Murió por causas naturales lideresa de los zapatistas

La Comandante Ramona, la indígena tzotzuk líder del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), murió este viernes tras una batalla de una década contra el cáncer de riñón, informó el subcomandante Marcos.
México perdió a una de esas luchadoras que hacen falta y a nosotros nos arrancaron un pedazo del corazón
Subcomandante Marcos
Marcos anunció la muerte de la Comandante Ramona con una emotiva declaración que ofreció durante una parada en el estado de Chiapas, en medio de la gira nacional de seis meses que inició este primero de enero con el fin de impulsar un proyecto alternativo para las elecciones de 2006.
«México perdió a una de esas luchadoras que hacen falta y a nosotros nos arrancaron un pedazo del corazón», dijo Marcos en Tonalá, en la costa del sureño estado de Chiapas.
En 1996, Ramona se convirtió en la primera integrante de la comandancia zapatista en salir de la zona de conflicto en Chiapas, para visitar Ciudad de México donde participó en una conferencia en defensa de los derechos indígenas.
También fue ferviente defensora de los derechos de las mujeres.
Días de duelo
Tras anunciar su muerte, Marcos advirtió que suspenderá su gira por dos días para asistir al funeral, que aparentemente será celebrado en la localidad de Oventic en Chiapas.
El entierro posiblemente sea celebrado este domingo tras los dos días de luto.
Marcos suspendió su gira nacional para asistir al funeral.
Al igual que la mayoría de los líderes zapatistas, Ramona, de unos 40 años. Siempre apareció cubierta por su pasamontañas y nunca reveló su verdadero nombre.
Se conocen muy pocos detalles sobre su vida, excepto que era una indígena tzotzuk que se unió al movimiento zapatista en algún momento antes del levantamiento armado de enero de 1994 y que rápidamente alcanzó notoriedad.
Mientras, la gubernamental Coordinación para el Diálogo y la Negociación de Chiapas manifestó su pesar por la muerte de la Comandante Ramona.
«Es particularmente lamentable la forma en que la muerte vino a segar su vida, luego de un largo y doloroso asedio», dijo Luis H. Álvarez, el enviado del presidente Vicente Fox, en una carta que distribuyó a la prensa.
«Lamento su fallecimiento, porque respeto su causa como mujer indígena. Porque su voz pronunció rotundas palabras sobre el derecho que asiste a las mujeres más pobres y marginadas de México», añadió.

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