Alarmante incremento en rata de homicidios en Venezuela

MARIA ISOLIETT IGLESIAS
EL UNIVERSAL
La criminalidad aumenta de manera progresiva, de eso no cabe ninguna duda. Venezuela es uno de los mejores ejemplos de ello en Latinoamérica y el mundo. Así quedó demostrado en un informe que entregó el Programa de las Naciones Unidas (en ese estudio quedaba el país como el más violento del mundo en 2004) y ratificado con la ponencia que el sociólogo Roberto Briceño León hizo en el foro que organizó la Cámara Venezolano Americana de Comercio e Industria (Venamcham). Allí el experto investigador explicó que para 2003 hubo un incremento en el número de homicidios ocurridos en toda la nación.
En el estudio realizado por el Laboratorio de Ciencias Sociales de la Universidad Central de Venezuela (presidido por Briceño León), se muestra que para ese año, por cada 100 mil habitantes, se registraron 50 homicidios; cinco veces más que los ocurridos en 1984.
En 1993 hubo un total, refirió el experto, de 4.292 asesinatos en todo el país, según cifras conocidas por las autoridades. Diez años después, sólo en Caracas se contabilizaron 4.436 muertes violentas.
Las razones que podrían explicar el porqué de tan pronunciado incremento, agregó Briceño León, son: las transformaciones de la sociedad, el descalabro de las instituciones, el fin de la paz social debido a importantes crisis políticas y la ilegitimidad de la división social. En cuanto a este último punto, el sociólogo refirió que las comunidades más violentas son aquellas donde la confrontación de las clases es más notoria. «En la propia Venezuela, la criminalidad no se concentra en las entidades más pobres, sino en aquellas donde hay una confrontación entre los estratos sociales… la violencia es el resultado de la convivencia mal encaminada de la riqueza y pobreza».
Para corregir esta situación y mermar la necesidad que ha manifestado el venezolano de tomar la justicia por sus propias manos, es necesario atacar las tres crisis que han alimentado la delincuencia: Acentuados problemas en las instituciones que inhiben la violencia (la familia, la religión y la educación), crisis de los organismos que disuaden la violencia (sistema judicial y carcelario y aplicación de las normativas) y deterioro en los grupos que reprimen la violencia (manejar el descrédito de las diferentes policías). «No puede haber represión sin respeto a los Derechos Humanos… si no queremos que la crisis siga creciendo, hay cosas que deben cambiar», concluyó el sociólogo.
Una bomba de tiempo
El defensor del Pueblo, abogado Germán Mundaraín, dijo que el año 2001 fue el que marcó la profundización de la crisis en la sociedad venezolana. Según él, se acentuaron los problemas de la educación, desempleo, exclusión y pobreza, además de un fuerte problema político y de violación de los Derechos Humanos.
«Para 2001, Venezuela estaba sumergida en una pronunciada crisis económica y todas las soluciones se centraban en la ideología de la violencia… fue en aquel entonces cuando surgieron los grupos exterminio y la violencia la norma para sobrevivir. Fue entonces cuando se criminalizó la pobreza y se formalizaron los falsos enfrentamientos… es decir, se formalizó un verdadero clima de impunidad».
Pero en la actualidad, según Mundaraín, la violencia _y por ende la criminalidad_ ha comenzado a disminuir porque se ha logrado conquistar los diferentes caldos de cultivos entre ellos la pobreza. Según el Defensor del Pueblo, los indicadores de este último tópico comenzaron a disminuir. Sin embargo, un informe publicado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) refiere que Venezuela y Argentina son los únicos países del hemisferio que pronunciaron su nivel de pobreza para 2004.

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