Desarrollo de la conducción conjunta de las fuerzas armadas de EE.UU.

“El Acta Goldwater – Nichols de 1986 es probablemente el cambio más grande en la historia militar norteamericana desde que se creó el Ejército Continental en 1775”
Les Aspin Ex Secretario de Defensa
I. INTRODUCCIÓN
Somos testigos de la guerra que la coalición formada por Estados Unidos y Gran Bretaña, lucha contra el régimen de Saddam Hussein en Irak, y la forma en que los acontecimientos bélicos se han desarrollado, culminando con la derrota total de las fuerzas iraquíes en una campaña militar de menos de treinta días, y la sorprendente forma, para muchos de cómo ella se ha llevado a cabo desde el punto de vista militar, tal como lo expresa el corresponsal de la BBC Jonathan Marcus en el especial sobre la guerra de Irak:
“…….No sabemos quien fue muerto en el primer ataque realizado por bombarderos F-117 Stealth a un bunker del alto mando iraquí el 19 de marzo, pero sí sabemos que esa acción, marcó una característica de lo que sería el resto de la campaña. La capacidad de Comando y Control iraquí, fue neutralizada, inclinando la balanza hacia las fuerzas de la coalición desde un primer momento en forma irreversible. Fue una muestra de la capacidad del poder aéreo norteamericano, para atacar y destruir con precisión los objetivos de comando y control iraquíes de todos los niveles, destruyendo el sistema nervioso central de sus fuerzas . El avance hacia Bagdad en términos de velocidad de movimiento y el complejo sistema logístico montado para apoyar este rápido avance, será sin lugar a dudas motivo de estudio en las academias y colegios de guerra de todo el mundo……..El Secretario de Defensa Rumsfeld, señaló que esta guerra ha servido para mostrar la transformación de las Fuerzas armadas norteamericanas y el que se quiere lograr con su modernización, una fuerza dominada por el poder aéreo, y las armas precisas, potenciadas con nuevos sistemas de búsqueda y diseminación de información, que permitirá tener fuerzas terrestres más pequeñas, más potentes capaces de enfrentar fuerzas adversarias más poderosas con éxito, es decir, aprovechar las fortalezas de cada servicio en particular para conformar una fuerza conjunta más pequeña, pero más letal integrad con otras agencias y fuerzas multinacionales”[i]
Con esto como preámbulo, resulta del todo conveniente, preguntarnos, cómo las fuerzas armadas norteamericanos han llegado a poseer este poderío bélico abrumador, difícilmente homologable por cualquier otro país o potencia en el mundo, asombrándonos al mismo tiempo, al ver el accionar de estas fuerzas, que desde diferentes partes del teatro operan coordinadamente hacia el centro de Irak.
A través de la lectura de este trabajo podremos concluir que esta guerra no es otra cosa que la aplicación de los procesos de modernización de las fuerzas armadas norteamericanas “Visión Conjunta 2010 y Visión Conjunta 2020, que tienen como elementos centrales cuatro principios. “Maniobra Dominante, Acción con Precisión, protección Multidimensional y Logística Concentrada” los que junto al trabajo multiagencial y multinacional han demostrado un éxito el 2003, aún cuando todo el proceso dura hasta el 2020.
Para llegar a ello, es preciso entender los largos procesos que el pueblo norteamericano, en el seno de sus instituciones civiles y militares, ha llevado a cabo para transformar un ejército y armada, poco comprendidos dentro del amplio pensamiento liberal en una fuerza letal y poderosa que respalda su accionar en todo lo ancho del mundo.
Junto a lo anterior y en nuestro caso en particular, uno de los temas que ha estado presente desde el inicio de la década de los 90, ha sido la modernización del sector de la Defensa, que pasa por la transformación y modernización del propio Ministerio de Defensa Nacional, hasta una reestructuración general de las Fuerzas Armadas. Con respecto a este asunto, se escuchan muchas opiniones, sobre cuál debiera ser la estructura orgánica de las FF.AA., si ellas deben ser conjuntas en forma integral o no, hasta donde llegar en lo conjunto, con un Cdte. en Jefe único, con una Junta de Comandantes en Jefe, o con la desaparición de la figura de los Comandantes en Jefe y su reemplazo por los Jefes de Estado Mayor, como ha ocurrido con otros países. Invariablemente, al escuchar de estos cambios, inmediatamente se vuelven los ojos y las opiniones hacia Estados Unidos, y muchos, sin un conocimiento más de fondo apuntan a que su modelo es el que necesitamos. Por ello, el objetivo principal de este trabajo, es demostrar que el modelo conjunto norteamericano obedece a razones muy profundas, que se arrastran desde la época de las colonias, y que ha ido evolucionando de acuerdo a sus propias necesidades y realidad. También nos daremos cuenta que la solución conjunta que ellos han adoptado, no está claramente consolidada teniendo muchos problemas aún sin resolver, a pesar de los muchos conflictos bélicos en que sus fuerzas han tenido que participar, los grandes recursos económicos puestos a disposición y el gran empeño que políticamente han dispuesto para lograr este objetivo.
Para ello nos centraremos en seis momentos o aspectos importantes para el cambio en sus fuerzas armadas, además de una rápida visión de algunos antecedentes históricos que fundamentan esos cambios, para poder así entender la génesis del problema conjunto, y las motivaciones que llevaron a los Estados Unidos a optar por este modelo. Pondremos especial interés en:
· Las corrientes de pensamiento.
· Modernización al término de la Guerra Civil.
· Acta Goldwater-Nichols.
· Visiones Conjunta 2010 y 2020.
· Proceso de transformación de las FF.AA., después del 11 de septiembre de 2001.
· Nueva Estrategia de Seguridad Nacional 2002.
II. ANTECEDENTES HISTÓRICOS
No se podría entender el surgimiento del Acta Goldwater –Nichols y los procesos de modernización posteriores, si no volvemos atrás y revisamos algunos antecedentes sobre las relaciones civiles – militares que dominan el quehacer político de esa nación
La Revolución Americana, es la que inicia según Samuel Huntington[ii], los basamentos para la conformación de un pensamiento sobre las relaciones civiles-militares. Esta relación no se explica si no analizamos las diferentes corrientes de ideas que tienen su origen en la visión particular que sobre este problema tuvieron los padres fundadores de esa nación.
De la mano con las corrientes de la época, y de las experiencias con que llegaron los colonos de Europa, se adoptan dos ideas provenientes del Viejo Mundo: el pensamiento Conservador y el Liberal, que tendrían eco en los pensamientos de los padres fundadores, pero principalmente en dos de ellos. En efecto en la línea conservadora, su influencia se verá en los “Federalist Papers” o Papeles Federales que preconizan el estado federal junto a las ideas sobre el estado federal de John Hamilton, dará origen a la corriente Hamiltoniana. Por su parte el liberalismo será el centro de atención del pensamiento de don Thomas Jefferson que dará origen a la corriente Jeffersoniana. La corriente conservadora o hamiltoniana abogará por la existencia de ejércitos permanentes, mientras que la liberal o jeffersoniana abogará por los ejércitos semi permanentes o milicias.
Esta pugna ideológica, va a ser contemplada en la Constitución, donde, la creación del ejército y mantención de una marina permanente es una facultad del Congreso, el Presidente queda facultado para usarlo, pero al mismo tiempo faculta a los estados para tener sus fuerzas (Guardia Nacional), que bajo el prisma liberal, les permitiría eventualmente defenderse contra un presidente que quisiera avasallarlos dictatorialmente.
