10% de la munición de la guerrilla es hecha en Colombia

El 10 por ciento de las municiones de las Farc y de los ‘paras’ tienen el sello de Indumil
Así lo reportó el Ejército tras conocerse el caso de la extraña pérdida de cerca de 35 mil cartuchos y 900 granadas de un almacén de la institución.
La tarde del pasado martes, el ministro de Defensa, Jorge Alberto Uribe, se comunicó con la cúpula de la Policía para decirle que, por más doloroso que fuera, el caso lo debía conocer la opinión pública.
Uribe había sido enterado en la mañana del episodio por un periodista que, en privado, lo inquirió sobre el mismo. Entonces, el Ministro llamó a los altos mandos de la Policía a preguntarles por el tema. Estos le dijeron que era un hecho que apenas se estaba investigando, pero que al parecer sí había un faltante en una bodega de Bogotá.
Tras pedir un informe por escrito, que le llegó unas horas después, Uribe le exigió a la cúpula policial las declaraciones públicas, para no dejar duda de que el caso debía tener claridad en su manejo.
Al día siguiente, el general Jaime Vera, inspector de la Policía Nacional, confirmó a la prensa que la institución estaba investigando, sin precisar una cantidad, la pérdida de munición y material bélico del almacén de la Dirección de Servicios Especializados, ubicado en San Fernando, en el occidente de Bogotá.
Vera aseguró que el hecho estaba siendo investigado disciplinariamente hace 45 días por la Policía y que, además, la justicia penal militar llevaba un proceso paralelo.
Y el jueves, el ministro Uribe dijo: “Tememos que vamos a tener aquí, por desgracia, una pérdida que nos comprueba que hay en nuestras instituciones, desafortunadamente de la Policía, todavía personas que son malos colombianos”.
EL TIEMPO estableció con fuentes oficiales que por este hecho son investigados cinco policías de rangos bajos e intermedios, quienes eran los que manejaban los inventarios del almacén. “Al parecer, entregaban la cantidad de munición exacta a las dependencias que lo solicitaban, pero al anotar en los libros y en el sistema, consignaban más. Luego sacaban los elementos y los vendían, al parecer, a grupos ilegales”, dijo una fuente que pidió la reserva de su nombre.
Este caso tuvo eco en la opinión pública porque, a pesar de hechos de corrupción que parecían erradicados de la Policía en los últimos dos años, nunca antes se había escuchado algo similar.
Robo continuado
El mismo jueves, el ministro Uribe dijo que este tipo de anomalías eran continuas en la Fuerza Pública y que por ello había ordenado una auditoría en los depósitos de todas las instituciones.
En efecto, desde hace por lo menos 10 años se conocen ocasionalmente casos de robo de armas y munición en guarniciones, especialmente militares, que son vendidas a los grupos armados ilegales.
Según el Ejército, el 10 por ciento de los cartuchos y las armas que se les incauta a la guerrilla y a las autodefensas tiene el sello de la Industria Militar (Indumil), lo que indicaría que la consiguen a través de las Fuerzas Armadas (FF.AA.).
En su mayoría es munición para fusiles y pistolas y en casos menores, armas largas (fusiles Galil) o partes para fusil de las FF.AA., que por lo general se consiguen en el mercado negro a bajo precio.
Inteligencia militar ha establecido, por ejemplo, que hasta el pasado mes de marzo en la antigua ‘Calle del Cartucho’ se conseguía munición de Indumil entre 3.000 y 3.500 pesos el cartucho y la extranjera, a 4.000 y 4.500 pesos el proyectil.
En el caso de fusiles y lanzagranadas de uso privativo de la Fuerza Pública, se obtienen en el mercado negro con descuentos (un Galil puede costar 1,5 millones de pesos y un lanzagranadas 2,5 millones), mientras un fusil extranjero (por ejemplo un Ak-47) puede costar hasta 3 millones.
En mayo pasado las autoridades incautaron 567 armas y en los últimos 12 meses, 7.380. También en este lapso han decomisado 2’324.187 cartuchos.
Desde 1994, la pérdida de munición, especialmente proyectiles y granadas, ha generado 43 investigaciones que cobijan a personal del Ejército entre oficiales, suboficiales y empleados. La pérdida de 35 mil cartuchos de la Policía parece ser solo la punta de un problema mayor.

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