Armada colombiana apunta a las "narcolanchas"

Armada inauguró estación en Tumaco (Nariño) para hacer cacería a ‘narcolanchas’ en el Pacífico
Por este medio, los traficantes envían unas 40 toneladas de coca al mes, que cuestan en el mercado estadounidense alrededor de 2 billones de pesos.
Debido a que en el último año se disparó el uso de esas embarcaciones para transportar droga hacia Centroamérica, principalmente a las costas mexicanas, Estados Unidos y el Gobierno aportaron 4.500 millones de pesos para construir esa moderna base en Tumaco, la segunda sobre el Pacífico después de la de Buenaventura.
Las operaciones en el mar son apoyadas por el moderno radar VTS (Vessel Tracking System), de fabricación alemana y único de su género en América Latina. La Armada dice que en el mundo solo existe uno similar en el puerto de Shangai (China).
El VTS precisa la posición, la velocidad y el rumbo de las ‘go fast’ que usan los ‘narcos’. Cuando detecta a una, los guardacostas reciben la información y salen a detenerla.
«Nos acercamos, les mandamos mensajes por radio y, si no responden, disparamos a los motores», cuenta el teniente de corbeta Guillermo Guzmán.
«Cuando los detenemos, los tripulantes de las ‘go fast’ salen con sus rostros como ‘mimos’, pues tienen que usar mucho bloqueador solar», agrega.
De acuerdo con el comandante de la nueva Estación de Guardacostas de Tumaco (Nariño), teniente de navío Marco Antonio Rueda, normalmente las ‘go fast’ viajan de noche, desafiando el turbulento océano Pacífico. A bordo, cuatro hombres llevan el alijo de cocaína. Uno de ellos, al que apodan ‘El vigía’, se acuesta en la embarcación y fija su mirada en las estrellas.
Su única misión, según han detectado las autoridades, consiste en avisarles a sus compañeros si aparece, de un momento a otro, el avión patrullero de la Armada Nacional.
«A los ‘narcos’, como ve, no se les escapa ningún detalle con tal de llevar la droga hacia su destino», explica el teniente Rueda, que comanda a 30 oficiales, suboficiales e infantes de marina, dotados con siete lanchas y un buque de patrullaje, y que llegaron hace seis meses a este húmedo y caluroso puerto.
Las ‘go fast’
Las ‘go fast’ están hechas de fibra de vidrio y llevan cuatro motores fuera de borda (cada uno de 200 caballos de fuerza), lo que les da una velocidad máxima de 100 kilómetros por hora.
Por lo general, cargan tres toneladas de cocaína y 1.200 galones de gasolina, combustible que alcanza para 10 horas de recorrido en el mar.
Pero ya que el viaje hasta Centroamérica tarda unos ocho días aproximadamente, los ‘narcos’ se han visto en la necesidad de sellar alianzas con buques pesqueros en el Pacífico, que les sirven de estaciones de gasolina durante el recorrido, según los guardacostas.
Además de armas, los ‘narcos’ llevan en las lanchas agua, atún, galletas de soda y salvavidas.
La droga va en bolsas de látex, en forma de panelas, y lleva una marquilla que identifica a su dueño.
Fabricar una lancha rápida demora una semana y una inversión de 80 millones de pesos, dicen las autoridades. «Hace 10 años, eran muy artesanales y sus tripulantes se guiaban por las estrellas, pero ahora tienen sistemas GPS y teléfonos satelitales», señala el teniente de navío Rueda.
La mayoría de las lanchas, según la Armada, zarpan en las noches desde las poblaciones nariñenses de El Charco, Satinga, La Tola, Iscuandé y desde los manglares del río Mira, al sur de Nariño, en la frontera con Ecuador.
Alianza por la cocaína
El comandante del Batallón Fluvial de Infantería No 70, coronel Carlos Armando Castillo, explicó que el negocio ha crecido «porque, debido a las fumigaciones en el Putumayo, los cultivos de coca se trasladaron a Nariño en los últimos años».
El negocio, afirma, lo empezaron manejando, hacia finales de 1999, los ‘paras’ del recién desmovilizado bloque ‘Libertadores del sur’, que llegó a controlar buena parte del Pacífico colombiano.
Incluso, según el reporte oficial, este bloque era quien cuidaba en zona rural de Tumaco las 15,5 toneladas de cocaína incautadas por la Dijín y la Armada a mediados de mayo, y que es considerado el mayor cargamento confiscado en tierra en toda la historia del narcotráfico en el mundo.
«Pero luego llegaron las Farc, en el 2002, y los capos del cartel del Norte del Valle, el año pasado, y firmaron una alianza para beneficiarse mutuamente del narcotráfico», explica.
Según el coronel Castillo, los envíos tienden al alza debido a que los barones de la droga se aprovechan de los desempleados de los municipios nariñenses para tentarlos con hasta 120 millones de pesos si logran coronar un viaje.
«Esa gente, cuando vuelve, se gasta la plata en burdeles y licor», dice un habitante de Tumaco.
En medio de la pobreza que sacude a la región, muchos se ven tentados por el dinero y, sin pensarlo dos veces, deciden enfrentarse a las turbulentas aguas del océano Pacífico.
Un negocio que crece
La Armada Nacional, en lo que va del año, ha decomisado 38,2 toneladas de cocaína en el Pacífico. En el Caribe, ha incautado 24,3 toneladas.
En el 2004, se incautaron 15 lanchas ‘go fast’ en el Pacífico.
Este año ya van 11, todas aprehendidas por la nueva Estación de Guardacostas en Tumaco.
Alias ‘El cabo’, al parecer un ex militar, es señalado por las autoridades de ser uno de los narcotraficantes con mayor número de envíos de droga con lanchas rápidas hacia Centroamérica.
El Batallón Fluvial de Infantería No 70 reportó que en los primeros siete meses del 2005 ha capturado a 45 integrantes de grupos armados ilegales.
Los guardacostas han inspeccionado un total de 26.296 embarcaciones en el Pacífico y en el Caribe, durante operativos rutinarios entre enero y agosto de este año.
La gasolina es un recurso vital en el mar. La Armada ha decomisado 76.525 galones en ambos oceános durante este año.
Estigma y desplazados
El alcalde (e) de Tumaco, Neftalí Correa, dice que la droga, además del “estigma nacional”, le ha traído al puerto 6.300 desplazados en los últimos cinco años.
“La gente que se dedica a los cultivos lícitos debe salir de las zonas rurales por amenazas de los grupos armados que necesitan los terrenos para sus actividades”, señala el mandatario.
Niega que sean los tumaqueños los que se embarcan en las lanchas rápidas con los cargamentos de cocaína, como lo aseveran las autoridades militares de la zona.
“La gente no se muere de hambre y ve ahí una alternativa, pero no todos nuestros habitantes se dedican a eso. Muchos foráneos también están implicados en el negocio”.
YESID LANCHEROS
Enviado especial de EL TIEMPO
TUMACO (NARIÑO)

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