Ello entregaría el marco constitucional que regirá la relación entre la Política y las Fuerzas Armadas, donde se imponen los sistemas de pesos y contrapesos, el poder compartido entre el Ejecutivo y el Congreso, el rol fiscalizador de la Corte Suprema de Justicia y el control civil sobre el poder militar, que serán los elementos que darán fuerza al sistema y que iluminarán los procesos de cambio.
Ambas corrientes fueron influidas por diferentes sucesos:
En la Hamiltoniana, la necesidad de asegurar el comercio exterior y de mantener seguro a EE.UU. de amenazas extra – continentales que podían afectar los intereses nacionales.
Las experiencias en la Guerra de la independencia, donde el Ejército Continental de Washington, sufrió de privaciones, combatió con improvisaciones y restricciones económicas junto a la falta de doctrina táctica, reflejó además, la necesidad de contar con cuerpos de Oficiales que conocieran la técnica militar, en los campos de la estrategia, la táctica, y el combate, así como los rudimentos del Mando.
En la corriente o teoría Jeffersoniana, se preconiza el temor contra el ejército permanente, ya que se le considera una amenaza para la sociedad, y la democracia; no existiendo amenazas externas que justifiquen su empleo, se estima como un gasto superfluo de las riquezas del país. Se prefería las milicias, donde el ciudadano podría recibir instrucción militar, organizarse, combatir y luego ser licenciado para volver a su vida civil. Ello llevó a errores estratégicos que tendrían enormes repercusiones en la Guerra con Gran Bretaña en 1812.
De igual modo, se consideraba que los cuerpos de oficiales debían ser técnicos, orientados al desarrollo de las obras en beneficio de la sociedad, de esa forma, se proyectaron y funcionaron las Academias Militar de West Point y Naval de Annapolis, donde los cadetes recibían instrucción más técnica que puramente militar. (Ing. de puentes, de construcción naval, geógrafos, etc.) De hecho West Point estuvo bajo la tuición del Cuerpo de Ingenieros del Ejército, hasta después de la Guerra Civil, cuando el general Sherman inicia el proceso de modernización del Ejército norteamericano.
Luego aparece la visión Jacksoniana, producto del pensamiento del presidente Andrew Jackson, más populista o del popularismo. Ella tampoco justifica la mantención de ejércitos permanentes, ni la necesidad de una fuerza de soldados ciudadanos entrenada (milicia). Los ciudadanos deben ser capaces de entrenarse solos. También establece que no deberían existir los cuerpos de oficiales, porque ellos provendrían de la aristocracia, y no serían parte de la sociedad real, por el contrario, de existir, ellos debieran ser el espejo de la sociedad.
III. SITUACIÓN AL TÉRMINO DE LA GUERRA CIVIL
Después de la Guerra Civil, con las grandes pérdidas humanas y económicas, los jeffersonianos con gran fuerza abogan por el “pacifismo comercial” excluyendo a los militares de la sociedad. Son drásticamente reducidos, disminuyendo sus cuarteles. Se produce el “oscurantismo militar”. Los militares no encuentran cabida en esta nueva sociedad, salvo en la lucha en las fronteras en la expansión territorial al oeste y confinados a sus cuarteles y a sus casas dentro de los fuertes, la Marina a su vez se encuentra en sus buques en alta mar, protegiendo el comercio, o en sus bases, sin contacto con la sociedad.
Al término de esta conflagración el General Grant entra a la política, dando la oportunidad para que su sucesor, el General Sherman, viendo la situación del Ejército, establece el papel profesional del militar y alejado de la política, sentando así una importante base doctrinaria en cuanto a la relación cívico militar. Al mismo tiempo, dio inicio al proceso de modernización del Ejército. Paralelamente, la Marina empezaría también su proceso de modernización.
Para ello, entre otras tareas, comisiona al General Upton, para recorrer el mundo, y volver con experiencias militares para reformar el estamento militar, principalmente en términos curriculares de enseñanza y doctrina táctica.
El Almirante Luce, hace lo mismo en la Marina lo que conduce a los siguientes grandes cambios en esas instituciones:
· West Point sale del Cuerpo de Ingenieros, por lo que cualquier Oficial puede llegar a ser su Superintendente. Su enseñanza se vuelca a las ciencias militares. El currículo deberá comprender al menos, la educación liberal normal, además de la educación profesional militar, para enseñar el Arte de la Guerra, operaciones militares, logística, estrategia y táctica. Lo mismo sucedería en la Academia Naval de Annapolis.
· Se crean las Escuelas de Caballería e Infantería en Fort. Leavenworth.
· Se reabre la Escuela de Artillería en Fort Monroe.
· Conociendo de la necesidad de una mayor preparación de los Oficiales de más grado, se crea el Colegio de Estado Mayor, y el Colegio de Guerra Naval, así como la Escuela de Artillería de Campaña en Fort Sill.[iii]
Estos tres altos Oficiales son los impulsores de la modernización de las Fuerzas Armadas norteamericanas, y son seguidos en este proceso, por otros importantes generales y almirantes. Lo importante fue que tuvieron la valentía de enfrentar el aislacionismo de la época, volcar sus instituciones hacia dentro y comenzar una serie de reformas y creación de doctrinas que probaron ser esenciales en la conformación de las FF.AA. norteamericanas modernas, encuadradas en su papel guerrero, alejadas de la política, siguiendo las ideas fundamentales de los padres fundadores que las insertarían adecuadamente en la sociedad
Con la IIGM, aparece una nueva tendencia, que continuará hasta el presente. Militares de carrera, y reconocidos héroes, entran a la política y son brillantes políticos, veremos el caso de Mac Arthur, Eisenhower, Marshall, Maxwell D. Taylor, y más recientemente, Alexander Haig y Colin Powell, entre otros. Finalmente, las experiencias en la I y II Guerras Mundiales traerían consigo nuevos desafíos y cambios trascendentales.
IV. LAS GRANDES REFORMAS POST SEGUNDA GUERRA MUNDIAL.
Producto de las experiencias de las dos guerras mundiales veremos a continuación los cambios legales que reafirmaron la constitución de las fuerzas armadas y su relación con el Poder Ejecutivo,
En primer lugar, el Acta de Seguridad Nacional de 1947, modificada en 1949, que crea el Consejo de Seguridad Nacional, unifica el Departamento de Defensa y crea la Agencia Central de Inteligencia (CIA).
En relación con el Departamento de Defensa, el Acta, creó el puesto del Secretario de Defensa, dándole la autoridad para establecer políticas generales para las Fuerzas Armadas y ejercitar, autoridad, dirección y control general sobre ellas, además unificó el Departamento de Defensa, creando los Departamentos del Ejército, Armada y Fuerza Aérea dirigidos cada uno por un Secretario civil dependiente directamente del Secretario de Defensa. De igual modo creó los Comandos unificados.
También estableció formalmente la Junta de Jefes de Estado Mayor y su Estado Mayor.
Posteriormente, mediante el Acta de Reorganización de la Defensa de 1958, se remueven a los Departamentos del Ejército, Armada y Fuerza Aérea de la Cadena de Mando, existente entre el Presidente y los Comandantes en Jefe de los Comandos Unificados .
Mediante la Resolución de Poderes de Guerra de 1973, se defiende la prerrogativa que tiene el Congreso, para regular el despliegue de fuerzas en ultramar dispuestas por el Presidente, obligándolo a emplear las fuerzas ante determinadas circunstancias.
