Cancún escenario de guerra entre carteles

MARK STEVENSON
Associated Press
CANCUN, México (AP) – Detrás de los lujosos centros vacacionales y paradisíacas playas de Cancún bulle una guerra entre narcotraficantes alimentada por una corrupción policial generalizada.
Otros factores que han contribuido a este estado de crispación son la interrupción parcial de las rutas de tráfico de drogas a través de Haití y una batalla por territorios entre dos cárteles de las drogas locales.
Tres años después de que las autoridades creían que habían puesto fin al narcotráfico en esta ciudad fueron hallados nueve cadáveres, lo que reveló la existencia de una organización de narcotraficantes involucrados con acciones de corrupción en todos los niveles del gobierno y que sorprendió incluso a investigadores federales.
El hallazgo trajo recuerdos de las épocas oscuras de la década de los noventa, cuando una de las organizaciones, el cartel de Juárez, transportaba enormes cantidades de cocaína por la costa del Caribe mexicano, presuntamente con la protección del entonces gobernador del estado de Quintana Roo, Mario Villanueva, quien fue arrestado en el 2001 bajo acusaciones de narcotráfico.
Sin embargo, ahora, una cadena de acontecimientos macabros que involucra a varias organizaciones llevó al asesinato de tres agentes federales y a dos informantes de la policía, el secuestro y heridas a dos investigadores federales y el descubrimiento de cuatro cadáveres calcinados sin identificar que estaban en el maletero de un auto incendiado.
Más de 12 elementos de las policías local y federal han sido arrestados, entre ellos los dos policías heridos, lo que ha llevado a una acumulación de pruebas de que la policía, los dirigentes empresariales personalidades locales del gobierno están relacionados con el tráfico de drogas.
«Es como un juego para ver quién puede obtener primero las drogas» entre el ejército, la armada, y los traficantes, indicó Donald Morgan, un estadounidense pescador y guía de turistas que se mudó a México en 1976.
El guía describió que los cargamentos de drogas, que son arrojados al mar desde avionetas, son disputados en las aguas. «Esto pasa todo el tiempo», añadió.
Las drogas están destinadas para ser enviadas a Estados Unidos, y no para los millones de estadounidenses que visitan Cancún al año. Las autoridades indicaron que no hay informaciones por el momento de que se haya descubierto a turistas involucrados en el negocio del tráfico de drogas o en acciones violentas que acompañan a esos grupos en las costas del Caribe y del Golfo de México.
El tráfico en esta localidad involucra a paquetes de cocaína colombiana envueltos en plástico arrojados desde avionetas hacia lanchas rápidas que esperan el cargamento. Tan pronto la llevan a la costa, la droga es llevada en camiones o aviones hacia el norte del país y hacia Estados Unidos.
Los principales sospechosos, las víctimas y los participantes de estas operaciones son policías e informantes, aunque todavía de desconoce la razón por la cual algunos de ellos fueron asesinados.
Los fiscales federales indicaron solamente que «los traficantes de drogas reaccionaron violentamente y comenzaron a buscar algo que pensaban que tenían los agentes federales».
Funcionarios locales, que solicitaron permanecer anónimos, indicaron que los traficantes pensaban que la policía les había robado un cargamento de cinco kilos de heroína durante un allanamiento ocurrido el 9 de noviembre en una casa en Cancún.
El columnista local Renán Castro indicó que las pandillas de narcotraficantes buscaban un disco de computadora que la policía decomisó durante un allanamiento que presuntamente contenía los nombres de los empresarios que lavan dinero para los carteles de las drogas.
Los fiscales indicaron que no tenían información de que esas listas existieran.

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