Investigan torturas a soldados colombianos

Por control preferente, Procuraduría asumió investigación disciplinaria por torturas a 21 soldados
La decisión fue adoptada después que el Presidente Uribe calificó como inconcebible que se cometan atropellos con los soldados en el Ejército.
Una comisión integrada por la Procuraduría Delegada Disciplinaria para la Defensa de los Derechos Humanos y la Dirección Nacional de Investigaciones Especiales será la encargada del proceso disciplinario.
De acuerdo con la determinación, serán investigados los miembros del Ejército Nacional involucrados en los casos de tortura a que fueron sometidos los 21 soldados del Batallón Patriotas en Honda, Tolima.
Hoy mismo, la Procuraduría oficio al Comando del Ejército Nacional para que remita de inmediato todos los documentos que pudiera tener, producto de cualquier investigación disciplinaria que hayan iniciado hasta la fecha sobre el caso.
En la misma comunicación, el Ministerio Público le pide al Ejército abstenerse de iniciar nuevas actuaciones alrededor de los hechos.
En las primeras decisiones en torno al proceso disciplinario, la Procuraduría ordenó practicar pruebas y esuchar en declaración a los 21 soldados y a los posibles responsables de los maltratos.
Según el Código Disciplinario Único, la tortura puede generar destitución e inhabilidad para desempeñar cargos públicos de 10 a 20 años.
Decisiones de Gobierno
Mientras tanto fueron removidos de sus cargos todos los militares involucrados en la cadena de mando relacionada con los soldados torturados.
Al pronunciarse sobre el caso desde Cartagena, el presidente Álvaro Uribe Vélez advirtió que «da dolor y deploro que se haya informado tarde un hecho tan lamentable”, dijo.
Uribe cuestionó la actitud de los mandos militares y les recordó de sus constantes insistencias para contar la verdad de los errores oportunamente. Deploró que en este caso la Fuerza Pública «se haya demorado en contarle a la opinión pública lo sucedido».
El primer mandatario insistió en que la Fuerza Pública y el Gobierno tienen que anticiparse con la verdad, «no esperar que vengan los medios de comunicación con ganzúa para publicar que fue lo que realmente ocurrió».
«Cuando yo he conocido oportunamente esos errores he sido el primero en transmitirlos a la ciudadanía», dijo desde Cartagena el primer mandatario.
También se pronuncio el vicepresidente, Francisco Santos, quien advirtió que este hecho debe servir para que el Inspector General de Ejército recorra todo el país para verificar si se han presentado los mismos atropellos en otras unidades militares.
Al referirse a las investigaciones, dijo que “ojalá se llegue hasta aquellos que no controlaron a sus unidades desde lo más alto de la jerarquía”.
Por su parte, el ministro de Defensa, Camilo Ospina, reconoció que sintió «profunda vergüenza» por el caso, y confirmó que toda la cadena de mando implicada en los hechos, ocurridos el 25 de enero, fue relevada y está sujeta a una investigación.
«Es igualmente grave que el hecho lo conozca el país por información de prensa y nosotros no hayamos sido los que, conociendo el hecho, hayamos tomado la decisión de ponerlo frente a la opinión pública”, precisó.
El escándalo saltó a luz pública cuando la revista Semana publicó, en la edición que empezó a circular el domingo, la denuncia, testimonios y fotografías de las heridas, quemaduras y picadura de hormigas que sufrieron los soldados.
Ospina manifestó que «si se comete un error debe ser afrontado con toda la claridad y transparencia que la opinión pública requiere, y en ese orden de ideas estamos adelantando todas las acciones para que se produzcan decisiones judiciales».
El Ejército de defiende
Por su parte, los altos mandos del Ejército aseguraron que las prácticas de torturas no son generalizadas, y calificaron el hecho de los soldados del Tolima como un caso aislado.
El comandante del Ejército, general Reinaldo Castellanos, prometió que los responsables serán castigados con todo el rigor de la ley.
Ospina aseguró que se apoyará la decisión que se tome en cuanto a la jurisdicción que tendrá el caso, la Penal Militar o la Fiscalía. Y agregó que “no se puede enlodar la actitud de 400.000 hombres que componen la Fuerza Pública por los hechos realizados por una fracción de ellos».
Los 21 soldados afectados siguen asignados a la misma unidad para prestar testimonio a los investigadores, sin embargo, gozan de una protección especial, expresó el ministro.
‘No sé en qué estaban pensando para cometer semejante estupidez’: comandante del Ejército
El general Reynaldo Castellanos calificó como ‘una vergüenza’ los vejámenes a que fueron sometidos 21 soldados en un centro de entrenamiento militar.De acuerdo con revelaciones de la revista ‘Semana’, en ese lugar 21 soldados adscritos el Batallón Patriotas de Honda (Tolima) fueron quemados con tizones, golpeados y sometidos a vejaciones sexuales por orden de sus superiores que las consideraron un castigo por no superar una prueba.
Por el hecho, la Justicia Penal Militar ordenó capturar a cuatro suboficiales y ya rindieron indagatoria un coronel, tres subtenientes, tres cabos y un soldado profesional.
