Aseguran que los genes inciden en la mitad de los crímenes

Pilar G. del Burgo, Valencia
El profesor de Psicología de la Universidad de California del Sur, Adrian Raine, cautivó a los alumnos del curso Bases biosociales de la violencia que desde ayer y hasta el próximo viernes se celebra en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Valencia. De hecho, los títulos de sus dos primeras ponencias ya tenían un gancho colosal: Instintos básicos (evolución) y Las semillas de la violencia.
Raine indicó que más del 30% de las muertes que se producen en el mundo son causadas por la violencia y que dos terceras partes de las víctimas no tienen parentesco alguno con sus asesinos. «Uno no mata a personas relacionadas consigo mismo, porque genéticamente supone acabar con los propios genes», explicó el docente, que también se refirió a los sufrimientos de los niños que conviven con padrastros o madrastras, «porque tienen más posibilidades de maltratar a los niños menores de dos años que los padres biológicos». En este sentido, comentó que un estudio inglés revela que el 53% de los asesinatos de bebés los comete madrastras o padrastros, «porque no comparten los genes del niño».
El experto huyó del determinismo genético al resaltar que el destino no está escrito en los genes, pero sí afirmó que «la criminalidad viene determinada en un 50% por los genes de las personas». Otros factores de riesgo que predisponen a la violencia son nacer en un parto complicado, la malnutrición y fumar y beber durante la gestación.
Raine afirmó: «es un hecho científico que existen unos factores genéticos para la violencia». Los genes desencadenan actitudes violentas pero también protegen contra ellas, ya que «los homicidas no suelen matar a las personas con las que tienen una relación genética».
El profesor explicó que en la violencia de los terroristas no intervienen los factores genéticos, sino las preocupaciones políticas e intelectuales. «Los terroristas no tienen el mismo tipo de emociones ni miedo que el resto de los ciudadanos, porque necesitan estar tranquilos para realizar sus acciones, pero tampoco son psicópatas». En lo único que se equiparan con éstos es en la ausencia de empatía con las víctimas.
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La altura
El profesor Raine explicó que las personas violentas y antisociales tienden a ser altas. «Varios estudios han demostrado que hay una pequeña relación estadística entre ser alto y ser violento que se fundamenta en el hecho de acumular mayor cantidad de testosterona. En este sentido, el experto indicó que Bin Laden mide 6 pies y 5 pulgadas (194 cm.) y que aunque este dato no explica su conducta, «sería interesante -agregó- comparar estas diferencias»..
El experto indicó que una de las maneras de conseguir que la criminalidad vinculada a la herencia genética disminuya es cambiar de ambiente a las personas que son proclive a la violencia.

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