Es interesante recalcar que la idea de desarrollar operaciones conjuntas nace, como un elemento natural que es parte de la cultura norteamericana orientada al trabajo en conjunto. Aún antes de definir lo conjunto como una necesidad o un imperativo, existe ya una predisposición mental y cultural para aceptarlo, derivado además, de las necesidades estratégicas que se generan en USA después de la II.GM y los requerimientos que impuso el paradigma de la Guerra Fría. De hecho, la constante presencia en ultramar desde fines de la IIGM, obligó a conformar los Comandos Unificados y por ende a sembrar el embrión de lo que sería la doctrina conjunta.
El Acta de Reorganización de la Defensa Goldwater – Nichols de 1986.
Pero, después de las dolorosas experiencias de los inicios de los sesenta, y de la pugna que se generó entre los Presidentes Kennedy y Johnson respectivamente, con sus asesores civiles y militares[iv], que finalmente condujo a Vietnam, aparece como esencial la necesidad de modificar el sistema establecido en el Acta de Seguridad Nacional de 1947. Así se dará cuerpo al Acta Goldwater – Nichols de 1986, que constituye por sí sola, la más importante ley de reorganización de la Defensa para consolidar un proceso que se inició en 1982.
El Acta es el resultado del estudio del sistema militar norteamericano, Eso motivó la iniciativa del senador Barry Goldwater y del congresista Bill Nichols al ver que por un período de 200 años, nunca estuvo realmente organizado, y que en los primeros 150 años, las actitudes de la ciudadanía y del gobierno estuvieron dominadas por un fuerte sentimiento antimilitarista.
Incluso hasta cuatro décadas después de la II GM, las instituciones mantuvieron una ardorosa lucha para conservar un alto nivel de separación e individualidad. No fue hasta la aprobación de la Ley Goldwater – Nichols que la nación tuvo finalmente una estructura militar unificada.
La importancia de esta ley la podemos observar en las palabras de Les Aspin, Presidente del Comité de Defensa de la Cámara de Representantes en 1986 y Secretario de Defensa de Bill Clinton, posteriormente:
“El Acta Goldwater – Nichols de 1986 constituye un hito en las leyes norteamericanas, siendo, probablemente el cambio más grande en nuestra historia militar desde que se creó el Ejército Continental en 1775.”[v]
La aprobación de esta ley sufrió un arduo proceso que se inició en 1982, y que tensionó las relaciones entre el Congreso y el Pentágono por casi cinco años, tan duros y con tantas controversias, que el Presidente Reagan al promulgarla, no quiso hacer una ceremonia, para no herir susceptibilidades por ambos lados. Diferentes expresiones indican la lucha que se libró entre estas instituciones. Por un lado el Senador Goldwater señalaba que “ por primera vez tendremos los arreglos organizacionales que nos guiarán hacia una verdadera comunión de esfuerzos en el Pentágono así como en los comandos combatientes en el terreno”.
Por otra parte, otros Oficiales, señalaban que “Tener que aguantar que los de la Colina (como se llama a los congresistas del Capitolio) nos digan como hacer nuestro trabajo, es lo más odioso y denigrante que se puede sugerir a un profesional de las armas, solo un poco menos grave que ver a los soviéticos izando su bandera sobre Washington D.C.”[vi]
Los objetivos que se plantearon el Congreso y los autores para esta ley, fueron los siguientes:
· Reorganizar el Departamento de Defensa y reforzar la autoridad civil.
· Mejorar la asesoría militar al Presidente, al Consejo de Seguridad Nacional y al Secretario de Defensa.
· Otorgar una clara responsabilidad a los comandantes de los Comandos unificados para el cumplimiento de su misión.
· Asegurar que la autoridad de los CINCs[vii] o Comandantes de los Comandos Unificados esté de acuerdo con su responsabilidad en el cumplimiento de las misiones asignadas.
· Aumentar la atención a la planificación estratégica y la de contingencias o crisis.
· Proveer un uso más adecuado y eficaz a los recursos de la Defensa.
· Mejorar las políticas de administración para la especialidad de los Oficiales que cumplen funciones conjuntas.
· Incrementar la efectividad de las operaciones militares y mejorar al mismo tiempo, la administración en el Departamento de Defensa.
¿Qué se logró la aprobación de esta ley?
En primer lugar, el acta permitió la reorganización del Departamento de Defensa y afianzó la autoridad civil del Secretario de Defensa. Creó un apropiado balance entre los intereses de las instituciones y aquellos de los comandos unificados. Logrando también, un aumento en la atención a la formulación de la planificación estratégica y la de contingencia o de crisis.
En 1987, se empezaron a dar los primeros pasos, cuando el Almirante Crowe, Jefe de la Junta de Jefes de Estados Mayores, dispuso la reorganización del Estado Mayor Conjunto, creando la Dirección de Planificación Operacional e Interoperatividad, o J- 7 y, además, el Centro de Doctrina Conjunta que será fundamental en el desarrollo de esta doctrina por medio de la publicación de los reglamentos y manuales conjuntos conocidos como los “Joint Pubs”.[viii]
Resultados del Acta Goldwaters – Nichols.
Dentro de los múltiples resultados que tuvo el Acta se pueden nombrar entre los más importantes, los siguientes:
· Se le otorga al Secretario de Defensa, poder efectivo en el Departamento de Defensa, como única autoridad en cualquier materia de defensa.
· El Jefe de la Junta de Jefes de Estado Mayor, es a su vez, designado como el único asesor militar del Secretario de Defensa.
· Se crea el puesto de Vice Jefe de la Junta de Jefes de Estado Mayor (VCJCS)[ix], para administrar el Estado Mayor Conjunto cuyo personal queda limitado a 1627 personas entre militares y civiles
· En la organización para la Seguridad Nacional, el Jefe de la Junta de Jefes de Estado Mayor se constituye en el único asesor Militar del Presidente de la Republica, del Secretario de Defensa y del Consejo de Seguridad Nacional.
· Se clarifica la cadena de mando operacional, quedando ésta en forma directa, entre el Presidente, el Secretario de Defensa y los Comandantes en Jefe de los Comandos Unificados. Con ello, el Acta permitió reforzar y afianzar la Unidad de Mando de los Comandantes en Jefe (CINCs).
El Sistema de Seguridad Nacional, queda conformado como sigue: El Comando de Autoridad Nacional (NCA)[x], conformado por el Presidente de los EE.UU. y el Secretario de Defensa. El Jefe de la Junta de Jefes de Estado Mayor (CJCS) asesora al NCA y además comunica sus órdenes hacia los CINC’s o Comandantes en Jefe de los Comandos Unificados Conjuntos, (Combatientes y funcionales). Y por último, las instituciones, que están fuera de la línea de mando, que son las que proveen las fuerzas a los Comandos Unificados, y a otras fuerzas que eventualmente se conformen en apoyo a estos Comandos.
Los Comandos Unificados.
Constituyen la organización militar que debe satisfacer los requerimientos estratégicos de los EE.UU. Dependen directamente del Comando de Autoridad Nacional, que como hemos dicho, comprende al Presidente (Comandante en Jefe) y al Secretario de Defensa. El Jefe de la Junta de Jefes de Estado Mayor (CJCS), es el enlace y comunica las decisiones de la NCA a los Comandos Unificados.
