Proponen incorporar a la comunidad en el control a las policías

Instrumentos para la prevención de violaciones de derechos humanos
principios básicos de actuación y organización
recursos humanos
gestión
estructura
operaciones
formación
fiscalización y responsabilidad
Principios básicos de actuación y organización: ¿queremos una fuerza de policía, o un servicio de policía? ¿Luchar contra el gran crimen organizado exclusivamente, o ofrecer un servicio orientado a la comunidad? De igual forma cabe plantearse hasta que punto es compatible una estructura militar para ofrecer un servicio de proximidad con el ciudadano.
Recursos humanos: actualmente, el 90% de los policías europeos son hombres y pertenecen a las etnias y religiones dominantes de sus respectivos países. Si se quiere responder efectivamente a las demandas de la sociedad, es de recibo que la policía en si misma deberá representar mejor a la comunidad a la que sirve. ¿Una mujer, o un hombre homosexual, acaso no pueden ser buenos policías?
La explosión demográfica y las crisis económicas de los países en vías de desarrollo, así como la demanda de mano de obra por parte de los países ricos, se ha traducido en una significativa presencia de minorías étnicas (marroquíes, africanos, latinoamericanos…) que en algunos casos han generado preocupantes fenómenos de racismo y xenofobia. Los diferentes cuerpos de policía han actuado con decisión para afrontar estos problemas, pero cabría exigir un paso más adelante, integrando a miembros de es estas minorías en los diferentes cuerpos, a fin de reflejar aún más esa realidad social cambiante.
Gestión: las policías del siglo XXI necesitan de auténticos gestores. La realidad cambiante de estos momentos exige una optimización de los recursos públicos en materia de policía. Esta claro que la policía persigue un interés general, por lo que no son de aplicación sistemática las soluciones empresariales. En cualquier caso las políticas de recursos humanos, de incentivos a los agentes, de participación de los empleados en la toma de decisiones, y principalmente, de atención al cliente (el ciudadano), son modelos a seguir para la policía.
Estructura: El actual modelo policial español incide en medida especial en la violación de los derechos humanos. En España en estos momentos existen las policías estatales, las autonómicas y unos 2000 cuerpos de policía local. Y todos actúan de acuerdo con sus criterios, que distan de ser uniformes. ¿Tiene un ciudadano derecho a recibir un mismo nivel de seguridad, independientemente de donde se encuentre?
Lógicamente, el modelo español no es centralista, pero es cuestionable la continuidad del modelo de seguridad pública vigente. En unas declaraciones recientes de una Inspectora de Policía Holandesa a la revista mossos, decía que «desde Europa no se comprende la coexistencia de Policía Nacional, Guardia Civil y Mossos d’Esquadra». Cabe añadir a las policías locales y resto de cuerpos que configuran el modelo actual.
El servicio policial, en cuanto servicio básico de la comunidad, pasa por tener un referente único en cada territorio, ya sea en el municipio o en la comarca.
Ver información acerca del modelo policial.
Operaciones:
Identificaciones y cacheos no pueden convertirse en la rutina diaria de trabajo, y menos respecto determinadas etnias o grupos sociales.
Cumplimiento escrupuloso de los límites y plazos para la detención, evitar detenciones innecesarias, mantener un trato respetuoso y acurado con los detenidos.
Conceder más importancia a la problemática del estrés policial, especialmente en las consecuencias que pueda tener en el uso de armas de fuego.
Mayor planificación y control de todas las actuaciones.
Formación: No olvidar la necesidad de aumentar las dotaciones presupuestarias de las escuelas de policía, y el hecho de que las academias no son un simple tramite exigido por la ley en un proceso selectivo, sino que se trata de una inversión de futuro de toda la comunidad en la formación de sus servidores públicos. Se debe optimizar al máximo el tiempo que los futuros agentes destinan en sus actividades formativas.
Es importante establecer mecanismos para poner en relación la teoria con la práctica en las escuelas de policía. La utilización de medios alternativos a la típica clase magistral pueden despertar aún más el interés de los aspirantes en las materias.
En relación a la ya mencionada multiculturalidad, y a los derechos de tercera generación (es decir, aquellos de los que son titulares el conjunto de la comunidad), enfatizar los temas relativos a integración, medio ambiente, cultura de paz, …
En un esfuerzo importante por parte de la Escola de Policía de Catalunya, gran parte de estos aspectos han sido recogidos en el actual plan de estudios del curso de formación básica para agentes de las policías locales y el cuerpo de Policía de la Generalitat de Catalunya – Mossos d’Esquadra.
Finalmente, la articulación de programas de formación no presencial de actualización, obligatorios, puede facilitar mucho más el trabajo de formación continua.
Fiscalización y responsabilidad de las actuaciones policiales: La evaluación final del trabajo constituye una exigencia del sistema. Actualmente de acuerdo con el art 5e de la LOFCS, los policías son responsables personalmente de los actos que realicen en ele ejercicio de sus funciones infringiendo o vulnerando las normas legales, reglamentarias y los principios establecidos en el artículo 5, sin perjuicio de la responsabilidad patrimonial que pueda corresponder a las administraciones públicas.
A los mecanismos tradicionales de control, ya sea mediante oficinas de asuntos internos, defensor del pueblo o control propiamente judicial, sería interesante añadir un nuevo nivel de control en el que intervengan directamente representantes de a pié de los difererentes sectores sociales. Se trataría de Consejos Municipales de Seguridad.
Estos Consejos pueden desempeñar una labor importante, atribuyéndoles por ejemplo, la revisión de todas la quejas presentadas contra los servicios policiales junto con los responsables políticos y policiales, cuyo informe se añadiría a la memoria de cada uno de los cuerpos. A través de este organismo se podrían recomendar las prioridades de actuación, a partir de las necesidades vertidas en el seno del Consejo por la misma comunidad, políticos, órganos judiciales, y la propia policía.

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