Torturaron a pareja de jubilados para robarlos en su casa

Guillermo Villarreal. MAR DEL PLATA. CORRESPONSAL
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Primero los amenazaron con una cuchilla que tomaron de la cocina, pero como el matrimonio de jubilados se resistía a decirles dónde tenían dinero, llenaron la bañera con agua fría, obligaron a la mujer, de 77 años, a sumergirse allí y amagaron con electrocutarla.
Mientras, a su esposo, de 67 años, le pegaban con un martillo en los brazos y la espalda. Los ladrones se fueron de la casa después de casi tres horas con 700 pesos y algunas alhajas y dejaron a la pareja atada a la cama.
Todo comenzó a la una de la madrugada de ayer, en una casa de un primer piso de Posadas al 400, en el barrio Puerto. A menos de 150 metros se encuentra la comisaría 3ª. Los ladrones entraron a la casa por una pequeña ventana, luego de treparse hasta la terraza.
Eran cuatro hombres, todos mayores. «El más grande no tenía más de 30 años», dijo a Clarín María Espósito. La mujer, de nacionalidad italiana, dormía, y su esposo Reinaldo Alvarez miraba una película en el dormitorio cuando oyó ruidos. El hombre se levantó para ver qué ocurría pero recibió un golpe en la cara con un martillo.
Según dijo a Clarín una fuente de la Policía, los cuatro delincuentes no llevaban armas de fuego y actuaron a cara descubierta, de acuerdo a la declaración del matrimonio.
Ayer a la mañana, la mujer había cobrado la jubilación en un banco del puerto. «No digas que no tenés nada, vos cobrás guita de Italia», insistían los ladrones. Como el matrimonio se negaba a darles dinero, los asaltantes se tornaron aún más violentos.
De un mueble de la cocina tomaron una cuchilla y, mientras el matrimonio era amenazado, uno de los delincuentes llenó la bañera con agua fría. «A mi marido le estaban pegando con un martillo en la espalda y en los brazos, y a mí me vino a buscar otro. Me agarró de los pelos y me llevó hasta el baño», contó la mujer, entre sollozos, y aún dolorida por los golpes que recibió.
Según relató, el ladrón la empujó a la bañera y allí la mantuvo más de media hora con casi todo el cuerpo sumergido. «Yo le decía que podía ser su madre, pero no sirvió de nada», contó María Espósito. Mientras la mujer permanecía en el agua helada, los ladrones la amenazaban con pasarle corriente con cables que habían arrancado del televisor y de una plancha.
Ayer, el capitán Roberto Bibbó, de la comisaría 3ª, dijo a Clarín que si bien tenían «algunas líneas de investigación» aún no habían conseguido dar con los delincuentes.
Finalmente, todo lo que los ladrones encontraron en la casa fueron los 700 pesos que la mujer había cobrado a la mañana. También les robaron las alianzas, una pulsera y una cadena de oro.
Antes de irse, los ladrones, con cables y sogas que encontraron en el lugar, ataron a sus víctimas a la cama, desde donde oyeron cómo escapaban en un auto que nadie pudo describir. Para que la pareja no pudiera pedir auxilio rápidamente, los ladrones rompieron el teléfono y el portero eléctrico.
Sobre la mesa del comedor los ladrones dejaron dos copas donde se sirvieron una bebida alcohólica. La Policía Científica las peritó en busca de sus huellas dactilares.

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