FARC también pone condiciones

El principal grupo rebelde de Colombia, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), anunció que accederá a liberar a decenas de rehenes a cambio de la totalidad de sus guerrilleros en poder del gobierno y de la repatriación y libertad de su líder Simón Trinidad.
«Crecen la zozobra y razonable descontento de los familiares de los prisioneros de guerra con el gobierno de Uribe, por congelarles la posibilidad que tenían de gestionar el intercambio humanitario», señalaron las FARC a través de un comunicado divulgado en su página de Internet.
«Luego del pretendido chantaje a las FARC con la injusta extradición de Simón Trinidad a los Estados Unidos, los familiares saben que, sin el regreso de Simón a Colombia, las posibilidades del acuerdo de canje están lejos de concretarse por culpa de Álvaro Uribe y su equipo de gobierno», agrega el comunicado.
Según los corresponsales, el anuncio podría significar el fin del último intento gubernamental para lograr la liberación de más de 60 rehenes, incluida la ex candidata a la presidencia, Ingrid Betancourt.
Exigencias
Los rebeldes colombianos exigen el regreso de su comandante Simón Trinidad, el guerrillero de más alto rango capturado en los últimos años en Colombia.
Trinidad fue extraditado el 31 de diciembre a Estados Unidos para que responda por cargos de secuestro y narcotráfico.
El presidente Álvaro Uribe ordenó la extradición después de que el grupo no liberara a los rehenes, como había exigido el gobierno.
El presidente Uribe autorizó la extradición a EE.UU. de otra líder guerrillera.
Los rebeldes también exigen la liberación de cientos de otros rebeldes, incluida Nayibe Rojas, alias «Sonia», cuya extradición a Estados Unidos está en proceso tras la autorización de Uribe, y a Rodrigo Granda, cuyo arresto desató una crisis en las relaciones diplomáticas con Venezuela.
El comunicado rebelde añade la necesidad de que el gobierno retire el ejército de una región de Colombia para que sus negociadores se puedan reunir con los del gobierno para la firma de un acuerdo humanitario.
Sin embargo, el presidente Uribe afirmó la semana pasada que no habrá retirada de las fuerzas militares de ninguna zona del país e insistió en que los guerrilleros que lleguen a ser excarcelados no deberán regresar a la lucha armada.
Futuros diálogos
Los rebeldes también señalaron que «los futuros diálogos del nuevo gobierno con las FARC hacia la búsqueda de la paz definitiva y duradera estarán precedidos del reconocimiento de nuestra condición de organización política revolucionaria armada del pueblo, por fuera de las leyes del régimen gobernante, donde los acuerdos deberán ser ratificados por medio de una asamblea nacional constituyente».
Según el grupo es un «desafuero» del actual Gobierno el tratar de comparar la «razón de ser de la insurgencia» con los grupos paramilitares.
El gobierno busca que, en el futuro, pueda ser aplicada a los grupos guerrilleros la normativa jurídica que el Congreso apruebe como marco legal para los ultraderechistas de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), organización que avanza en un proceso de paz con el Ejecutivo.
Las FARC mantienen secuestrados a varios políticos y militares que denomina como «canjeables» entre quienes se encuentra la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, 12 ex diputados regionales, cinco ex congresistas, un ex gobernador, un ex ministro y tres estadounidenses.

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