Renuncia de Mesa no calma protestas en Bolivia

La Paz. El polarizado Congreso boliviano tiene en sus manos la suerte del presidente Carlos Mesa, quien renunció el lunes y ayer solicitó a los presidentes de la Cámara de Senadores y de Diputados que renuncien a la sucesión presidencial para permitir el anticipo de elecciones generales y evitar una guerra civil.
En medio de protestas, que parecen recrudecer, el presidente del Congreso, Hormando Vaca Diez, anunció que mañana se reinstalará el plenario congresal para pautar las acciones a seguir tras la dimisión de Mesa, señaló AFP.
Vaca Diez puso como condición para que el Congreso sesione en su sede natural, en La Paz, el establecimiento de una «normalidad democrática» en la convulsionada ciudad, sede de los poderes Legislativo y Ejecutivo, que una vez más fue sacudida por detonaciones de tacos de dinamita.
En caso de que La Paz no brinde las condiciones de seguridad, Vaca mencionó que el Congreso se instalaría en Sucre, capital constitucional de Bolivia, o en Santa Cruz.
«Pido con mucha fraternidad, con mucha comprensión, que ojalá podamos normalizar mínimamente las actividades que se desenvuelven en La Paz y El Alto para posibilitar el viaje de los parlamentarios a La Paz y sesionar ahí. De lo contrario, definitivamente vamos a tener que optar, seguramente, por la capital de la República», acotó.
El titular del Congreso indicó que en la sesión el Parlamento deberá «votar por la aceptación o el rechazo» a la dimisión de Mesa y recordó que ésta no tiene carácter «irrevocable».
Fuentes partidarias que pidieron el anonimato señalaron que hay «cierto consenso» para que la renuncia sea admitida, pero que no se procedería a elegir a Vaca Diez, por lo que sólo quedaría como presidente interino de la nación.
Vaca Diez enfrenta fuerte resistencia de las organizaciones políticas y sindicales.
El partido cocalero Movimiento al Socialismo (MAS) del diputado Evo Morales, señaló que si Vaca Diez es elegido, podría incluso ordenar «la toma del Palacio Presidencial y del Congreso».
Morales insiste en que Vaca Diez decline la posibilidad de acceder a la Presidencia, lo mismo que el presidente de la Cámara de Diputados, Mario Cossío, para permitir que la cabeza de la Corte Suprema de Justicia, Eduardo Rodríguez, asuma la jefatura del Estado y llame a elecciones.
La Constitución boliviana estipula que en caso de que el Presidente en ejercicio dimita deberá ser reemplazado en el siguiente orden: por el titular de la Cámara del Senado, de la Cámara de Diputados o el presidente de la Corte Suprema, quien deberá convocar a elecciones en un plazo no mayor a seis meses.
Las protestas no paran
Tras la renuncia de Mesa, el clima social boliviano pareció agravarse. De 70 cortes de ruta se pasó a 108, mientras que en La Paz escasean combustibles y alimentos y hay amenazas de corte en los servicios públicos, según el comandante de la Policía, general David Aramayo.
La sede del Gobierno fue intensamente asediada por miles de campesinos, mineros y estudiantes que hicieron detonar tacos de dinamita que conmovieron a los pobladores, organizados espontáneamente en comités de defensa barrial.
La policía dispersó con gases lacrimógenos a los manifestantes que intentaron llegar a la plaza Murillo, se incautó de alrededor de 500 cartuchos de dinamita y detuvo alrededor de 54 manifestantes, en su mayoría mineros.
El Hospital General informó que 13 personas ingresaron al hospital, entre ellos un minero que perdió una mano al intentar aventar una dinamita. Señaló que la mayoría de los internados, dos de los cuales se encontraban en quirófano, tenían problemas de asfixia por los gases lacrimógenos y algunas heridas de balín.
Ante el clima de desborde social, el Ministerio de Educación adelantó las vacaciones escolares de invierno.
Demanda nacional
Varios de los dirigentes de la protesta recordaron que sus peticiones tienen que ver con la necesidad de nacionalizar los recursos de hidrocarburos y que no se desmovilizarían hasta tanto eso no se logre.
Miguel Zubieta, dirigente de los mineros sindicalizados, señaló por su parte que «para nosotros la renuncia del Presidente es irrelevante. Ahora los bolivianos estamos unidos en torno al objetivo de nacionalizar los hidrocarburos. Por esa razón, no se levantará la lucha de los bolivianos».
Todo esto mientras cuatro departamentos del país, liderados por el rico Santa Cruz, expresan deseos de dotarse de un régimen autonómico cuyos alcances no están precisados.

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