Polémica gira

Mientras algunos se han jactado de plasmar en una pancarta el rostro de George W. Bush, con los bigotes de Adolfo Hitler, otros se han opuesto rotundamente a estas protestas contra el mandatario estadounidense. Lo que sí es cierto es que la figura de este líder ha despertado pasiones y repudios con motivo de su gira por varios países de América Latina, provocando una gran cantidad de heridos y detenidos.
Cronograma violento
Cuando Bush arribó a Sao Paulo, Brasil, los manifestantes atacaron las vidrieras de un conocido restaurante de comida rápida, así como las instalaciones de una iglesia. Dos periodistas resultaron heridos y se llevaron a cabo varias detenciones.
Acompañado por su esposa Laura Bush, la secretaria de Estado, Condolezza Rice, y la representante de comercio Susan Schwab, el primer mandatario estadounidense volvió a ser protagonista de diferentes protestas masivas en la ciudad de Montevideo, Uruguay, cuyos habitantes se despertaron ese día rodeados de vallas metálicas y cientos de efectivos policiales.
Sin embargo, antes de que el Air Force One aterrizara en Bogotá, Colombia, ya miles de estudiantes habían escenificado una ¨bienvenida adelantada¨ provocando jornadas de protestas y enfrentamientos con la policía antimotines. Palabras mayores. Sin embargo, esta visita duró sólo siete horas. Lo suficiente como para que la ola de violencia en su contra no trajera consigo resultados catastróficos.
En Guatemala, centenares de manifestantes insultaron al mandatario estadounidense y hasta se atrevieron a quemar un monigote de su figura. En medio de gritos, bombas lacrimógenas y agresiones que tuvieron que ser vigiladas de cerca por las fuerzas de seguridad de la capital guatemalteca, Bush logró entrar al Palacio Nacional de la Cultura para conversar con su homólogo Oscar Berger.
Tras esta visita que duró menos de 24 horas, el primer mandatario guatemalteco se tomó su tiempo para asegurar que ambos países comparten valores como la democracia y la justicia social pero que, sin embargo, no estaba de acuerdo con la política de los EE.UU. hacia los inmigrantes deportados, sin justificación alguna.
En cuanto a este tema, Bush aseguró, de acuerdo a declaraciones difundidas por la agencia AP, que no habría ¨amnistía ni ciudadanía automática¨ pero que tampoco podían sacar a todos los indocumentados del país.
Sin embargo, esta ¨polémica gira¨ no termina aquí. Felipe Calderón fue el último en recibir al primer mandatario norteamericano, en medio de jóvenes activistas que con pancartas y gritos marcharon por las calles de Mérida vociferando: ¨Bush, asesino. No eres bienvenido¨.
Entonces, ¿quién tiene la razón? Los que no temieron por sus vidas para ¨despreciar¨ el Tratado de Libre Comercio y la guerra contra Irak o los altos funcionarios del Gobierno que mantuvieron conversaciones a puerta cerrada para discutir importantes temas como el narcotráfico y la corrupción. Saque Usted sus propias conclusiones.
Lo que no cabe duda es que esta gira latinoamericana despertó el interés de organizaciones socialitas, izquierdistas, estudiantiles, políticas y de mujeres. Unos a favor, otros en contra, pero cada uno de ellos defendiendo en todo momento sus pensamientos y consignas. Sólo en gobiernos democráticos es que esto puede ser posible, lo que quiere decir que debemos seguir luchando por esta doctrina.

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