Estos Comandos a su vez están divididos en dos grandes grupos. Los Comandos Regionales y los Comandos Funcionales. Los primeros son los que tienen responsabilidades regionales; están constituidos por el Comando de Fuerzas Conjuntas que reemplazó al Comando Atlántico y que tiene una misión de entrenamiento de fuerzas y mandos conjuntos, El Comando Europeo, el Comando Sur, el Comando Norte de reciente creación después del 11 de septiembre y que tiene por misión la defensa inmediata del territorio norteamericano, el Comando Central y el Comando del Pacífico. Los Comandos Funcionales son aquellos que cumplen una función puntual de apoyo al resto de los comandos regionales. Ellos son, el Comando de Operaciones Especiales, que reúne bajo un mismo mando unidades y equipos de FF.EE. de las diferentes instituciones, (Fuerza Delta, SEALS, aeronaves especiales, Boinas Verdes, etc). el Comando de Transporte, el Comando Espacial y el Comando Estratégico. Las zonas de responsabilidad jurisdiccional de los comandos regionales se detalla en la imagen siguiente.
Los actores y documentos claves derivados del Acta Goldwater – Nichols.
En el ámbito de la estrategia y planificación nacional, el Presidente de los EE.UU. de Norteamérica y el Consejo de Seguridad Nacional, desarrolla la Estrategia de Seguridad Nacional.
El Secretario de Defensa, debe diseñar y entregar las orientaciones para la Planificación de Defensa. A su vez el Jefe de la Junta de Jefes de Estado Mayor elabora la Estrategia Militar Nacional que se deriva de la Estrategia de Seguridad Nacional y enmarcada dentro de las orientaciones del Secretario de Defensa.
Finalmente, los Comandantes en Jefe de los Comandos Combatientes (CINC’s) deben elaborar las estrategias correspondientes a su Teatro de Operaciones.
En cuanto a planificación de desarrollo, el Jefe de la Junta de Jefes de Estado Mayor, es el responsable de elaborar los procesos de modernización de las FF.AA., conforme lo establece el Acta de Revisión de la Estructura de la Fuerza Militar de 1996. En ese marco, en los últimos años ha elaborado la “Visión Conjunta 2010” y la“Visión Conjunta 2020”. De igual modo el CJCS tiene la misión de elaborar y velar por la aplicación y cumplimiento de la Doctrina Conjunta, mediante la divulgación de esta doctrina a través de documentos doctrinarios para la Táctica, Técnica y Procedimientos para la Guerra Conjunta (JTTP)[xi]
Por su parte, el Secretario de Defensa y los Secretarios de los Departamentos de las Instituciones deben desarrollar las estrategias para la obtención y mantención de los recursos y presupuestos. Para ello, el Secretario de Defensa debe presentar anualmente al Congreso un Informe Anual, mientras que el presupuesto anual, y el presupuesto plurianual de cinco años, denominado Plan de Defensa para Cinco Años (FYDP)[xii] los presenta el Presidente para su aprobación por el Congreso.
Por último, el Acta de Revisión de la Estructura de la Fuerza Militar de 1996, emitida por el Congreso dispuso al Departamento de Defensa lo siguiente: “Cada cuatro años, debe conducir un análisis llamado “Revisión Cuatrienal de Defensa” (QDR)[xiii] que incluya a la estrategia de seguridad nacional, estructura de la fuerza, planes de modernización de las fuerzas, infraestructura, presupuesto, y otros elementos del programa de defensa y de políticas de EE.UU., con una visión futurista para poder determinar y expresar la estrategia de defensa de los EE.UU. y establecer un programa para los próximos 20 años. Esta revisión deberá hacerse con la consulta del Jefe de la Junta de Jefes de Estado Mayor.”[xiv]
A través de la Revisión Cuatrienal de Defensa (QDR) que es una herramienta a mediano plazo que debe presentar la visión militar de las amenazas, capacidades militares y estrategias, se debía lograr un programa de defensa hasta el año 2005, que consideraba en líneas generales: Configurar el escenario internacional o influirlo, mediante la presencia de fuerzas en ultramar; estar capacitados para Responder a las contingencias de menor escala y a las amenazas asimétricas; Preparar y modernizar las fuerzas del futuro para poder dar respuesta a las nuevas capacidades que desarrollen los presuntos adversarios y; Transformar, mediante la RMA[xv] o Revolución en Asuntos Militares y RBA[xvi] o Revolución en Asuntos de Negocios, la metodología para poder llevar a cabo las modernizaciones requeridas.
La Revisión Cuatrienal de Defensa del 2001, cubre el presupuesto de defensa del 2003 al 2007. Es la segunda orientación producida por el Pentágono, desde que el Congreso dictó la Acta de Revisión de la Estructura de la Fuerza Militar de 1996. Las instituciones de la Defensa a su vez, deben usar esta Revisión (QDR), para definir los requerimientos de presupuestos anuales, incluyendo los tipos de armamentos y sistemas, por adquirir, y las estructuras de fuerzas necesarias para lograr los objetivos definidos por el Pentágono.
La Ley Goldwater – Nichols ha permitido, que junto a organizar a la defensa y acortar el proceso de toma de decisiones en materias de seguridad nacional, los Estados Unidos como primera potencia militar, actúe con todos los elementos del poder nacional para la consecución de sus objetivos e intereses en el ámbito global, por lo que debe capitalizar los efectos sinérgicos de la doctrina conjunta, la que constituye parte esencial de su estrategia de Seguridad Nacional, tal como se discutirá a continuación.
V. LOS PROCESOS DE MODERNIZACIÓN.
Revisaremos ahora los elementos que conforman parte de esta doctrina conjunta, para lo cual se analizará la Visión Conjunta 2010, la Visión Conjunta 2020, y posteriormente la situación post 11 de septiembre, la transformación de las FF.AA. y el impacto de la nueva Estrategia de Seguridad Nacional.
La Visión Conjunta 2010.
El General de Ejército John M. Shalikashvili, Jefe de la Junta de Jefes de Estado Mayor, fue el artífice de este primer documento de Modernización de las Fuerzas Armadas norteamericanas después de la Revisión Cuatrienal de Defensa de 1996.
La visión conjunta se basa en la naturaleza que ha adquirido la guerra moderna, la que demanda que se luche como un equipo conjunto, en las palabras de Shalikashvili, “esto fue importante ayer, es esencial hoy día y será imperativo mañana. La Visión Conjunta 2010 provee un modelo basado en la operacionalidad para la evolución de las Fuerzas Armadas, y así poder enfrentar un enemigo incierto y desafiante. Esta Visión marcará un hito desde el cual deben partir las visiones de las instituciones y de los Comandos unificados.[xvii]
En esta visión, hay constantes que deben dar continuidad al proceso de transformación como son los objetivos e intereses norteamericanos, así como las misiones, tareas, conceptos estratégicos y la calidad de las fuerzas armadas N.A.
Se consideró que la protección de los intereses vitales y objetivos de los EE.UU., se lograría mediante fuerzas armadas de alta calidad, poderosas y potentes, basadas en cuatro elementos fundamentales: en primer lugar el potencial humano, como el elemento más importante, en segundo lugar, el equipamiento de primer nivel de las FF.AA., que potencia el valor de sus integrantes. Aún siendo menor que en años anteriores, esta fuerza debe contar con modernos sistemas que estén en la punta de la tecnología, adelantándose a los rápidos cambios de ella, característica propia de estos tiempos. Una capacidad de precisión de largo alcance, combinado con una amplia gama de sistemas de lanzamiento, ha emergido como un factor clave para las futuras guerras. Sistemas tales como el GPS o de posicionamiento global, el uso de nuevas fuentes de energía, la tecnología electromagnética, y mayores capacidades de “stand off” o de lanzamiento desde fuera de las áreas de los objetivos, proveerán una mejor precisión y un mayor rango de opciones de lanzamiento y bombardeo con mayor seguridad, Ello traerá consigo una mayor economía de las fuerzas y un mayor ímpetu en las operaciones.
