El espinoso tema de la seguridad ciudadana (23 de febrero al 1 de marzo de 2009)

El espinoso tema de la seguridad ciudadana
Cuando se toca este tema, es difícil saber por dónde empezar. Está claro que el manejo del sector interior es muy complejo, ya que hay que atreverse a señalar lo que muchos callan. En mi opinión, el verdadero reto es comenzar enfrentando de manera frontal el tema de corrupción. Por ejemplo, la Inspectoría General de la Policía de Lima ha formulado una denuncia penal contra 400 efectivos policiales entre oficiales y subalternos, que cumplen servicios en todo el país.
Esto es solo del año 2008 y es el primer grupo, ya que están en curso otras investigaciones. Sin duda, hay una realidad muy dura que debemos enfrentar. El ministro saliente Remigio Hernani enfrentó a las mafias internas de la institución y para ello, en el poco tiempo a cargo del Ministerio del Trabajo, con la Contraloría de la República, habría que saber a la fecha cuál es el resultado de esas investigaciones.
La corrupción ejercida con impunidad, es causa del desprestigio que hoy vive la institución. La última encuesta realizada por Ipsos Apoyo, demuestra un serio cuestionamiento a la policía. Es verdad que las policías, sobre todo en Latinoamérica, están cuestionadas, pero hay casos dignos de imitar, como lo que ocurrió en Colombia en el año 2000. Una reforma policial que retiró de sus filas a un número importante de policías que estaban involucrados con el delito.
Luego de ello se les entrenó y capacitó, recibieron una logística apropiada, así como sueldos más dignos. Hoy la policía colombiana está considerada como una de las mejores de la región. Observemos lo que está ocurriendo en México, que ante la debilidad y complicidad de la policía estatal frente al crimen organizado, el Presidente Felipe Calderón tuvo que crear una fuerza especial y sumar a ello más de 40 mil soldados del Ejército.
México hoy está realizando grandes esfuerzos para depurar y reorganizar su cuerpo policial, y es que ese es el camino a seguir. Sin duda la policía es el primer eslabón de la cadena de seguridad, pero lo mismo se debe hacer en las otras instituciones comprometidas como la Fiscalia, el Poder Judicial y los sistemas penitenciarios. Se deben revisar toda las estructuras de estas instituciones, desde la base hasta la cumbre. Por ejemplo, se podían abreviar procesos y endurecer sanciones, claro que para ello habría que cambiar la ley del régimen penitenciario.
Las críticas sólo son negativas cuando no vienen acompañadas de propuestas viables. Hay que poner las bases para que funcione esta VII política de Estado, que es la seguridad ciudadana. Se deben revisar todas las estructuras de las instituciones comprometidas con la seguridad ciudadana. Sin duda, situaciones como la fuga de dos narcos con documentos fraguados de dos prisiones, son las que dejan un sabor amargo. Tanto esfuerzo para encerrar a delincuentes y que estos ganen las calles por actos de corrupción.
Hay que tener claro que para solucionar problemas de seguridad ciudadana hay que tomar decisiones incluso impopulares, esas que no les gusta a los políticos. El primer punto de la agenda deberá ser enfrentar las mafias corruptas que existan en todas estas instituciones ya nombradas, si algunos de estas instituciones fracasa habrá malogrado el esfuerzos de las otras.
El gran trabajo está en recuperar urgentemente la imagen policial, que ésta cuente con un liderazgo y que sea eficiente en su actuación. La sociedad espera contar con una policía con vocación y actitud de servicio hacia la comunidad, con una justicia eficiente y con prisiones seguras.
En el año 2003 fue creado el Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana para concertar políticas y coordinar articulaciones y esfuerzos. Hasta la fecha, éste tiene una participación casi nula. Se debería repotenciar y reactivar este Consejo, que es el máximo órgano del Estado. Es importante también crear un observatorio del crimen que podría, como en otros países, ser apoyado por una universidad de prestigio y programas de desarrollo internacionales.
Finalmente, una cosa son las decisiones y otra los resultados. La situación ya no amerita pruebas de laboratorio en el tema.
César Ortiz Anderson
Colaborador de Segured.com

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