4,7% de la población mundial consume drogas

VANESSA DAVIES
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En la década de 1970 no era raro encontrar a muchachos y muchachas de clase media con pinchazos en los brazos. Salían de los rincones con los ojos enrojecidos y la mirada extraviada, y dejaban tras de sí las jeringas y la famosa liguita con la que localizaban las venas donde inyectarse la droga.
La palabra clave era heroína.
Heroína que se convirtió en una moda entre quienes podían pagar por ella.
Después, la heroína pasó a ser minoría. Otro compuesto, la cocaína, ocupó su puesto y se impuso como la sustancia favorita entre los consumidores de drogas ilícitas. Pero el reino de la cocaína se tambalea, y no solamente en el país: la heroína está de vuelta con su carga nefasta de alucinación y riesgo de muerte.
El éxtasis, tan popular hace 3 o 4 años, también ha perdido público, según los registros de la Comisión Nacional Contra el Uso Ilícito de las Drogas y de la Fundación José Félix Ribas.
“La tendencia actual es el aumento del consumo de heroína”, advierte José Luis Pacheco, del Observatorio de Drogas de la Conacuid.
“Aunque no es la sustancia con la que se comienza, es la sustancia con la que se continúa luego del inicio con marihuana, alcohol o tabaco”.
La mayoría de sus adictos tienen entre 20 y 24 años de edad. En el reporte de consumo de drogas del año 2004, ocupa el quinto lugar en las preferencias. En el planeta forma parte de la rutina de 9 millones de sujetos.
Pacheco la asocia con sectores socioeconómicos de gran poder adquisitivo. Sin embargo, el presidente de la Fundación José Felix Ribas, Augusto Velásquez, subraya que el problema ya no se limita a los estratos más pudientes. “La heroína está en nuestras universidades; en muchos recovecos se encuentran pipetas, jeringuillas.
Vemos que está llegando a personas de menos capacidad económica”, alerta.
Con estas malas noticias, mañana se celebra el día internacional de la lucha contra el uso indebido y el tráfico ilícito de drogas . Por cierto, Velásquez enfatiza que no son sólo las drogas lícitas (alcohol y cigarrillo) y las ilícitas (marihuana, heroína, cocaína), sino también, las comportamentales (como la adicción a la pornografía, a los celulares, a los videojuegos).
Regreso sin gloria
La heroína es un derivado del opio que, de entrada, causa euforia y sensación de bienestar, pero que propicia una gran dependencia, y genera síndrome de abstinencia al intentar dejarla. Puede presentarse en forma de polvo o de pasta. ¿Por qué volvió? “El incremento en su utilización se debe a que produce efectos inmediatos”, recalca Pacheco. “Antes se inyectaba, pero ahora se fuma en combinación con marihuana y ‘crack’ ; es lo que se conoce como ‘caballo’, y que cuesta cerca de 15.000 bolívares”. La alucinación es feroz. El producto viene desde Colombia, afirma el funcionario.
Sus víctimas suelen “conocerlo” a los 18 años de edad.
La Oficina de las Naciones Unidas contra las Drogas y el Crimen registró un aumento en el consumo de heroína en países como Argentina, Colombia, Venezuela, El Salvador y República Dominicana.
En el continente, mercado de la sustancia proveniente de Colombia, “ existen 1,4 millones de consumidores de heroína, principalmente en Norteamérica”.
En Venezuela, son otras sustancias las que le abren las puertas a los jóvenes al mundo de la pérdida de la razón. “El alcohol y el tabaco son drogas lícitas que llevan a las ilícitas”, asegura Pacheco. De ellas, se pasa a la marihuana. Según Velásquez, la edad en la que empieza el consumo oscila entre los 10 y los 13 años de edad.
De las 6.374 personas que acudieron el año pasado a centros de rehabilitación para cesar el consumo, 5.732 son hombres. La mayoría (37,56% ) no concluyeron la educación secundaria.
4.395 de los pacientes son solteros.
3.644 estaban desempleados.
Más de 4.000 demandaron apoyo por su propia voluntad. El crack y la cocaína empujaron a 7 de cada 10 a buscar ayuda.
67% se “estrenaron” con alcohol y marihuana, drogas que empleaban varias veces por semana (1.749 casos) o diariamente (1.293 casos). 8 de cada 10 tenían entre 10 y 19 años de edad.
Se aproximaron a los estupefacientes por curiosidad, presión del grupo y necesidad de emociones fuertes. Después, probaron la cocaína (fue la segunda droga para 1.414 pacientes) y la marihuana (para 1.246).
Es posible que ese hijo o hija que parecía ejemplar, ese alumno o alumna que tanto se destacaba, esté viviendo esta experiencia y no se atreva a contarla.
Como señales de alarma para los adultos, Pacheco destaca los nuevos amigos, las desapariciones durante días, la pérdida de objetos en casa, descenso en las calificaciones escolares.