El tercer elemento es el entrenamiento y alistamiento. El entrenamiento realista y con características similares al combate real, es el elemento esencial en la preparación de las fuerzas. Lo anterior desde el uso de simuladores hasta ejercicios de unidades operativas completas en el terreno, tanto en el propio país como en ultramar. Lo anterior, fomentando los ejercicios conjuntos y el trabajo con fuerzas de otros países aliados. Junto a ello, es necesario lograr el balance adecuado de equipar y sostener a las fuerzas, manteniendo el máximo de fuerzas en el territorio continental norteamericano, y las fuerzas, infraestructura y equipo necesarios, desplegados en los comandos unificados en sus áreas de interés, junto con aquel material adelantado, que facilite la organización, y transporte de nuevas unidades. Ello dará una mayor capacidad y rapidez de alistamiento y despliegue en caso necesario. Finalmente, el cuarto elemento es la formación de líderes y comandantes. Esto se pretendía lograr a través de intensos procesos para permitir el enriquecimiento profesional y la adquisición de destrezas y técnicas requeridas para la formación de comandantes de todos los niveles. Lo anterior, llevado a cabo con una atractiva política de reclutamiento y de mantención en las filas del personal calificado para mantener el alto nivel de liderazgo que necesita una fuerza altamente sofisticada.
El entorno internacional que rodeó a la Visión Estratégica Conjunta 2010 estuvo dominado por las expectativas de un mundo cambiante, que venía saliendo del paradigma de la Guerra Fría y a las puertas de un nuevo milenio, impactado por al globalización. La experiencia lograda con la estrategia de Colin Powell, de gran ablandamiento inicial, una fuerza avasalladora, una rápida victoria y una buena estrategia de salida del conflicto, maduradas a través de Grenada, Panamá y el Golfo, permitirían entregar los basamentos estratégicos para esta Visión Conjunta. Dicho entorno, obligó a pensar en la importancia del fortalecimiento de lo conjunto. Por otra parte, la Superioridad de la Información adquiere una connotación especial en esta nueva era. La búsqueda, uso y protección de la información ha sido siempre un elemento crítico para las funciones de Comando, Control e Inteligencia. Esto no cambiaría en este nuevo siglo, lo que si variaría, es el mayor acceso a la información y el mejoramiento sustancial en la velocidad y certeza de priorizar y transferir información, brindado por la tecnología. Si bien, la incertidumbre y la fricción en la guerra, sobre la que Clausewitz[xviii] escribió tanto, nunca van a ser eliminadas, esta nueva tecnología ayudará a disminuir su impacto sobre los combatientes y los comandantes. La superioridad en la información requiere de operaciones de guerra de la información en una gama mucho más amplia llamada guerra cibernética, donde todos los elementos que obtienen, producen, guardan, recolectan, protegen y transmiten información pasan a ser los sujetos a defender, atacar o interrumpir. Para ello es necesario, mantenerse en la punta del avance tecnológico, única forma de asegurar el desarrollo de los “Sistemas de Sistemas”, de alta tecnología.
Otro aspecto que condicionaría esta visión, es la mayor realización de operaciones multinacionales. El creciente empleo de medios de diferentes países, bajo el mandato de la ONU para la realización de diferentes tipos de operaciones con medios militares, obliga a buscar la forma en que diferentes fuerzas puedan operar conjuntamente, para lo cual deben desarrollarse métodos que permitan facilitar la interoperatividad entre ellas, en diferentes escalas, siendo éste un desafío que debe ser enfrentado y solucionado.
Los adversarios potenciales más peligrosos, son aquellos que obtienen acceso y que usando la tecnología, pueden incrementar rápidamente sus capacidades militares que significan una amenaza asimétrica a los EE.UU., ya sea por medio de su potencial militar, por el uso de tecnologías de la información y el peligro del uso y tráfico de armas de destrucción masiva. Para ello resulta entonces fundamental, poder armonizar estos cinco aspectos, para así lograr una fuerzas armadas que sean capaces de enfrentar el dinamismo de los cambios en el tránsito hacia el 2010.
Los principales conceptos operacionales que emergen de la Visión 2010, son: la Maniobra Dominante, la Acción con Precisión, la Protección Multidimensional de la fuerza y una Logística Concentrada, los que unidos por la Superioridad de la Información y las Innovaciones Tecnológicas producto de la Revolución en Asuntos Militares, permitirán lograr el efecto de masa necesario para disuadir o luchar y ganar las guerras en que los EE.UU., se puedan comprometer.
· Maniobra Dominante: (Dispersión y concentración) Es la aplicación multidimensional de las capacidades de información, enfrentamiento y movilidad, que permitan posicionar y emplear fuerzas conjuntas terrestres, aéreas, navales y del espacio desde áreas muy dispersas, para poder emplearlas reunidas en el logro del objetivo. La maniobra dominante debe permitir a las fuerzas ganar una ventaja decisiva, mediante el control a lo ancho, alto y profundo del campo de batalla. Ello requiere de fuerzas especializadas para realizar largas operaciones sincronizadas, desde zonas de concentración alejadas entre sí y dispersas en la región o regiones adyacentes, incluso desde el territorio norteamericano o europeo.
· Acción con Precisión: Este consistirá en un “Sistema de Sistemas” que capacitará a las fuerzas para localizar el objetivo o blanco, facilitar el adecuado comando y control, generar el efecto deseado, estimar el nivel de éxito y mantener la flexibilidad para retomar la acción cuando sea necesario. Aunque se emplee desde largas distancias, la acción con precisión, permitirá acomodar el campo de batalla a los propios requerimientos aumentando la seguridad de las propias fuerzas.
· Protección Multidimensional: Las fuerzas también deben protegerse del efecto de las propias tecnologías en uso. El primer requisito para este concepto, es el control del campo de batalla, para asegurar que las propias fuerzas mantengan su libertad de acción durante el despliegue, maniobra y contacto con el adversario, al mismo tiempo, mantener diferentes niveles o capas defensivas tanto para las fuerzas como también para las instalaciones militares de apoyo. Esta protección se basará en la superioridad de la información, que podrá entregar apreciaciones multidimensionales, así como identificación de las fuerzas en el campo de batalla. La Guerra de la Información apoyará este esfuerzo mediante la protección de los sistemas de información propios, mientras le niega al adversario estas capacidades. El resultado será una mayor libertad de acción para las fuerzas amigas y una mejor protección en todos los escalones contra ataques de precisión, armas de destrucción masiva y otros sistemas convencionales o no convencionales.
· Logística Concentrada: Todos los conceptos precedentes, descansan en la habilidad para proyectar el poder con las fuerzas más capaces en el lugar y tiempo preciso. Para optimizar estos tres conceptos la logística debe ser sensible, flexible y precisa.
