Banco de España exige más atención a los fraudes electrónicos

El Banco de España dio un paso más en la guerra contra los timos por Internet, que crecen de manera imparable. El supervisor ha advertido a las entidades de la necesidad de aumentar su seguridad y mantener «una permanente vigilancia» que dote de seguridad las transacciones electrónicas con el fin de «reducir al máximo su uso fraudulento». Este fenómeno ha afectado en España a las principales cajas y bancos, que calculan que el número de correos falsos enviados en el periodo transcurrido del año con la finalidad de robar datos bancarios supera el millón.
Internet se ha convertido en un canal financiero en auge permanente. Tanto las entidades que trabajan exclusivamente por la Red como las tradicionales, están convenciendo a sus clientes de las ventajas de operar por Internet, el canal que tiene menos costes. Pero los timadores han visto en este medio los resquicios que les pueden permitir enriquecerse. De hecho, los intentos de estafa a los clientes bancarios en la Red han crecido un 336% en ocho meses en el mundo, La asociación internacional Anti-phishing Working Group, integrada por los principales grupos de seguridad tecnológica y bancos, afirma que se registran 3.000 millones mensuales de este tipo ataques en el mundo.
El Banco de España, en una actitud poco habitual, hizo público ayer una advertencia al sector financiero. El organismo dirigido por Jaime Caruana colocó en el portal del Cliente Bancario, que se encuentra en la página web de esta entidad, una nota en la que llamaba la atención de las entidades «sobre los riesgos específicos que proceden del creciente uso de las nuevas tecnologías en la actividad bancaria».
Asimismo, les ha recordado «la necesidad de que las entidades mantengan una permanente vigilancia sobre la efectividad de las medidas adoptadas para dotarlas de seguridad y reducir al máximo su uso fraudulento».
Mantener la confianza
En concreto, el organismo regulador insiste en que se pongan «los últimos avances tecnológicos al servicio de las transacciones electrónicas, como requisito para poder ofrecer ese tipo de servicios, y así mantener la confianza de los clientes en que ese canal es seguro, eficiente y fiable». Además, el Banco de España ha ido más lejos ya que explica que el objetivo de estas campañas es suplantar la personalidad de sus víctimas para pedir créditos en su nombre. Así, el timado se queda con la deuda y el ladrón con el dinero.
Este organismo afirma que «ha detectado un incremento de las reclamaciones ante la Central de Información de Riesgos, que pone de manifiesto la utilización fraudulenta de documentación personal por parte de individuos que tratan de suplantar la personalidad en la solicitud de créditos destinados a la adquisición de determinados bienes».
En este sentido, el Banco de España ha solicitado también a las entidades de crédito que «adviertan a los servicios responsables de autorizar este tipo de operaciones para que extremen las precauciones exigibles, comprobando previa y meticulosamente la documentación aportada por los solicitantes».
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La advertencia pública del Banco de España llega veinte días despúes de que esta institución hubiera enviado una carta a las entidades insistiendo en este asunto. En ella, se recordaba la «preocupación de los supervisores bancarios» acerca de los riesgos de este canal bancario y la necesidad de «una prudente gestión» por lo que recomendaba la lectura de un documento del Comité de Supervisión Bancaria de Basilea de julio de 2003 sobre los riesgos de esta actividad bancaria.
Desde hace un año, este spam o correo basura, ha empezado a ser un problema para bancos y cajas españolas. BBVA, Banco Popular, Caja Madrid, Cajamar, Banesto, BBK, Ibercaja son algunos de los que han reconocido ataques con copias de sus páginas web, enviadas a clientes y no clientes. En ellas se les solicita sus datos y claves personales con la excusa de que la entidad está rehaciendo sus archivos. En otros casos se amenaza con perder el acceso a sus cuentas si no envían de nuevo sus datos.
En el segundo semestre del año pasado, el sector calculó alrededor de medio millón de ataques. En lo que va de año creen que se ha podido duplicar esta cifra. Nadie quiere reconocer el número de robos conseguidos, aunque algunas fuentes bancarias hablan de más de 5.000. Los cálculos de algunas asociaciones aseguran que por cada 30.000 spam se consigue un cliente. La Guardia Civil detuvo en julio a una banda que, operando desde España, había robado 40,5 millones en todo el mundo con este método.
Para luchar contra este problema, el sector ha creado el Comité de Coordinación Interbancario, que empezó a funcionar en diciembre pasado. Lo integran técnicos de las cajas y bancos.

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