Irak dispara número de periodistas muertos

Por cuarto año consecutivo Irak dispara el número de periodistas muertos en 2006
Nueva York.- Cincuenta y cinco periodistas murieron en 2006 a causa de su trabajo en todo el mundo, con Irak aportando treinta y dos nombres a esta lista en lo que supone ya cuatro años de funesto liderazgo, según el informe anual del Comité para la protección de los periodistas (CPJ) difundido hoy.
Noventa y un periodistas han muerto en Irak desde 2003, cuando se produjo la invasión liderada por Estados Unidos que ha desembocado en el caos actual.
Si al principio su procedencia era más diversa, el año pasado la inmensa mayoría de las víctimas fueron reporteros iraquíes, afirmó el CPJ (por sus siglas en inglés), una organización independiente con sede en Nueva York.
Además, 134 periodistas seguían encarcelados en el mundo al principio de diciembre de 2006, siendo Cuba el segundo país con mayor número de reporteros entre rejas (24), sólo superado por China (31), reseñó AFP.
«En Irak, el conflicto más letal en la historia del CPJ, los insurgentes hacen blanco sobre periodistas con tal frecuencia que más de dos tercios de las muertes resultan ser asesinatos y no actos de guerra», escribió en el documento Joel Simon, director ejecutivo del CPJ.
Si bien la guerra sectaria y la insurgencia suelen ser los principales responsables de tales asesinatos, Simon recordó que «catorce periodistas cayeron en cumplimiento de su labor ante el fuego de fuerzas estadounidenses».
Aunque «el CPJ no halló evidencia de que dichas muertes hubiesen sido deliberadas, ninguna fue adecuadamente investigada por el ejército» norteamericano, señaló.
Se trata de un fenómeno que el CPJ define como el de «la indiferencia calculada»: según datos de la organización, el 85 por ciento de los asesinatos de periodistas en los últimos 15 años han sido cometidos con total impunidad.
«Incluso habiéndose conseguido algunos procesamientos, los autores intelectuales solamente fueron llevados ante la justicia en el 7 por ciento de los casos».
En el caso de Irak, la prensa no puede contar con el interés de los insurgentes en usarla para canalizar sus mensajes porque éstos cuentan con internet y «los periodistas se han vuelto prescindibles».
En tales circunstancias, «los periodistas tradicionalmente confían más en su sentido común que en el derecho internacional para seguir con vida en las regiones en guerra».
En un año que vio asesinatos tan sonados como el de la periodista rusa Anna Politkovskaya, el informe alerta del surgimiento de los «democrautócratas» -autócratas elegidos por voto popular-, entre los que cita al presidente ruso Vladimir Putin y al venezolano Hugo Chávez.
«Los ‘democrautócratas'», dijo Simon, «toleran la fachada de la democracia -prensa libre, partidos de oposición política, un sistema judicial independiente- mientras que lo vacían desde adentro».
El CPJ recuerda las amenazas de Chávez de no renovar licencias a medios considerados adversos: «una amenaza que no debe tomarse a la ligera en un país donde una ley de medios del 2004, con lenguaje impreciso, le permite al gobierno suspender a prestadores de servicios de radio y televisión por difundir mensajes que sean contrarios a la seguridad de la nación'».
En Rusia, donde Putin «firmó una medida en julio que equipara al periodismo crítico con terrorismo», la hostilidad a la prensa se traduce en asesinatos (dos en 2006 y tres desde 2000, cuando el presidente ascendió al poder).
«Ninguno de los asesinos ha sido enjuiciado», recordó Simon, señalando que aunque «Putin expresa su preocupación, también se beneficia con este clima de temor».
De los 55 periodistas muertos en 2006, cinco murieron en Latinoamérica: dos en México (Roberto Marcos García y Bradley Will), dos en Colombia (Gustavo Rojas Gabalo y Atilano Segundo Pérez Barrios) y otro en Venezuela (Jorge Aguirre).

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