Ella será el resultado de la fusión de las tecnologías de la información, logística y transporte, para entregar una respuesta rápida ante una crisis, para seguir y cambiar stocks y bastimentos aún en ruta, y entregar paquetes o bastimentos logísticos prediseñados, sostenimiento y apoyo directo a las operaciones tanto a nivel estratégico, como operativo y táctico. Se debe buscar la experiencia e integración con el sector civil, cuando sea necesario, para poder aprovechar las ventajas de las prácticas de negocios, de las economías comerciales y de las redes globales. Las tecnologías de la información mejorarán las capacidades de transporte aéreo, así como las de pre-posicionamiento[xix], permitiendo alivianar la carga durante el despliegue y apoyar los sistemas de entrega punto a punto. El impacto de los mejoramientos en el sistema, permitirá poder desplegar una fuerza menor, pero más capaz, con un sistema logístico más pequeño, disminuyendo las vulnerabilidades de las líneas de comunicaciones y de abastecimiento y acarreo.
La sinergia producida por estos cuatro conceptos, con el apoyo de la superioridad de la Información trasciende la guerra convencional; su desarrollo tiene el potencial de satisfacer efectivamente los requerimientos derivados de todas las misiones y tareas que se desprenden de las operaciones militares, pudiendo dominar todo el espectro, asegurando el contacto en tiempo de paz a través de operaciones militares distintas a la guerra, a mantener una efectiva disuasión y prevención de conflictos y si se llega a la guerra, tener la seguridad de combatir y vencer.
Con ello, las fuerzas armadas norteamericanas son sin lugar a dudas, la fuerza militar más poderosa, destacándose por la excelencia de su capacidad de empleo en forma conjunta. Con esta visión se busca fortalecer las capacidades militares, teniendo en cuenta la ventaja comparativa en el acceso y uso de nuevas tecnologías y en la capacidad innovadora del personal para preparar las fuerzas para el siglo XXI. Sin embargo, a la fecha de elaboración de la Visión Conjunta 2010, en 1996, la concepción de seguridad era similar a la de la guerra fría, ya que la principal amenaza considerada era una fuerza militar clásica y el paradigma estratégico era la de enfrentar dos grandes conflictos regionales mayores al mismo tiempo. Uno en Europa o en el Asia Central y otro en el Asia.
La Visión Conjunta 2020
La Visión Conjunta 2020 fue el producto estratégico militar del nuevo Jefe del Junta de Jefes de Estado Mayor, General de Ejército Henry H. Shelton. en la año 2000. Nace como una prolongación de la Visión 2010, aprovechando su impacto y moméntum, pero adaptada a los cambios sufridos en el escenario mundial al inicio del nuevo siglo. Ella tiene el propósito de cambiar la forma de hacer la guerra, con nuevos conceptos operativos y formas de organización que buscan lograr el dominio de todo el espectro de la guerra, donde las fuerzas deben obtener una ventaja decisiva en el combate y al mismo tiempo, estar en condiciones de enfrentar con éxito las amenazas asimétricas, tales como el uso de armas de destrucción masiva, guerra de la información y el terrorismo, entre otras.
¿Cuáles fueron los cambios que sufrió el entorno internacional que motivó esta nueva visión?
Una característica de la nueva situación estratégica mundial es la aparición de nuevas amenazas, que ponen un énfasis diferente en la forma de protegerse y de actuar, por cuanto su naturaleza más importante es el método y la forma en que ellas se manifiestan. En efecto, en esta nueva visión de los peligros que se vislumbran en contra de los estados, aparecen situaciones que implican graves riesgos a la seguridad como lo son la proliferación de armas de distinta naturaleza, con un gran tráfico incontrolado entre diferentes actores del sistema internacional que no son estados, vale decir organizaciones de distinto índole, como agrupaciones de terrorismo internacional, narcotraficantes, narcoterrorismo. De igual modo el uso del terrorismo por parte de estos actores y otros como principal forma de atacar a los estados y las personas ha hecho variar el paradigma de la clásica confrontación de fuerzas militares contra fuerzas militares. El terrorismo está precisamente lejos del campo de batalla y en el corazón mismo de las sociedades. Lo anterior ha traído una proliferación de actores transnacionales que usan todas estas amenazas para hacer sentir su valor o poder en el concierto internacional, independientemente de sus nacionalidades o países de origen. Precisamente su característica principal es la de actuar no representando un estado nación en particular, pero si teniendo algunos estados como patrocinadores o como santuarios. Otro elemento que aporta a esta situación son los estados fallidos, cuya situación precaria, alimenta muchos de estos factores de inestabilidad, como lo hemos visto, en los Balcanes y en Somalía y Afganistán. En este mundo convulsionado, pesa otra amenaza, que son las Armas de Destrucción Masiva, cuyo tráfico, manejo, operación y tamaño las hace de difícil detección y fáciles de usar. Lo anterior, por otra parte, también ha traído, en especial en el caso de los estados fallidos, la necesidad de usar a las fuerzas militares de otra forma, completamente diferente a su función habitual o final cual es hacer la guerra. En el último tiempo, las operaciones militares diferentes a la guerra, han tomado un ritmo importante. Su naturaleza principal es el auspicio que les otorga la ONU por mandato, y la participación de fuerzas de diferentes países en ellas lo que produce problemas de coordinación y mando y también de relaciones entre países. Finalmente estas capacidades adquiridas por estos nuevos actores internacionales obliga a tomar en cuenta aspectos de Seguridad de la Información que permitan mejorar los sistemas de alarma temprana y otros para poder hacer frente a estas nuevas amenazas.
En cuanto a los EE.UU., este contexto lo llevó a redefinir su apreciación sobre la situación mundial, manteniendo su histórico principio de comprometer sus intereses nacionales en el orden global, debiendo al mismo tiempo buscar la fórmula para darle seguridad en cualquier parte del planeta. De igual modo, se estima que el rápido avance tecnológico, ha traído como consecuencia precios menores y otras formas para lograr un mayor acceso a la tecnología. Ello ha permitido que los potenciales adversarios de los EE.UU., tengan también acceso a las tecnologías de punta, lo que les da capacidades que antes no poseían. Finalmente las llamadas amenazas asimétricas, son cada día más recurrentes, y de uso más lógico por parte de aquellos estados que no pueden igualar la capacidad militar de los EE.UU., encontrando en ellas una solución estratégica para lograr sus objetivos.
¿Qué contempla la Visión 2020 para esta nueva situación estratégica?
La Visión Conjunta 2020, como una proyección de la visión 2010, mantiene en sí los cuatro conceptos operacionales anteriores, es decir, la Maniobra Dominante, la Acción con Precisión, la Logística Concentrada y la Protección Multidimensional, pero ahora con nuevos condicionantes y elementos que los apoyan como lo son la Innovación de la Superioridad de la Información, el trabajo interagencias, el trabajo con otras fuerzas multinacionales, un mejor sistema de Comando y Control Conjunto y un mayor apoyo a las Operaciones de Información, con ello la sinergia se logra sólo por la evolución de la doctrina conjunta, manteniendo organizaciones más versátiles y ágiles, un mayor esfuerzo en el entrenamiento conjunto, material y equipo mejorado para las nuevas necesidades; lo anterior con un innovado programa de formación de líderes y educación, necesario para poseer el potencial humano de mejor calidad, y las instalaciones e infraestructura capaz de sostener y apoyar estas fuerzas. Con ello se logrará el dominio total del espectro que abarca desde las operaciones en la paz hasta la guerra, teniendo como base fundacional a la Interoperatividad, que permite la unión conceptual, y física de las diferentes fuerzas que deben ser empleadas en el amplio espectro de las operaciones militares del siglo XXI.
Dicho esto, se puede concluir que el Dominio Total del Espectro se puede considerar como la habilidad que tienen las fuerzas norteamericanas para derrotar a cualquier adversario, operando ya sea en forma unilateral o en combinación con otras fuerzas multinacionales o con otras agencias, y al mismo tiempo, controlar cualquier situación en cualquier parte del amplio espectro de las operaciones militares.
