No se puede enfrentar el delito a ciegas

La verdad es que hay un gran abismo de distancia entre lo que clama la población en materia de seguridad ciudadana y la respuesta que en la actualidad tiene el Estado/Gobierno.
Ello se desprende  de la última encuesta realizada por el grupo de Opinión Publica de la Universidad de Lima. Un 36.8 de los encuestados señalaron que la ciudad de Lima es nada segura y un 58.9% la califican como poco segura, un importante 74.2% manifiesta que la delincuencia va en aumento y un 29.1% señala que el último año fue victima de un robo, con lo cual se va estrechando peligrosamente la brecha entre la percepción y la realidad delictiva, ello sin duda es algo muy preocupante. Un 96% de limeños considera que no existe seguridad en la capital, el miedo y fastidio es tal frente a este fenómeno social que la ciudadanía estaría de acuerdo mayoritariamente en soluciones.
Un 58.8% señala la implantación del toque de queda, un 83.7% estaría de acuerdo con que se imponga la ley seca, a partir de cierta hora, asimismo un 62.7% esta de acuerdo con la pena de muerte a violadores de menores. Esta encuesta fue realizada a personas de 18 a 70 años, que residen en 31 distritos de la provincia de Lima y de la Región Callao.
La inseguridad ciudadana mezcla una serie de sentimientos en la población, que van desde la indiferencia a un verdadero pánico. Hay casos emblemáticos como el ocurrido con la joven Paola Vargas, cuando la asesinaron empujándola de un transporte público o el secuestro de un escolar de un colegio miraflorino que fue liberado luego de casi 12 horas, al haber pagado una importante suma de dinero, casos como este no trascienden a la prensa
Está claro que de ninguna manera debemos combatir la delincuencia a través de la supresión de algunas libertades, como tampoco actuando fuera de la ley con grupos parapoliciales, para algunas personas que están hartas de la delincuencia incluso respaldan propuestas antidemocráticas y delictivas como lo son las limpiezas sociales, realizadas por escuadrones de la muerte, a propósito en la investigación que hace el periodista Uceda sobre los sucesos ocurridos en Trujillo, es muy preocupante las declaraciones hechas por la fiscal Rosa Vega, que renuncio a seguir el caso por que peligra su vida y la de su familia, ante una serie de amenazas y sucesos que le ocurrieron, este caso debe ser investigado a fondo.
El Estado ha fracaso en los últimos años para enfrentar de forma adecuada la criminalidad, no hay o no se conoce por lo menos de una estrategia conjunta para reducir la delincuencia. Al no manejarse estadísticas científicas, ya que carecemos de un observatorio del crimen, se enfrenta a ciegas esta problemática. En mi opinión, no hay otra solución para reducir los actuales niveles de criminalidad y violencia que hacer profundos cambios y reformas en las Instituciones de Seguridad Pública, Justicia y Sistema Penitenciario.
Además, deben trabajar en forma integral y articulada, estamos hablando de un trabajo a corto, mediano y largo plazo, pero ya se deben sentar las bases para ello. Quiero poner como ejemplo lo que sucedió en el año 2000 cuando Colombia realizó una profunda reforma en su policía. Hoy está considerada como una de las mejores de Latinoamérica, es cierto que decisiones como éstas no son políticamente beneficiosas, pero no queda otra, de igual manera la Fiscalia, el Poder Judicial y nuestro Sistema Penitenciario deberán realizar sus propias reformas, una vez limpias estas instituciones de funcionarios ineptos o  corruptos, se deberá repotenciarlas, en entrenamiento y capacitación constantes, supervisión permanente, con logística y equipamiento adecuado, solo así se podrá reducir los actuales índices de violencia y delitos que hoy nos atemorizan.
Hoy la seguridad es una inversión y no un gasto, ya que no solo afecta a la propia seguridad de la población, situación suficiente para trabajar esta problemática, afecta además intereses Nacionales, como la inversión o el turismo, lo ocurrido con nuestro reconocido chef Gastón Acurio es una muestra de ello, hechos delictivos que dan la vuelta al mundo, echando por tierra todo los esfuerzos por mostrar las bondades de nuestro país.
Finalmente, frente a problemas como este que afecta a la sociedad en su conjunto, deberíamos tener consenso y buscar la mejor forma de resolverlo.

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