Entre los militares investigados están el coronel Rubén Darío Hernández, comandante del batallón; el cabo primero José Rafael Tarazona Villamizar, el cabo tercero Edwin Alberto Ávila Mesa y el subteniente Cristian Camilo Barrera.
Además, ante la gravedad del hecho, el Comando de las Fuerzas Militares nombró una unidad especial de instrucción.
Mientras el Ministerio de Defensa anunció que adoptará “medidas que conduzcan a la reparación de las víctimas”, ex comandantes de las FF.MM. y la Iglesia Católica expresaron su rechazo.
«Exigimos, pero no maltratamos»: general Castellanos
El general Castellanos aseguró que las torturas ocasionadas por militares a un grupo de soldados en el Tolima no es un comportamiento general en esa institución y prometió que habrá sanciones para los responsables.
General, ¿en qué estado está la investigación por lo ocurrido en el Centro de Instrucción del Tolima?
Algunos oficiales y suboficiales fueron llamados a indagatoria y fueron suspendidos del cargo para facilitar las investigaciones penal y disciplinaria: el Comandante del Batallón, coronel Rubén Hernández, el Director del centro de instrucción, el Comandante de la Compañía y el Comandante del pelotón.
¿Este comportamiento es habitual en el Ejército?
En ninguna parte está escrito que hay que practicar este tipo de comportamientos, que son de abuso y maltrato. Es cierto que en el Ejército hay exigencia porque los soldados debemos prepararnos para la lucha contra el terrorismo, pero nunca se enseña el maltrato en entrenamientos.
¿Han tenido conocimiento de excesos en otras unidades?
Algunos casos se han dado,pero son aislados.
¿No es más fácil salir a contar los hechos y no que un soldado filtre la información?
Esta es una situación interna, es una investigación de la institución que concluirá con sanciones disciplinarias y penales. Son procesos son internos. Lo que pasa es que ya se conoce esto, se difundió en los medios, y nosotros entramos a poner la cara y a dar una explicación.
¿Por qué delitos se juzgará a los militares implicados y cuál sería la sanción?
Seguramente la justicia les atribuirá lesiones personales. Es posible que también abuso de autoridad. Pero eso le corresponde a la autoridad competente, que es el juez penal militar.
¿Qué pasará con el comandante del batallón?
Para facilitar esta investigación, hacerla transparente y seria se le ha suspendido del cargo, junto con los demás militares que ya le había dicho. Es posible que el juez ordene investigar a otras personas, que participaron en el entrenamiento.
¿Los soldados que fueron víctimas de la torturas seguirán en el batallón?
En este momento continúan su instrucción, porque no hay concepto médico que determine que no puedan continuar prestando su servicio militar.
¿Habrá cambios en las escuelas de entrenamiento?
No creo. Lo ocurrido es solo una conducta irresponsable de un cuadro de mando.
“Mi hijo se iba a quedar callado”
El soldado Diego Andrés Mejía (foto), de 18 años, llegó a su casa, en Lérida (Tolima), el pasado viernes 3 de febrero.
Sus tres hermanos y sus padres se sorprendieron al verlo. “¿Qué hace aquí?”, le preguntaron. Mejía les contó que, con otros 20 soldados, había perdido una prueba en el Centro de Entrenamiento del Ejército, en Piedras, y que sus superiores los habían castigado severamente.
“Nos dijo que le vendaron los ojos y que un dragoniante les pegaba patadas y puños”, afirma su hermana Kelly.
Después, asegura Olga González, madre del soldado, que “les rompieron las camisetas y les pegaron con hojas de pringamosa. A mi hijo lo quemaron con un tizón en el brazo derecho y un cabo les puso el pene en la cara”.
Mejía se incorporó al Ejército el 12 de octubre del 2005. “Vinieron al pueblo e hicieron una ‘batida’. Mi hermanno se puso de regalado y se metió al Ejército”, recuerda Kelly, quien exige al Gobierno Nacional que le entregue la libreta militar y le permita regresar a su casa.
Coronel en la mira
«Tranquilas, todo lo que se ha dicho es mentira”
El teniente coronel Rubén Darío Hernández Mosquera llegó en diciembre del 2004 al batallón de Infantería 16 Patriotas, con sede en Honda. Hernández provenía del batallón de Alta Montaña Rodrigo Lloreda Caicedo, en Cali, donde permaneció por cerca de dos años. EL TIEMPO trató de ubicarlo para conocer su opinión pero fue imposible. Sin embargo, según la revista Semana, el oficial habló con algunas de las madres de los soldados afectados y este negó las afirmaciones que circulaban sobre las torturas.
Justicia Militar
El 27 de enero se abrió investigación penal y disciplinaria a los implicados. Estos fueron desvinculados del cargo y asignados a otra unidad.
La Justicia Penal Militar resolverá en próximos días si les dicta resolución de acusación. Se decidirá si son retirados del Ejército.
Si son llamados a juicio, los militares serán juzgados por abuso de autoridad n concurso con lesiones personales.
Dolor de madre
«A mi hijo lo quemaron con un tizón en el brazo derecho. No es justo que un militar los maltrate así”.
Olga González,
madre de Diego Mejía.

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