Las principales diferencias que podemos notar entre ellas, son las siguientes:
La nueva visión otorga una mayor atención en la interoperatividad de las fuerzas armadas tanto con otras agencias nacionales como con fuerzas multinacionales. Dentro del dominio total del espectro se destaca como elemento crítico y fundamental a las operaciones de Información, lo que permite entregar a las fuerzas o países amigos, información procesada, facilitar los apoyos y la acción multinacional de sus fuerzas y al mismo tiempo proteger a esos países de los presuntos adversarios. Por otra parte, en un mundo globalizado y donde la información llega rápidamente a todos los hogares, permite influir en el apoyo a la audiencia objetivo, sea esta doméstica o nacional o bien internacional, y por último, con el adversario, permite influir en sus decisiones, degradar sus capacidades e influencias en otras audiencias objetivos, destruir sus bases de información y sistemas y por último negarle información que ellos requieran.
También, en esta visión se le da una mayor importancia a los sistemas de Comando y Control (C2) conjuntos, como una forma de mejorar la interoperatividad entre las propias fuerzas, una mayor atención en mantener y asegurar la superioridad en la información como una forma eficaz de lograr una superioridad y mayor rapidez en los procesos de toma de decisiones.
Finalmente, de acuerdo a los nuevos modelos que está presentando este nuevo siglo, se establece la necesidad de una mayor participación en operaciones militares de no -guerra, sean éstas, de apoyo humanitario, de imposición y mantención de la paz, entre otras.
Comparando ahora a la visión 2020 con las actuales amenazas, nos encontramos que ellas pueden y de hecho así ha ocurrido, producir daños considerables a la infraestructura de los EE.UU., tanto dentro de su territorio como fuera de él, junto con campañas en otros países amigos o de conveniencia para negar el acceso de medios norteamericanos a esos países, es decir, negarles bases de apoyo a futuras operaciones. Lo anterior, de la mano con posibles ataques a blancos que son decisivos y que permitan horadar y quebrar la voluntad de lucha norteamericana
Por otra parte, han aumentado los ataques de características asimétricas en el último tiempo en diferentes partes del mundo, prácticamente ningún continente ha estado ajeno a estos ataques. Lo anterior junto al desarrollo de tecnología de punta más barata y por lo mismo más fácil de obtener ha permitido que los adversarios logren ventajas asimétricas selectivas sobre los EE.UU., no pudiendo tener respuestas eficaces contra esta vulnerabilidad, como quedó dramáticamente expuesto el 11 de septiembre del 2001. Finalmente el adversario realiza operaciones de información o desinformación que permiten manipular a los medios de comunicación social, logrando efectos psicológicos importantes en la audiencia mundial, en contra de los EE.UU.
En relación al ambiente operacional actual, el campo de batalla se ha extendido hasta tener un alcance global, desde el continente norteamericano hasta las diferentes áreas de conflicto. Hoy el territorio norteamericano como nunca antes, está expuesto a sufrir los rigores de un acción bélica de características completamente diferentes a las clásicas amenazas de la guerra fría. En este ambiente adquiere importancia el concepto de la superioridad de la información como forma para prevenir ataques, asegurar el país, manejar la información y lograr superioridad, de igual modo, la capacidad de las fuerzas conjuntas deben permitir aumentar el ímpetu y sostenimiento del combate, y también aumentar el ritmo y tiempo de ejecución de la batalla. Esto debe capacitar a las fuerzas norteamericanas, para actuar en todo el espectro de las operaciones militares, desde las operaciones de paz hasta las operaciones propias de la guerra, y al mismo tiempo, tener la capacidad de interoperar con otras agencias del estado y con fuerzas multinacionales amigas o aliadas.
¿Por que evoluciona el concepto conjunto en el modelo norteamericano?
En primer lugar, para evitar los conflictos de intereses entre las fuerzas, se hacía un uso limitado de sus verdaderas capacidades, lo que generaba un efecto generalmente no deseado, por el uso restringido de los medios. Muchas veces ellos se emplearon más por razones de carácter político, que por razones de carácter operativo o estratégico.[xx] Por ello, se trata de avanzar en el refuerzo de los aspectos y capacidades comunes que unen a los servicios, de manera de poder usarlos sin que exista riesgo de conflicto entre ellos, para lograr lo anterior se hace imprescindible el uso integrado de las capacidades de las diferentes fuerzas de la defensa, lo que permite aprovechar el máximo sus las capacidades y fortalezas conjuntas, para así poder lograr los objetivos que se ha fijado la Visión Conjunta 2020. Lo anterior, se potencia aún más en esta visión, con la integración de estas capacidades con otras agencias norteamericanas y con fuerzas multinacionales, lo que resulta en el dominio total de todo el espectro de la guerra, como resultado de la sinergia que se produce de la integración de todas las capacidades de los servicios, agencias y fuerzas multinacionales.
El desafío es unir el pasado con el futuro, reforzando los puntos comunes y de unión entre las fuerzas, desarrollar los conceptos de transición para lograr avanzar hacia verdaderas operaciones conjuntas, mucho más allá de la simple interoperatividad, que ya es de suyo, inmensamente compleja. Según el texto de la Visión Conjunta 2020, la única forma en que las FF.AA. norteamericanas puedan llegar a ser la fuerza más efectiva del 2020, es logrando ser un completo orgánico, intelectual, operativo, doctrinario y técnicamente conjunto.
Todo ello llevará a que si comparamos el diseño de la fuerza con el del año 2000, se puede inferir que si bien la capacidad de la fuerza es equivalente, esta tiene una estructura diferente. Al año 2000 la fuerza era la clásica, conformada por medios del Ejército, Armada y Fuerza Aérea, en cambio para el 2020, se espera contar que ellas sean aún más letales, con alcances de nuevas dimensiones, como por ejemplo el espacial, y con una mayor capacidad de interoperar con otras agencias y con otras fuerzas multinacionales, usando todos los poderes e instrumentos del estado, junto a todas las capacidades del poder nacional que permitan producir este elemento político – militar único.
Con ello volvemos al concepto clave de la visión 2020, que está basado fundamentalmente, en las capacidades centrales de cada institución en particular, las que unidas deben ser capaces de conformar una fuerza realmente conjunta con la capacidad de lograr el dominio total del espectro donde se desarrollan las diferentes operaciones militares y el empleo de la fuerza.
La Situación Post 11 de Septiembre de 2001.
Pero el desarrollo de esta visión estratégica al 2020, se vio interrumpida por los amargos sucesos del 11 de septiembre, que definitivamente, iban a cambiar la situación doméstica e internacional de los EE.UU. de Norteamérica y de sus FF.AA. Efectivamente, hasta esa fecha, y de acuerdo a los efectos del ataque con gas sarín en el metro de Tokio, EE. UU., se había preparado para un eventual ataque con armas químicas hacia alguna de sus grandes metrópolis, habiéndose desarrollado iniciativas para unificar diferentes agencias a nivel estatal, para hacer frente a este tipo de emergencias[xxi], pero, nunca se preparó para la alternativa del 11 de septiembre, y la habilidad de los terroristas para transformar aviones en explosivos volantes y altamente destructivos.
Hemos visto, los momentos o hitos legales históricos más importantes en materia de defensa norteamericana. Pero recientemente, el hecho más importante realizado por la actual administración ha sido la creación del Departamento de Defensa Territorial o de “Homeland Security”, que involucra muchos organismos y agencias más allá del Departamento de Defensa. En esta área es importante destacar, como se ha mencionado anteriormente, la creación del Comando del Norte, que reunirá a todas las fuerzas responsables de la defensa directa de los EE.UU. de N.A.