El panorama global no difiere mucho del nacional. La Oficina de las Naciones Unidas contra las Drogas y el Crimen presentó el año pasado su Reporte Mundial Sobre Drogas. De acuerdo con las cifras, en la actualidad 185 millones de personas (4,7% de la población mundial entre 15 y 54 años de edad) usan drogas. La marihuana es sustancia más consumida (150 millones de personas), seguida por los estimulantes tipo anfetaminas (meta-anfetaminas y anfetaminas, 30 millones de personas, y éxtasis, 8 millones), cocaína (13 millones) y opiáceos (15 millones).
DEL PLACER AL DOLOR
1) Heroína: La heroína (caballo, jaco) puede ofrecerse como polvo blanco o marrón oscuro o como una sustancia pegajosa, muy parecida al alquitrán. Se inyecta, se fuma o se inhala (si es pura). Produce una sensación inmediata de euforia, especialmente si se inyecta.
Este “viaje” a veces va seguido de somnolencia, náuseas, calambres estomacales y vómitos. Los usuarios sienten la necesidad de consumir más heroína tan pronto como sea posible para sentirse bien nuevamente. A largo plazo, la heroína destroza el cuerpo. Está asociada con el estreñimiento crónico, piel seca y problemas respiratorios.
Los que se inyectan heroína sufren a menudo colapso de las venas y corren el riesgo de contraer infecciones letales como el VIH, hepatitis B ó C y la endocarditis bacteriana (inflamación del revestimiento del corazón) si comparten agujas con otros adictos. Es una droga extremadamente adictiva y es fácil sufrir una sobredosis (que puede provocar la muerte). La abstinencia es intensa y los síntomas incluyen insomnio, vómitos y dolor muscular.
2) Alcohol: Es un depresivo que altera las percepciones, las emociones y los sentidos. Actúa primero como estimulante y luego hace que la persona se sienta relajada y somnolienta. Las dosis altas de alcohol afectan gravemente al juicio y la coordinación. Los bebedores pueden sufrir confusión, depresión, pérdida de la memoria a corto plazo y tiempos de reacción lenta.
Los jóvenes que consumen alcohol se pueden volver psicológicamente dependientes de la bebida para sentirse bien, enfrentarse a la vida o controlar el estrés. Además, su cuerpo podría exigir cada vez más cantidad de alcohol para lograr el mismo tipo de experiencia de euforia que al principio. Algunos también corren el riesgo de desarrollar adicción física al alcohol. La abstinencia puede estar acompañada con temblores, sudoración, náuseas, ansiedad y depresión hasta alucinaciones, fiebre y convulsiones.
3) Cocaína y crack: La cocaína (coca, nieve, polvo) es un polvo cristalino blanco fabricado a partir de hojas secas de la planta de coca. El crack, que recibe su nombre por el ruido que produce al calentarse, se hace a partir de la cocaína. Luce como bolitas blancas o de color marrón. La cocaína se inhala por la nariz o se inyecta. El crack se fuma. La cocaína afecta el sistema nervioso central, proporcionando a los que la consumen una sensación intensa y rápida de poder y energía. El efecto estimulante tras inhalarla dura entre 15 y 30 minutos; al fumarla, el efecto dura entre 5 y 10 minutos. Esta droga eleva también la frecuencia cardiaca, aumenta la respiración, la presión arterial y la temperatura corporal. Quienes la consumen –cocaína y crack– por primera vez, incluso los adolescentes, pueden sufrir ataques cardiacos fatales o experimentar insuficiencia respiratoria.
Estas drogas son muy adictivas y como resultado, ellas droga y no quien las usa, son las que mandan.
Incluso después de consumirla, la cocaína y el crack pueden crear ansias físicas y psicológicas que hacen muy difícil que se puedan dejar de consumir.
4) Nicotina: La nicotina es un estimulante muy adictivo que se encuentra en el tabaco, y que se absorbe rápidamente en el torrente sanguíneo cuando se fuma.
Típicamente la nicotina se fuma en cigarrillos o puros. Los efectos físicos incluyen latido cardiaco rápido, aumento de la presión arterial, falta de aliento y mayores probabilidades de sufrir resfriados y gripe. Los consumidores de nicotina tienen mayor riesgo de enfermedad pulmonar y cardiaca.
Los fumadores también tienen mal aliento y dientes amarillos.
Los síntomas de abstinencia pueden incluir ansiedad, malhumor, inquietud e insomnio. La nicotina es tan adictiva como la heroína o la cocaína, lo que la hace extremadamente difícil de dejar. Aquellas personas que empiezan a fumar antes de los 21 años de edad son las que tienen más dificultades para abandonarla.
Fuente: https://kidshealth.org/teen
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© 2005. CA Editora El Nacional.
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