Tercera ola de ataques nocturnos en Sao Paulo

Sao Paulo, Brasil. Una nueva ola de atentados contra edificios públicos, puestos policiales, sedes bancarias y autobuses sacudió la región metropolitana de Sao Paulo, dejando al menos dos muertos, dijeron las autoridades.
Un portavoz de la Secretaría de Seguridad de Sao Paulo dijo que ayer, desde la madrugada, se produjeron al menos 78 ataques contra objetivos policiales y civiles, en una acción atribuida a bandas del crimen organizado, explicó Reuters.
Dos sospechosos fueron detenidos cerca de una agencia bancaria atacada y se les encontró una botella con combustible, que sería utilizada como coctel molotov.
Los ataques alcanzaron a dos edificios públicos, 23 autobuses y una estación del metro en la región metropolitana de Sao Paulo, con 20 millones de habitantes, agregó.
Dos olas anteriores de atentados en mayo y julio fueron atribuidas a la banda Primer Comando de la Capital (PCC). En los ataques y la posterior represión policial murieron más de 160 personas.
«Tuvimos esos ataques del PCC o de los bandidos en general… Tuvimos algunas situaciones que son muy simbólicas, como un ataque a una institución pública», dijo el gobernador del estado de Sao Paulo, Claudio Lembo.
Los atentados incluyeron la colocación de una bomba de escaso poder explosivo en el edificio sede del Ministerio Público, en el centro de Sao Paulo, y otra en la Secretaría de Hacienda del estado.
También fueron blanco de la violencia _con disparos de armas de fuego, bombas de escaso poder explosivo y cocteles molotov_ puestos policiales, sedes bancarias, supermercados y otros edificios.
Los atentados contra bancos alcanzaron al menos a seis agencias, una de las cuales quedó totalmente destruida, además de cajeros automáticos, dijo el Sindicato de los Bancarios de Sao Paulo.
Dos empresas de transporte de la región este de la ciudad suspendieron sus servicios a causa de los ataques.
El procurador de Justicia de Sao Paulo, Rodrigo Pinho, indicó que existían informaciones sobre la eventualidad de los ataques, debido a la actuación de las autoridades contra la violencia en el estado.
Según expertos, la ola de violencia tiene su origen en el hacinamiento en el que viven 125.000 reclusos en las 144 cárceles y prisiones del estado de Sao Paulo, el más poblado de Brasil, y en las que las autoridades hace tiempo perdieron el control. Los reos viven en condiciones que grupos de derechos humanos creen inhumanas. El PCC, una banda altamente organizada y disciplinada, asumió el control ante la ineficacia de las autoridades.

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