Sin embargo, los hechos han llevado a la transformación de las fuerzas, acelerando el proceso contenido por la visión 2020, para poder enfrentar los desafíos impuestos por la nueva situación, que implican cambios en los diseños organizacionales, adopción de nuevos conceptos, y el establecimiento de seis objetivos para el proceso de transformación, los que según Paul Wolfowitz, Vice Secretario de Defensa de los EE.UU., son:
· La defensa del territorio norteamericano y otras bases de operaciones, de la amenaza de armas nucleares, biológicas o químicas y de sus medios de proyección.
· La negación de santuarios a sus adversarios, privándolos de su habilidad para sustraerse a la detección de medios norteamericanos.
· Mantener y acrecentar la capacidad para proyectar y mantener fuerzas en teatros distantes, a pesar de las amenazas para denegar esta capacidad.
· Conducir operaciones efectivas en el espacio.
· Conducir operaciones efectivas de Información.
· Fortalecer las tecnologías de Información, para otorgar a las fuerzas conjuntas un cuadro operacional común.
Como un ejemplo de lo anterior, se presentan a continuación las previsiones presupuestarias para enfrentar estos objetivos. Así por ejemplo, el presupuesto anual de defensa del año 2003 fue de US$ 364,6 billones de dólares para el año 2004, el presupuesto presentado por el Departamento de Defensa asciende a US$ 379,9 billones de dólares, y finalmente, la Revisión Cuatrienal de Defensa del 2001, cubre el presupuesto de defensa del 2003 al 2007, cuya suma asciende a US$ 136 billones de dólares, que considera:
· 45,8 % para la protección de bases.
· 53% para la Proyección de fuerzas, dentro de lo que se considera el desarrollo de vehículos anfibios a control remoto y la continuación del desarrollo del avión de combate V-22.
· 16,9% para la Negación de Santuarios, que considera entre otros proyectos, la construcción de una plataforma espacial global para la detección y seguimiento de fuerzas y medios adversarios; la transformación de cuatro submarinos nucleares para que puedan portar 150 misiles Tomahawk y transportar equipos SEALS[xxii] de hasta 66 hombres cada uno; también considera el fortalecimiento del desarrollo de UAV[xxiii], tales como el Global Hawk y el Predator, así como el desarrollo de munición inteligente.
· 18,6% para Tecnologías de la Información, que considera entre otros proyectos, el desarrollo del proyecto LINK 16, para transmitir información en tiempo real desde sensores a sistemas de armas, así como el desarrollo de comunicaciones espaciales laséricas.
· Finalmente, un 1,5% del presupuesto para operaciones de información en el Espacio, destinado al desarrollo de programas altamente clasificados.
VI NUEVA ESTRATEGIA DE SEGURIDAD NACIONAL.
Después de dos años en la Presidencia, en Septiembre del 2002, George W. Bush, estableció la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos, la que en diferentes capítulos, agrupa una serie de discursos en que desarrolla y define los conceptos centrales de la Estrategia de Seguridad Nacional de ese país. Los puntos más relevantes de ella son:
· El fortalecimiento de alianzas para combatir el terrorismo.
· La prevención del empleo de armas de destrucción masiva en contra de los Estados Unidos, sus aliados y países amigos.
· El potenciamiento del crecimiento económico a través del libre mercado.
· La expansión de las posibilidades de desarrollo, fomentando las sociedades abiertas y la democracia.
· El desarrollo de una agenda cooperativa con los otros centros de poder mundiales.
· La importancia del desarrollo de ataques preventivos para evitar o disuadir a posibles adversarios de efectuar ataques a los EE.UU., o a los intereses norteamericanos en cualquier parte del mundo.
Pareciera que se establece una nueva doctrina de defensa, si uno lee algunos de los párrafos de esta nueva estrategia que establece que:
“La defensa de los EE.UU., el pueblo norteamericano y nuestros intereses tanto en casa como en ultramar, se realizará mediante la identificación y la destrucción de las amenazas antes de que alcancen nuestras fronteras. Aún cuando EE.UU., continuará buscando el apoyo de la comunidad internacional, no vacilaremos en actuar solos, si es necesario, para ejercitar nuestro derecho de autodefensa, actuando preventivamente, contra los terroristas, para prevenir que produzcan daños a nuestra gente y a nuestro país, negando el patrocinio, apoyo y santuarios a terroristas mediante el convencimiento o la imposición a aquellos estados que los otorguen, de aceptar las consecuencias de sus actos soberanos.”[xxiv]
Con esta declaración, Estados Unidos, públicamente, preconiza el uso de la fuerza, en forma de ataques preventivos, para disuadir a sus potenciales adversarios de actuar coercitivamente contra él, lo que también obliga a llevar a cabo las previsiones y proyecciones de la visión conjunta 2020 a un nivel que pueda asegurar el cumplimiento de esta nueva doctrina de seguridad nacional. Por ello es necesario resaltar la importancia que le da el actual secretario de Defensa Donald Rumsfeld a este proceso de modernización, al establecer que “Ni el más avanzado arsenal tecnológico del mundo transformará nuestras fuerzas armadas sino transformamos la forma en que nuestras fuerzas piensan, entrenan, practican y combaten”.
VII. CONCLUSIONES GENERALES.
En relación con los resultados del Acta Goldwater-Nichols:
Si bien, esta ley, logró cambios importantes que permitieron lograr avances efectivos en todo el proceso de mando y control, responsabilidades y definición de tareas, impensadas antes de Goldwater-Nichols, como todo proceso de cambios, éste no ha estado exento de problemas. Después de 16 años se pueden determinar algunos problemas derivados de esta ley.
En primer lugar, ha dado origen a diferentes tensiones entre las instituciones de las FF.AA.
En efecto, se ha producido una serie de problemas derivados de los conceptos de alistamiento y modernización de las fuerzas. Lo anterior, por cuanto el alistamiento es una responsabilidad primaria de los Comandantes de los Comandos Unificados (CINCs), y los procesos de modernización es responsabilidad de las instituciones. De manera que surge el problema de que si los procesos de modernización son propios de cada institución o también deben abarcar el ámbito conjunto.
De igual modo, existe una tensión entre las perspectivas regionales y la globales y el impacto que ellas tienen en el desarrollo de las prioridades. En otros términos, se priorizan las fuerzas de los comandos regionales unificados, o la capacidad de las FF.AA. norteamericanas para actuar en cualquier parte del planeta.
También existe una diferencia al comparar la visión de los Comandantes de los comandos unificados que buscan resultados producto de la sinergia de las fuerzas, mientras que las instituciones se concentran en la especialización.
Los puntos anteriores, que fueron producto de Goldwater-Nichols, han ido siendo modificados por las visiones conjuntas 2010 y 2020 respectivamente, tal como lo hemos visto a través de la segunda parte de este trabajo.
Por otra parte, esta ley afectó las culturas institucionales por la particularidad de hacer prevalecer lo conjunto, dejando en un segundo plano los valores de las instituciones, que pasaron a ser “proveedores” de recursos humanos y materiales, a los Comandos unificados.
De igual modo se produce una lucha por la obtención de recursos, ya que los presupuestos anuales dedican parte importante de los recursos para fines conjuntos, al igual que los resultados de las Revisiones Cuatrienales de Defensa.
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