Nace frente contra la piratería digital

POR DON CLARK
THE WALL STREET JOURNAL
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A fin de evitar conflictos entre los programas de software que limitan la piratería de música, películas y otro contenido digital, algunas de las empresas de electrónica y medios más importantes del mundo decidieron colaborar entre ellas.
Sony Corp., Hewlett-Packard Co., Philips Electronics NV, Matsushita Electric Industrial Co., Samsung Electronics Co., InterTrust Technologies Corp. y Twentieth Century Fox, filial de News Corp. han creado Coral, un consorcio que será presentado hoy y que pretende ser una respuesta a posibles incompatibilidades en las tecnologías antipiratas.
El grupo planea desarrollar especificaciones técnicas para facilitar que archivos de video o música protegidos funcionen con varios artefactos electrónicos y servicios de contenido, sin dar dolores de cabeza a los consumidores.
Pero Coral empieza sin dos jugadores clave: Apple Computer Inc., cuyo popular iPod fue ideado para reproducir música únicamente de su tienda en línea iTunes, y Microsoft Corp., cuyos formatos de archivos digitales son ampliamente usados en otros artefactos, pero son incompatibles con los de Apple. La incompatibilidad se debe, en parte, a las diferencias en el software para proteger canciones con derechos de autor y su reproducción.
Los miembros de Coral creen que surgirán más conflictos como esos en un futuro, a menos de que los proveedores de hardware y contenido empiecen a actuar ahora. “Los consumidores quieren reproducir su contenido en cualquier parte, en cualquier aparato y deberían poder mover contenido de un lado a otro”, dice Ruud Peters, presidente ejecutivo de la filial de derechos de propiedad intelectual de Philips.
Alcanzar esa meta no será fácil.
Los sellos discográficos y los estudios de cine fijan reglas estrictas sobre cómo los consumidores pueden usar el contenido en línea y aplican esas normas con el software llamado DRM, por digital rights management (gestión de derechos digitales).
Para ser eficaz, Coral tendrá que desarrollar formas de pasar esas reglas de un sistema a otro al tiempo que se asegura de que los artefactos y servicios de contenido con diferentes tecnologías de DRM apliquen esas normas de forma constante.
Un posible enfoque es que los aparatos tuvieran un software que puediera traducir las instrucciones DRM de un sistema a otro. Otra opción es que los artefactos pudieran contactar una especie de servicio en la Web que les suministre una función de traducción similar.

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