermercado del barrio de Santa Mónica, en el sur de Caracas, se aprovisionaban de latas de atún, sardinas, botellones de agua y velas.
«Las velas por si se va la luz y si no hay agua. ¡Imagínate!», dijo Maritza Gutiérrez, una secretaria de 52 años quien confeso que tiene miedo de que los «chavistas», si perdieran el referendo, salgan a las calles a matar a los opositores.
Los temores surgen de declaraciones de «chavistas» radicales que dijeron estar dispuestos a defender la «revolución» que lidera Chávez derramando su sangre.
«Si ellos (la oposición) hacen una tracalería, el pueblo en armas los va a parar, nos los vamos a llevar por el pico (…) vamos a acabar con ellos. Estamos armados», dijo Toño Olivero, un militante del partido Unión Popular Venezolano.
Paz del pueblo
Pero Chávez, quien seis años antes de ganar la presidencia en 1998 con 56 por ciento del apoyo electoral, intentó hacerse con el poder con un golpe, aseguró el sábado que «pase lo que pase mañana, cualquiera que sea el intento de algún sector de imponer la violencia, el pueblo va a imponer la paz».
«Tengo mucha fe en una victoria nuestra, que está casi asegurada. Matemáticamente es prácticamente imposible una derrota bolivariana, todo lo dice, hasta el viento, hasta las flores lo dicen, hasta las piedras», afirmó.
Chávez declaró lo anterior ante periodistas tras reunirse con el secretario general saliente de la Organización de los Estados Americanos (OEA), César Gaviria, y el ex presidente estadounidense Jimmy Carter, quienes actúan como jefes de misiones de observadores internacionales.
El Consejo Nacional Electoral (CNE) ha garantizado la imparcialidad y transparencia del proceso automatizado al que están convocados más de 14 millones de votantes.
Si Chávez pierde, el actual vicepresidente José Vicente Rangel asumiría la presidencia hasta que se celebren nuevos comicios en los 30 días siguientes y a los que el militar retirado ha insinuado que concurrirá y ganará.
Observadores internacionales, jefes militares y funcionarios gubernamentales reiteraron el sábado su confianza en que se mantendrá la paz en la nación sudamericana, sin importar el resultado de la consulta.
«Cualquiera que sea el resultado creo que ya se consolidó la democracia en Venezuela. Los intentos de terminar con la democracia por la vía violenta fracasaron. Nosotros pensamos que va a ser más bien un día festivo, de paz, de consenso», dijo el canciller Jesús Pérez a la televisora estatal.
Observadores atentos
Gaviria dijo ante periodistas que creía que las fuerzas políticas aceptarán los resultados que presente el CNE.
«No puedo decir que no existe un riesgo de violencia, existe algo, pero no podría decir que es un riesgo alto», afirmó el representante.
Pero Alfonso Ortuño, un desempleado pro chavista, afirmó que la paz podría no durar mucho si el presidente pierde.
«Creo que se causarán problema si Chávez pierde, de otra manera no. No creo que la oposición salga a la calle porque le van a dar con todo la DISIP (la policía política). Lo deberían dejar trabajar tranquilo, que termine su período», sostuvo.
Chávez, que fue relegitimado en unas elecciones en el 2000 para un período de seis años, es acusado por sus enemigos de ser un dictador en ciernes que controla todos los poderes y a la poderosa Fuerza Armada Nacional (FAN), a la que purgó de adversarios después del golpe.
Aunque hay dudas entre líderes de la oposición sobre si los militares aceptarán una derrota de Chávez, el general Julio Quintero, jefe del Comando Unificado de la FAN, responsable del resguardo de la consulta, aseguró que los militares respetarán la decisión del CNE y garantizarán la paz y tranquilidad.
«Nuestra actuación es imparcial, neutral y apegada a todo lo que dicen las leyes», dijo.

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