3 de cada 4 alertas marítimas en España son falsas

< De las 591 señales de alerta de radiobalizas, llamadas selectivas digitales o del satélite Inmarsat que los centros de salvamento marítimo españoles recibieron en el año 2000, 451 fueron falsas alarmas. Altísimo porcentaje de errores que es verdad que se ha rebajado con respecto a anteriores ejercicios, pero que todavía no tiene la solvencia necesaria para otorgar al nuevo sistema mundial de socorro la fiabilidad que la gente de mar se merece. Ha llegado la hora de poner remedio a este caos que pone en serio riesgo la eficacia de los rescates y apuestan por penalizar las infracciones que se producen. Han tenido que ocurrir decenas de siniestros con muchos muertos, aplicable el simil del semáforo en el cruce despues de varios atropellos, para que las administraciones marítimas se vean abocadas inexorablemente a estudiar el porqué y las causas de los accidentes y, poner orden en todo el tinglado en la busqueda de curar el mal de la siniestralidad en la mar. Mientras no exista un diálogo más fluido, las autoridades eligen la vía de los trajes de supervivencia, los chalecos salvavidas y las revisiones de buques en activo. Colectivos de marinos, oficiales de radio, maquinistas y otros a los que le avala la experiencia en el entorno denúncian y aluden que se está descuidando el principio que desencadena todo el posible operativo en seguridad marítima: la comunicación. Las cifras cantan, algo está fallando y la estadística todo el mundo sabe que es mater de decisiones y actuaciones en muchos ámbitos de la vida. Cuando el 76% de las alertas de radiobalizas o llamadas selectivas digitales (LSD) recibidas en los centros de salvamento fueron falsas alarmas algo no funciona provocando un alto coste en despliegue de medios, unos 60.000 € por actuación, y lo , incluso reconocido la propia Organización Marítima Internacional (OMI). A juicio de los profesionales de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), el primer paso para remediar la situación es familiarizar a los patrones y capitanes con los equipos del sistema mundial de socorro. Al mismo tiempo, obligar a los buques a navegar con el canal de 16 o el 2182 -frecuencias internacionales de socorro- sintonizados, pues está comprobado que no siempre se hace. Otra sugerencia es que se aplique el reglamento de la UIT, que recoge la conveniencia de formar al usuario en el manejo y mantenimiento de los equipos de socorro con la realización de pruebas periódicas. «Sólo así se podrá determinar por qué falla el sistema». Un sistema que permite que las «falsas alarmas continúen impunes», tampoco puede funcionar, y esto es responsabilidad de la adminstración. Los operadores de radio también ponen de relieve el desconocimiento del que hacen gala los responsables de la seguridad. Así, sugieren que hagan un repaso del sistema mundial de socorro y sus subsistemas y descubrirán el transpondedor de radar, un aparato que debe ir incluido en las balsas salvavidas y constituye un método vital para la localización de embarcaciones en peligro. Las radiobalizas personales son, por tanto, «redundantes

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